Aurora (libro 2 de la Saga Kuran)

25

—¡Más rápido, Aurora!

La voz de Miguel resonó por todo el patio.

—¡Estoy intentando!

Me lancé hacia él con la espada entre ambas manos Miguel esquivó mi ataque con facilidad y, antes de que pudiera reaccionar, golpeó mi espalda con el plano de su espada.

—¡Au!

Caí de rodillas Escuché una carcajada Lucifer estaba sentado sobre una de las columnas destruidas, observándome con una enorme sonrisa.

—Sigues siendo lenta.

Levanté la mirada.

—No soy lenta.

—Sí lo eres.

Miguel se acercó y extendió una mano para ayudarme a levantarme.

—Y también eres débil.

Aparté su mano.

—Puedo seguir.

Miguel soltó una carcajada.

—Eso es lo que me gusta de ti.

Lucifer saltó de la columna y aterrizó frente a nosotros.

—Aunque hay que admitir algo.

Me miró de arriba abajo.

—Eres una de las mejores defensas de nuestro padre.

Fruncí el ceño.

—¿Defensa?

—Sí —dijo Miguel—. Siempre estás ahí para protegerlo.

—Porque alguien tiene que hacerlo.

Los dos comenzaron a reír.

—¡Entonces ven! —gritó Lucifer.

Los dos se lanzaron contra mí levanté mi espada un golpe tras otro y otro más no podía seguir sus movimientos, pero podía bloquearlos cada ataque que recibía hacía retroceder mis pies cada golpe hacía vibrar mis brazos y aun así… no caí.

—¿Ves? —dijo Miguel entre risas—. ¡Puede ser lenta, pero aguanta!

—¡Cállense!

Volví a levantar mi espada Y los tres seguimos entrenando Por un instante… éramos una familia.

—¿En qué estás pensando?

La voz de Michael me arrancó del recuerdo mis ojos se abrieron el presente regresó de golpe el jardín destruido la mansión reducida a escombros la sangre y él Michael frente a mí nuestra espada volvió a chocar.

¡CLANG!

Retrocedí.

Michael avanzó.

Bloqueé otro ataque.

—En tiempos mejores —dijo.

Su espada volvió a caer.

La detuve.

—No— Lo empujé con toda mi fuerza —No estoy pensando en eso.

Michael sonrió tristemente.

—¿Nunca te has preguntado cómo habría sido nuestra vida si nos hubiéramos quedado juntos?

Sentí que algo dentro de mí se quebraba.

—No.

Ataqué.

Michael bloqueó.

—Podríamos haber estado juntos— Otro golpe —Podríamos haber criado a nuestros hijos sin guerras— Otro —Podríamos haber—

—¡Deja de decir estupideces!

Mi espada chocó contra la suya con tanta fuerza que una onda expansiva levantó el polvo a nuestro alrededor Lo miré directamente a los ojos.

—A estas alturas de nuestra historia... nada de eso importa.

Michael dejó de sonreír.

—Aurora...

—Tú elegiste esto— Apreté los dientes —Tú lo destruiste todo.

Su mirada se endureció.

—No sabes nada.

—¡Sé suficiente!

Me lancé contra él Michael bloqueó mi ataque, pero esta vez no retrocedió su mano atrapó mi muñeca.

—¡Suéltame!

Intenté liberarme demasiado tarde Michael giró mi brazo y me lanzó contra el suelo sentí que el aire abandonaba mis pulmones intenté incorporarme su sombra apareció sobre mí.

—¡Aurora!

Su mano se cerró alrededor de mi cuello Me levantó del suelo Mis pies quedaron suspendidos Intenté respirar.

—Eres igual que siempre... — Michael apretó más —Sigues creyendo que puedes salvar a todos.

—Yo...

No podía respirar Michael me estrelló contra el suelo.

¡CRAAASH!

El dolor recorrió todo mi cuerpo intenté levantarme un golpe y mi cabeza se sacudió otro sentí el sabor metálico de la sangre en mi boca.

—¡Mírame! —rugió Michael— Me tomó nuevamente del cuello —¡Todo esto podría haber sido diferente!

Levantó el puño, Pero antes de que pudiera golpearme...

¡BOOM!

Una fuerza brutal impactó contra él Michael salió despedido varios metros Caí al suelo Respiré desesperadamente.




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