Pestañeé lentamente sacudí ligeramente la cabeza, intentando despejar mi mente mientras observaba a mi alrededor tragué saliva no sabía cuánto tiempo llevaba allí entonces una voz llegó hasta mis oídos.
—La forma en que tú y tus hermanos me han traicionado, Gure... es tan dolorosa.
De inmediato sentí cómo las cadenas que mantenían mi cuerpo sujeto se apretaban aún más.
—Ah...
Intenté moverme, pero apenas pude Una mano tomó mi cabello y tiró de mi cabeza hacia atrás, obligándome a levantar la mirada.
Michael sonrió.
—Vamos, abuelo. Solo somos un poco rebeldes, ¿no crees?
No soltó mi cabello.
Con la otra mano señaló hacia el frente.
—¿Sabes lo que es eso? — Miré Frente a nosotros había una enorme repisa Sobre ella se encontraba una figura con la forma de un ave, sus alas extendidas como si estuviera a punto de emprender el vuelo —Ese símbolo... —continuó Michael— es la razón por la que todo esto es nuestro— su voz cambió y ya no había diversión en ella —Y no estoy dispuesto a permitir que tú o tus hermanos arruinen todo lo que he logrado— Apreté los dientes.
—Aunque para eso tengas que matarnos.
Michael sonrió.
—Exactamente.
Lo miré directamente a los ojos.
—Estoy cansada de no poder matarte, abuelo.
Su sonrisa desapareció.
—¿Qué te hace creer que esta vez podrás lograrlo? — Se inclinó ligeramente hacia mí —Gure, no eres más que un vampiro inferior a mí.
Cada palabra que salía de su boca ardía en mi orgullo así que cerré los ojos no podía seguir escuchándolo no quería y no podía seguir soportándolo mordí mi labio con fuerza sentí el sabor metálico de mi propia sangre mientras esta comenzaba a recorrer mi piel Michael me observó con curiosidad, pero ya era demasiado tarde comencé a recitar aquel antiguo poder.
—Soy la protectora del clan León…— Mi voz tembló al principio, Pero continué —Aquella a quien fue conferido el poder de romper cadenas.
El suelo comenzó a vibrar un enorme pentagrama azul empezó a dibujarse debajo de nosotros Michael abrió los ojos.
—¿Qué...?
Las cadenas comenzaron a crujir Una tras otra El poder del clan León recorrió mi cuerpo.
—Romper.
Las cadenas se hicieron pedazos El sello explotó en una poderosa descarga de energía Michael reaccionó rápidamente y me tomó del cuello, Pero la explosión ya había comenzado.
—¡Gure!
El impacto nos lanzó a los dos por los aires la mansión Kuran comenzó a estremecerse las paredes se quebraron los cristales explotaron y en medio de aquella destrucción, Michael y yo salimos despedidos por la fuerza de la explosión caí varios metros más allá rodé por el suelo hasta detenerme levanté lentamente la cabeza.
Michael también se incorporó.
Nos miramos y él se incorporó lentamente y observó lo que quedaba de aquella mansión una sonrisa apareció en su rostro entonces, frente a él, apareció una espada de color escarlata la tomó con firmeza y adoptó una posición de ataque no dudó ni un segundo se lanzó directamente hacia mí levanté mi espada y detuve su ataque demasiado fácil.
—¿Eso es todo?
Michael sonrió los pentagramas comenzaron a dibujarse por todo el jardín uno tras otro los sellos del clan león comenzaron a combinarse con los del clan Kuran, cubriendo el terreno con una red de energía Michael liberó todo su poder yo hice lo mismo nuestros cuerpos chocaron una y otra vez espada contra espada, poder contra poder los impactos eran ensordecedores cada choque levantaba ondas de energía que hacían temblar el suelo.
Los sellos aparecían y desaparecían a nuestro alrededor, algunos destruyéndose por la fuerza de nuestros ataques.
Por primera vez... nuestro poder estaba a la par Michael lanzó un golpe Lo esquivé Giré sobre mí misma y respondí con un corte que apenas consiguió alcanzar su brazo Él retrocedió unos metros.
Lo miré.
Parecía un poco abrumado.
—¿Qué pasa, abuelo?
Michael apretó los dientes y volvió a lanzarse contra mí no tuve tiempo de responder una barrera de hielo apareció frente a mí el ataque de Michael chocó contra ella y la destruyó en el acto, pero me dio el tiempo suficiente para apartarme y recolocarme miré hacia la distancia Aido y Akatsuki acababan de llegar y entonces levanté la mirada en una de las pocas torres que todavía permanecían en pie estaba aurora nuestros ojos se encontraron ella me observó durante unos segundos antes de hablar.
—Siento llegar tarde.
Me encogí de hombros.
—¿Cuánto necesitas?
Aurora no apartó la mirada de mí.
—Solo cinco minutos.
Asentí.
Cinco minutos.
Giré nuevamente hacia Michael Él se encontraba frente a mí, sosteniendo aquella espada escarlata mientras su poder comenzaba a aumentar nuevamente Apreté con fuerza mi espada.
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Editado: 08.09.2026