El silencio era extraño después de todo lo ocurrido con aurora, esperaba que alguien dijera algo, caminé lentamente hacia la salida de la academia el viento movía las hojas de los árboles y el sonido de mis pasos era el único que rompía la tranquilidad... Hasta que escuché otros detrás de mí no necesitaba girarme para saber quién era.
Zero.
No dijo una sola palabra. Solo caminó detrás de mí, respetando la distancia al llegar cerca del enorme portón de la academia, me detuve.
Respiré hondo.
—¿Por qué confías en ella?
Mi voz salió más baja de lo que esperaba me giré lentamente para encontrarme con sus ojos violetas.
—¿Aurora? — Asentí Zero simplemente se encogió de hombros —Me agrada.
Fruncí el ceño.
—¿Solo por eso?
—Sí... solo por eso.
Lo observé unos segundos intentando descubrir si mentía, pero su expresión era la misma de siempre: tranquila, imposible de leer.
Entonces él inclinó apenas la cabeza.
—¿Y tú? ¿Qué quieres saber realmente, Gure?
Apreté los labios había demasiadas preguntas en mi cabeza... Demasiadas cosas que ni siquiera entendía, pero negué con la cabeza.
—Nada en especial.
Una sonrisa cargada de sarcasmo apareció en sus labios.
—Claro... — Guardó silencio unos segundos antes de volver a hablar —¿Y tú con Akatsuki...? ¿Qué tienes con él?
Mi cuerpo entero se tensó sentí un escalofrío recorrerme la espalda levanté la vista de golpe.
—¿Cómo... cómo sabes eso?
Zero permaneció callado unos instantes.
Después respondió con una tranquilidad que solo consiguió inquietarme más.
—Ella se metió en tu cabeza Aurora...
Bajé la mirada así que había visto ese recuerdo qué conveniente y qué incómodo no supe qué decir sentía vergüenza... Enojo... Miedo todo al mismo tiempo cuando levanté la vista otra vez, Zero ya estaba frente a mí no escuché sus pasos solo sentí cómo su mano rozaba con suavidad mi mejilla fue un contacto tan cálido...
Tan inesperado… mis ojos se encontraron con los suyos por un instante olvidé respirar sin pensarlo, apoyé lentamente mi mejilla sobre su mano, disfrutando aquel calor que pocas veces me permitía sentir.
Zero pareció sorprenderse.
Pude verlo tensarse apenas.
Su pulgar acarició mi piel con delicadeza.
—Las cosas se van a complicar, Gure— Su voz era apenas un murmullo —Así que... sé fuerte— Sus ojos no se apartaban de los míos —yo estaré aquí.
Sentí que algo dentro de mí se rompía no encontraba palabras solo levanté lentamente las manos hasta apoyarlas sobre su pecho podía sentir el fuerte latido de su corazón bajo la tela de su camisa cerré los ojos un instante y, como si fuera un suspiro… como si el mundo fuera a desaparecer al siguiente segundo… me incliné hacia él y besé sus labios.
Fue un beso corto.
Suave.
Tan delicado que apenas podía llamarse beso.
Pero llevaba dentro todo aquello que ninguno de las dos eras capaz de decir y cuando me separé...
Dolió.
Dolió mucho más de lo que imaginaba.
Vi por un instante la sorpresa dibujada en el rostro de Zero.
Quise quedarme.
Quise volver a besarlo.
Quise olvidar la guerra, los Primogénitos, Aurora... todo.
Pero no podía.
Bajé lentamente las manos de su pecho.
Sin decir una sola palabra, me di la vuelta.
Y seguí caminando.
Sin mirar atrás.
Al llegar a la entrada de la mansión, mis pasos se hicieron más lentos.
Podía sentirlo.
El aire.
Era pesado.
Como si la misma casa respirara hostilidad apreté la mandíbula mientras el recuerdo del trato que había aceptado con Aurora volvía una y otra vez a mi mente.
"Cuando llegue el momento... lo haré."
No podía echarme atrás.
Empujé las enormes puertas los guardias que custodiaban la entrada inclinaron la cabeza en señal de respeto, pero ninguno se atrevió a hablarme.
Era extraño.
Demasiado silencio.
Continué caminando por los largos pasillos de mármol hasta que un olor familiar llegó a mi nariz.
Comida.
El comedor.
Entonces escuché su voz.
—Bienvenida a casa.
Mi abuelo entré al comedor encontrándome con una mesa completamente servida Kairen estaba sentado a la derecha de mi abuelo Lilith permanecía en silencio, observando la escena como si intentara adivinar qué sucedería Michael sonreía con esa falsa amabilidad que tanto detestaba.
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Editado: 04.07.2026