Aurora (libro 2 de la Saga Kuran)

22

Al atravesar el portal, miré a todos moviéndose de un lado a otro, ayudando a los heridos y tratando de poner algo de orden en medio de aquel caos. Pero yo simplemente caminé solo quería salir de aquel lugar atravesé la base hasta llegar a la salida. Entonces, justo cuando estaba por continuar, la voz de Zero llegó a mis oídos.

—Hey, ¿estás bien?

Pero no respondí simplemente pasé a su lado sin decir una palabra y continué caminando hasta la puerta que llevaba al techo de los departamentos subí al llegar al techo, me quedé mirando la ciudad los edificios se extendían frente a mí, iluminados por las luces de la noche. Apreté los labios y bajé la mirada.

—No pude... —dije finalmente— Giré ligeramente la cabeza y vi a Gure, quien ya estaba a mi lado, mirando la ciudad igual que yo —No pude matarlo.

Gure soltó un suspiro.

—Yo tampoco lo hice.

La miré.

—Es distinto.

—¿Por qué lo es? —preguntó ella, mirándome directamente pero no supe qué responder —Matar a alguien que amas no es fácil —dijo Gure.

Mis ojos se encontraron con los suyos.

Amor.

Esa palabra resonó en mi cabeza Apreté la mandíbula Yo todavía amaba a Michael Me llevé una mano a la boca y solté un suspiro, intentando contener todo lo que sentía.

—¿Crees que podamos ganar si trabajamos juntas?

Gure me observó durante unos segundos.

—Tal vez— Asentí con la cabeza —Gracias por ayudarme a ir por ella.

—Ahora trabajamos juntas. Además, ya murieron muchas personas.

Por primera vez desde que habíamos llegado, logré ver una pequeña sonrisa en su rostro Y, sin poder evitarlo, sonreí también Volví a mirar los edificios.

—Ganaremos... y podré regresarte tus alas— Giré de golpe para verla Gure también se volvió hacia mí —Te prometo eso, Aurora— La miré a los ojos —Te las regresaré.

Mirando desde la puerta de la sala, observé cómo Kairen se aseguraba de que Lilith estuviera bien sentí una tranquilidad que hacía mucho no experimentaba nunca pensé que podrían estar juntos otra vez por un momento, simplemente los observé en silencio, hasta que noté una presencia a mi lado.

Era Zero.

Lo miré y él me miró a mí.

—¿Ella está bien? Aurora...

Dudé por un momento.

—Sí. Solo necesita tiempo.

Zero sacó las manos de sus bolsillos y cruzó los brazos.

—Lo sé. Ella es fuerte.

Lo miré unos segundos y después sonreí levemente él hizo lo mismo entonces extendió una mano hacia mí la observé por un instante antes de decidir tomarla dejé que me guiara salimos de la residencia y llegamos al patio, justo donde se encontraba la base. Al llegar, levanté la mirada hacia el cielo por primera vez en mucho tiempo, sentí que podía respirar tranquila.

Zero soltó mi mano.

—¿Qué pasa, Zero?

Él no respondió simplemente se giró y entonces... Una daga atravesó mi pecho abrí los ojos de golpe el dolor recorrió todo mi cuerpo miré hacia abajo y después levanté lentamente la mirada hacia Zero.

—¿Zero...? —susurré.

Él me observó con una expresión que jamás había visto en su rostro.

—Lo siento, nieta mía... — Mi respiración se volvió pesada. —Pero es hora de que aprendas la lección.

Mis ojos se abrieron aún más.

No entendía.

No podía entenderlo y entonces, detrás de él, una presencia apareció un rostro que conocía demasiado bien.

Michael.

Estaba frente a mí.

—¿Cómo...? —mi voz apenas salió de mis labios Lo miré sin poder apartar la mirada —¿Cómo podía ser...?

Todo comenzó a desvanecerse La voz de Zero se volvió distante El dolor desapareció La imagen de Michael se distorsionó frente a mis ojos Y después... Todo se desvaneció.

Abrí los ojos de golpe tras escuchar un grito Miré a mi alrededor, completamente desorientada. Sentía un dolor intenso por todo el cuerpo Bajé la mirada hacia mis manos, mis brazos y después hacia mi cuerpo Estaba completamente rodeada de cadenas Cada vez que intentaba moverme, aquellas cadenas quemaban mi piel Respiré profundamente.

—¿Qué mierda está pasando? ¡Hey! ¿Alguien!

Grité mientras seguía intentando liberarme Cerré los ojos con fuerza ¿Qué había pasado Entonces recordé Después de hablar con Gure en el techo… ¿Alguien me había golpeado por la espalda Abrí los ojos de golpe Otro grito se escuchó a lo lejos y levanté la cabeza, apretando los dientes mientras respiraba con dificultad?

—Mierda...

Tomé aire y comencé a expandir mi poder Las cadenas comenzaron a tensarse Entonces, de repente, la puerta se abrió.

Un Marcel cubierto de sangre apareció frente a mí.

—¡Aurora!

—¡Sácame de aquí! ¡Rápido!




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