Unas voces se escuchaban a lo lejos.
—Hay que cambiar estas flores de lugar... pon esas por estas.
Solo podía distinguir algunas sombras caminando a mi alrededor. Parpadeé varias veces, intentando enfocar la vista. Todo se sentía extraño, como si mi cuerpo no quisiera responderme respiré profundamente y, con algo de dificultad, me incorporé hasta quedar sentada sobre la cama mi visión comenzó a aclararse poco a poco frente a mí estaba Lilith, de espaldas, mientras una de las mucamas acomodaba algunas cosas cuando notó que me había sentado, la mucama abrió los ojos sorprendida y señaló en mi dirección.
—Señorita...
Lilith se giró de inmediato al verme despierta, se llevó una mano a la boca.
—Avísenles. ¡Rápido! — Una de las mucamas salió corriendo de la habitación mientras Lilith se acercaba a mí. Apenas llegó hasta la cama, me abrazó con fuerza —Gure... ¿estás bien? ¿Cómo te sientes?
Solo logré asentir con la cabeza.
—¿Cómo... cómo están todos? — Lilith me miró directamente a los ojos —Todos...
Pero antes de que pudiera terminar, una cabellera rubia apareció de golpe frente a mí.
—¡Gure-sama! — Aido corrió hacia mí y me abrazó con tanta fuerza que apenas pude reaccionar.
—Aido...
Entonces Akatsuki entró por la puerta, seguido de Kairen Uno tras otro comenzaron a entrar todos Los miré sin poder evitar que una pequeña sonrisa apareciera en mi rostro Todos estaban ahí Y al verlos, sentí que mi corazón finalmente comenzaba a relajarse.
Había pasado tanto tiempo...
Después de un mar de minutos entre lágrimas y tratando de calmar a Aido, que tenía la cabeza apoyada sobre mi regazo mientras yo acariciaba su cabello, finalmente pude mirar a todos con mayor tranquilidad.
Incluso papá estaba ahí.
Aurora mis ojos recorrieron la habitación, pero entonces noté algo o, mejor dicho… a alguien que no estaba busqué entre todos los rostros hasta que mi mirada se detuvo Marcel no estaba y la ausencia de Zero terminó de confirmarme que algo no estaba bien apreté los labios.
—¿Ella regresó?
Nadie respondió inmediatamente miré a Kairen Fue él quien finalmente habló.
—La están buscando— Bajé la mirada y asentí lentamente Claro... Zero no estaba aquí Eso solo podía significar que todavía no la habían encontrado —Lilith, Cross y yo nos hemos encargado de todo lo que hizo Michael —continuó Kairen—. No tienes que preocuparte. Todo estará bien, Gure.
Levanté la mirada hacia él y asentí.
—¿Cuánto tiempo llevo dormida?
—Un mes entero —respondió Akatsuki de inmediato.
Abrí los ojos sorprendida.
—¿Un mes?
Akatsuki asintió.
—Creo que deberías descansar un poco más —dijo Ichigo.
Negué con la cabeza.
—No— Todos me miraron Apoyé una mano sobre la cama y lentamente comencé a incorporarme Todavía me sentía débil, Pero había algo que tenía más claro que nunca —Aún tenemos cosas que hacer— Mi mirada regresó a la de Akatsuki —Aún tenemos cosas que hacer.
Una hora después de haber despertado, ya me encontraba caminando por los pasillos de la mansión de la academia todavía sentía el cuerpo pesado mis piernas protestaban con cada paso y había una especie de cansancio profundo que parecía haberse instalado hasta en mis huesos, pero no podía quedarme en aquella habitación no después de haber escuchado que Aurora no había regresado.
Aido caminaba a mi lado, mientras Akatsuki iba detrás de nosotros los pasillos estaban demasiado tranquilos por primera vez en mucho tiempo, la mansión no parecía el mismo lugar.
—¿Qué haremos, Gure? —preguntó Aido.
Seguí caminando sin detenerme.
—Tenemos que encontrar a Aurora— Apreté ligeramente la mano —Así que iremos por Marcel.
Aido guardó silencio y yo tampoco dije nada más solo quería llegar hasta él quizá Marcel supiera algo quizá hubiera alguna pista que todos hubieran pasado por alto llegamos finalmente hasta la entrada extendí la mano hacia la puerta.
Pero antes de que pudiera tocarla... La puerta comenzó a abrirse desde el otro lado.
Me quedé inmóvil.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.
Mis músculos se tensaron.
Y entonces lo vi.
Aquellos ojos morados aparecieron primero Mi respiración se detuvo.
Zero.
Estaba ahí.
Justo frente a mí.
Por un instante ninguno de los dos se movió Solo nos miramos Sus ojos recorrieron mi rostro como si estuviera tratando de reconocer cada parte de mí, como si necesitara comprobar que realmente era yo y no alguna ilusión creada por su propia desesperación Sus labios se separaron ligeramente.
—Gure...
Mi nombre salió de su boca quebrado y entonces comprendí él también había tenido miedo mucho miedo durante todo aquel tiempo vi cómo su expresión cambiaba cómo aquella mirada que siempre parecía tan firme comenzaba a quebrarse frente a mí y antes de que pudiera decir una sola palabra, Zero dio un paso y después otro hasta que finalmente me tomó entre sus brazos.
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Editado: 08.09.2026