Aurora (libro 2 de la Saga Kuran)

26

La primera parte del plan estaba hecha Miré de reojo a Aurora, quien ya se preparaba para volver a pelear. Frente a nosotras, Michael estaba furioso. Su rostro había cambiado por completo; la rabia podía verse en sus ojos Sin dudarlo, extendió una enorme marca Kuran negra por todo el jardín.

El impacto de su poder nos obligó a dar varios pasos hacia atrás. Sentí cómo el suelo vibraba bajo mis pies. De aquella marca comenzaron a surgir pequeños rayos negros que recorrían cada rincón del jardín.

Respiré profundamente y miré a Aurora.

—Siguiente paso.

Ella asintió extendí mi propia marca Kuran al instante pude sentirlo el poder era diferente mucho más intenso miré a mi abuelo no hubo necesidad de decir nada aurora y yo nos lanzamos al mismo tiempo las cadenas comenzaron a surgir de la marca negra, disparándose hacia nosotras desde todos los ángulos. Las esquivamos a una velocidad cada vez mayor, moviéndonos casi al mismo tiempo.

Izquierda.

Derecha.

Arriba.

Abajo.

Cada movimiento de una parecía anticipar el de la otra Llegué primero hasta Michael Lancé un golpe directo, pero él lo bloqueó.

—¡Gure!

Antes de que pudiera reaccionar, Michael giró y pateó a aurora, lanzándola hacia atrás apreté los dientes su velocidad había aumentado mucho pero no podía darle tiempo para recuperarse volví a lanzarme contra él Aurora apareció por su izquierda yo ataqué por la derecha estábamos en la misma sintonía mientras las tres figuras se movían a una velocidad casi imposible de seguir, las cadenas continuaban surgiendo alrededor de nosotros, cortando el aire y destruyendo todo lo que encontraban a su paso.

Entonces escuchamos un grito desde lejos.

—¡Ya casi está listo!

Era Marcel No aparté la mirada de Michael.

Aurora tampoco.

Las dos sabíamos que teníamos que mantenerlo ocupado que no podía descubrir lo que estaba ocurriendo seguimos atacando Michael bloqueaba uno de nuestros golpes y recibía el siguiente. Retrocedía, avanzaba y volvía a atacar. Por momentos parecía que estábamos logrando dominarlo.

Hasta que cometimos un error.

Un solo error.

Michael atrapó a Aurora del cuello.

—¡Aurora!

Me detuve en seco él apretó su garganta mientras la levantaba ligeramente del suelo.

—Me tienen harto ustedes dos— Sus ojos se clavaron en ella —Debí matarte cuando tuve la oportunidad.

—¡Suéltala!

Me lancé contra él, Pero Michael giró de golpe y me golpeó con una fuerza que no había utilizado antes Perdí el equilibrio Su poder había aumentado otra vez Bloqueé el siguiente golpe, pero no pude evitar que levantara a Aurora y la lanzara lejos con una patada.

—¡AURORA!

Sentí un tirón brutal en la cabeza Michael había tomado mi cabello.

—Todos morirán por ti, Gure.

Antes de que pudiera reaccionar, estrelló mi cabeza contra el suelo El impacto me dejó aturdida Por unos segundos no escuché nada Solo un zumbido Intenté incorporarme Michael ya se dirigía hacia donde estaba Marcel.

No.

No podía permitirlo.

Me puse de pie como pude y corrí detrás de él, pero volvió a esquivarme una patada impactó directamente contra mi abdomen el aire abandonó mis pulmones de golpe caí de rodillas intenté respirar.

No podía.

—Aurora...

Entonces un grito desgarrador atravesó el jardín Y todo se detuvo.

Michael.

Las cadenas.

El viento.

Incluso nosotros.

Levanté lentamente la mirada Una luz había aparecido frente a nosotros, Una luz tan intensa que iluminó todo el jardín Y por primera vez... Michael dejó de sonreír.

Miré el suelo durante unos segundos respiré profundamente y comencé a levantarme lentamente el dolor seguía recorriendo mi cuerpo, pero las heridas del último golpe empezaron a cerrarse frente a mis ojos. La carne se regeneraba poco a poco mientras sacudía la cabeza para recuperar la claridad entonces miré la escena frente a mí Michael estaba frente a Gure pero no estaba atacándola estaba caminando en dirección a Marcel mis ojos se abrieron de golpe.

—No...

Comencé a caminar hacia él Michael estaba cada vez más cerca de Marcel miré a mi alrededor y encontré una piedra en el camino la tomé sin pensarlo demasiado, la lancé la piedra golpeó a Michael en la espalda.

Él se detuvo.

Sonreí.

Le lancé un beso desde lejos.

Michael me miró con una expresión de absoluto fastidio.

—Qué carácter...

Se dio la vuelta y retomó su camino suspiré entonces desaparecí de su vista aparecí justo frente a él mi puño se estrelló contra su estómago Michael se dobló ligeramente por el impacto, pero reaccionó de inmediato intentando golpearme detuve su ataque.




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