Mientras Cross y yo terminábamos de comer, la presencia de Zero se hizo notar al entrar por la puerta de la casa.
Al verlo, no pude evitar sonreír.
—¿Ya hablaste con ella? ¿No es así? —pregunté con un ligero tono de burla.
Él soltó un suspiro.
—No comiences.
—Ya termina de comer, Aurora —dijo Cross con tranquilidad.
Asentí mientras daba el último bocado.
Zero tomó asiento frente a nosotros.
—¿Cuál es el siguiente paso?
—Esperar.
Frunció el ceño.
—¿Esperar?
Asentí.
—Gure tiene que tomar una decisión. Debe decidir si quiere mi ayuda o no. Y eso también implica traicionar a su familia— me encogí de hombros —Así que solo queda esperar.
Cross dio un sorbo a su café antes de hablar.
—¿Y qué crees que haga Michael?
Apreté los labios unos segundos antes de responder.
—Lo primero será casar a Gure con Kaire.
Zero me miró como si hubiera dicho la cosa más absurda del mundo.
—¿Qué? ¿Y eso por qué?
Tomé un sorbo de agua antes de responder.
—Porque Gure ya no le conviene. Es demasiado terca y jamás obedecerá a Michael tan fácilmente. Necesita otro primogénito que pueda controlar.
—Exactamente —dijo Cross.
Asentí.
—Sabe perfectamente que Gure, en cualquier momento, hará algo que desafíe sus órdenes. Y ahí comenzarán las amenazas— miré a Cross —Señor Cross... Michael intentará amenazarla usando a usted y a su esposa. Pero no solo a ustedes. También utilizará a todas las personas que ella ama— mi sonrisa desapareció —Y ahí es donde entro yo. No permitiré que les haga daño. Además, el conflicto dentro de la familia nos dará el tiempo suficiente para encontrar una solución al vínculo.
Zero comprendió al instante y asintió lentamente.
Terminé mi plato y sonreí.
—Ah... será divertido.
Cross arqueó una ceja.
—¿Y cuál es el arma que puede matar a Michael?
Lo miré divertida.
—Eres increíble. Me estás interrogando para sacar información... digno de un cazador de alto rango.
Reí por lo bajo.
—Aurora, ponte seria —dijo Zero.
Suspiré con diversión.
—Cuando me expulsaron del cielo, caí con mi espada en la mano— Ambos guardaron silencio —Su nombre es **Violeta**. Esa espada fue forjada con la sangre de Dios... es decir, de mi padre— La atención de Zero se volvió absoluta.
—¿Eso puede matar a un primogénito?
Sonreí.
—Puede matar a cualquier ser demoníaco.
—¿A cualquier vampiro original?
Lo miré directamente a los ojos.
—A cualquiera.
Zero se quedó completamente tenso yo simplemente seguí sonriendo.
Después de la cena, Zero y yo salimos a caminar.
La noche era tranquila y el aire fresco recorría los jardines de la academia. Caminaba unos pasos delante de él, escuchando únicamente el sonido de nuestros pasos sobre el sendero de piedra.
Fui yo quien rompió el silencio.
—Fue duro hablar con ella, ¿no es así?
Zero soltó un suspiro.
—Deja de fingir que sabes lo que siento.
Reí por lo bajo y me di la vuelta para mirarlo.
—Vamos, Zero... sabes que yo te entiendo.
Él no respondió me detuve, obligándolo a hacer lo mismo. Durante unos segundos solo nos observamos sonreí.
—Antes de que sigamos con todos estos planes... quería decirte algo.
Levantó una ceja.
—Me agradas, Zero. Has sido una buena compañía.
Una sonrisa burlona apareció en su rostro.
—¿Qué pasa? ¿Ahora te pondrás sentimental?
Me encogí de hombros.
—Prometo encontrar la manera de salvarlos.
Su expresión cambió por completo.
—¿Qué?
Aparté la mirada por un instante antes de volver a encontrarme con sus ojos.
—Encontraré la forma de que solo muera Michael.
Durante un momento no dijo absolutamente nada entonces comenzó a acercarse lo observé sin entender qué pretendía hacer cuando estuvo frente a mí, levantó una mano y, con uno de sus dedos, dio un ligero golpe sobre mi frente.
—¡Ay!
Lo miré con molestia mientras me frotaba el lugar del golpe.
Él simplemente sonrió.
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Editado: 04.07.2026