Índice:
Capítulo I……………………………………………………….. 3
Capítulo II………………………………………………………..4
Capítulo III……………………………………………………….5
Capítulo IV……………………………………………………….6
Capítulo V………………………………………………………..7
Capítulo VI……………………………………………………….8
Capítulo VII………………………………………………………9
Epilogo…………………………………………………………..10
AUSENCIA
Capítulo I
La casa que no respondió
La casa seguía en pie, pero algo en ella parecía haberse retirado antes que sus habitantes. No había polvo excesivo ni señales de abandono apresurado; era peor. Todo estaba demasiado en orden.
Daniel regresó después de diez años sin poner un pie en ese pueblo. Diez años desde la noche en que Adrián desapareció. Nadie volvió a hablar de ello con claridad, como si el silencio hubiera sido un acuerdo tácito.
Al entrar, lo primero que notó fue el reloj de pared. Seguía detenido a las 2:17.
La misma hora.
Capítulo II
Los que se quedaron
Clara nunca se fue del pueblo. Dijo que alguien tenía que recordar lo ocurrido con exactitud, aunque nadie se lo pidiera. Trabajaba en la biblioteca municipal y archivaba documentos que casi nadie consultaba.
—No buscas respuestas —le dijo a Daniel sin mirarlo—. Buscas confirmar una sospecha.
Él no respondió. Porque era cierto.
Marcos, en cambio, fingía que todo había sido un error colectivo. Tenía un bar, hablaba demasiado y evitaba cualquier conversación que incluyera el nombre de Adrián. Reía fuerte, como si el ruido pudiera tapar algo más profundo.
Cada uno había sobrevivido a su manera.
Capítulo III
La noche incompleta
Habían salido juntos aquella noche. No era un recuerdo borroso; era un recuerdo mutilado. Sabían cómo empezó, pero no cómo terminó.
Adrián discutió con alguien fuera del grupo. Nadie recordaba con quién. Luego caminó hacia el bosque, molesto, diciendo que necesitaba aire. Nunca volvió.
La policía habló de fuga voluntaria. Después, de posible accidente. Finalmente, el caso se archivó.
Pero Daniel recordaba algo más: una frase que Adrián le susurró antes de irse.
—Si mañana no estoy, no fue casualidad.
Capítulo IV
El cuaderno
En el ático de la casa, Daniel encontró un cuaderno escondido entre tablas sueltas del suelo. No estaba cubierto de polvo. Alguien lo había tocado recientemente.
Las páginas estaban llenas de observaciones: horarios, nombres, comportamientos. Adrián había estado escribiendo sobre ellos. Sobre Clara. Sobre Marcos. Sobre él mismo.
La última página no tenía fecha.
“No confío en mis recuerdos. Algo los está modificando. Si lees esto, pregúntate qué estás evitando recordar.”
Daniel cerró el cuaderno con manos temblorosas.
Capítulo V
Lo que nadie dijo
Clara confesó que Adrián sospechaba que alguien del grupo mentía. No sobre su desaparición, sino sobre algo previo. Algo que había ocurrido semanas antes.
—Nos observaba —dijo—. Como si esperara que alguno cometiera un error.
Marcos, confrontado, reaccionó con ira.
— ¿Y si simplemente se fue? ¿Nunca pensaron en eso? —gritó—. ¿Por qué seguimos girando alrededor de un fantasma?
Pero su voz se quebró al final.
Capítulo VI
La grieta
Esa noche, Daniel soñó con el bosque. Caminaba entre árboles inmóviles. Adrián estaba allí, de espaldas.
—Nunca me buscaron —dijo sin girarse.
—Te buscamos —respondió Daniel.
Adrián rió suavemente.
—Buscar no es lo mismo que aceptar lo que encuentras.
Al despertar, Daniel comprendió algo aterrador: había recuerdos que nunca quiso revisar, porque implicaban responsabilidad.
Capítulo VII
La última decisión
El cuaderno desapareció. Nadie admitió haberlo tomado.
Clara dejó el pueblo días después. Marcos cerró el bar sin explicación. La casa volvió a quedar vacía.
Antes de irse, Daniel volvió al bosque. No buscaba restos ni pruebas. Solo necesitaba saber si el silencio seguía intacto.
A las 2:17, el reloj de su teléfono vibró.
No había alarma programada.