El sol apenas terminaba de asomarse sobre las montañas cuando Yorleny cerró con cuidado la puerta de la casa. No quería despertar a Gabriela, que no había podido conciliar el sueño, debido a una gripe que tenía.
Miley ya la esperaba afuera, con la mochila colgándole más grande que ella misma.
—¿Ya vamos a llegar tarde? —preguntó la niña, ajustándose la tira del bolso.
—Todavía no —respondió Yorleny, sonriendo—. Además, caminar rápido también cuenta como llegar a tiempo.
Empezaron a bajar por la calle mojada, cruzando por el pequeño parque que se encontraba al frente de su hogar. Dolores aún estaba medio dormido: una tienda abriendo, un perro cruzando la calle sin apuro, el olor a pan recién hecho escapándose de alguna ventana.
Yorleny se colocó un audífono en una oreja —la otra la dejaba libre para escuchar a su sobrina— y dejó que la música de Saurom le llenara la cabeza. Le gustaba esa banda porque la hacía imaginar otros mundos, otras historias… aunque su vida fuera bastante sencilla.
—¿Qué estás escuchando? —preguntó Miley.
—Una banda española —respondió—. Cuentan historias… como cuentos cantados.
La niña asintió como si entendiera perfectamente.
Avanzaron unos metros más… y entonces Yorleny lo vio.
Ezequiel venía saliendo de alguna esquina, a penas a unas cuadras de distancia de su casa, mochila al hombro, mirada baja, como si el mundo fuera demasiado ruidoso para él. Moreno, ojos cafés, cejas marcadas, pestañas largas. No hacía nada especial, y aun así… destacaba.
El corazón de Yorleny dio un pequeño salto traicionero.
Tranquila, se dijo. Respira.
Él giró su cabeza al escuchar que pasos acercarse, y fue entonces donde sus miradas se encontraron.
—Hola —dijo él, con voz baja.
A Yorleny se le olvidó todo lo que había practicado mentalmente. No podría creer que él le había dirigido la palabra, en esos momentos la canción de Saurom sonó en su oído, una de sus favoritas, que escuchaba cuando pensaba en él…”Para siempre, del álbum Maryam”
—H-hola —respondió, intentando sonar normal.
Silencio. Breve. Incómodo. Hermoso.
—¿Vas al colegio? —preguntó Ezequiel, mirando a Miley.
—Sí —contestó Yorleny—. Ella también… bueno, la dejó de camino.
—Ah —dijo él—. Yo igual, tengo algebra a la primera hora. —Añadió con una sonrisa un tanto forzada.
—Con el profe Emmanuel, me imagino-. Lo miró mientras apretaba sus muñecas en las cargueras de su bolso-. Yo tengo español, con la profesora Milena.
—¿Si? bueno yo a él le entiendo, me gusta las clases de él, lo que no me gusta es que tengamos que madrugar tanto.— se encogió de hombros, con aire despreocupado.
Yorleny no dijo nada, no sabía que más decir, parece que su comentario había sido ignorado, así que prefirió guardar silencio. En ese momento Miley, avisó que su bolso estaba algo pesado y que le dolía la espalada, asi que le ayudo a quitarle el bolso, y se lo echó en el hombro.
Fue entonces cuando el sonido de una notificación rompió el momento.
Una notificación fuerte. Inconfundible.
Ezequiel frunció el ceño, sacó el celular del bolsillo y miró la pantalla. Su expresión cambió.
—¿Qué pasó? —preguntó Yorleny, sin pensarlo.
Él dudó un segundo… y luego giró el celular hacia ellas.
—Mira esto.
Yorleny y Miley se acercaron. En la pantalla, un video de YouTube mostraba imágenes que parecían sacadas de una película: edificios destruidos, humo, criaturas extrañas cayendo del cielo, personas corriendo, hombres y mujeres con trajes imposibles luchando entre ruinas.
—¿Eso… es real? —preguntó Miley, con los ojos muy abiertos.
Ezequiel asintió.
—Nueva York —dijo—. Pasó hace unos días. Dicen que fueron… alienígenas.
Yorleny sintió un nudo en el estómago.
Nunca había visto algo así.
Nunca había imaginado que el mundo pudiera cambiar tan rápido… y tan lejos de su pequeño pueblo.
—¿Y esos? —preguntó ella, señalando a un grupo en pantalla.
—Los llaman Los Vengadores —respondió Ezequiel—. Son como… héroes.
Yorleny no dijo nada.
Miraba la pantalla, pero en realidad sentía algo distinto: una mezcla de miedo, asombro… y una extraña sensación de que, de algún modo, aquello también la alcanzaba a ella.
Ezequiel bajó el celular.
—Bueno… tengo que irme —dijo—. Nos vemos.
—Sí… nos vemos.
Él se alejó.
Yorleny se quedó quieta un segundo más, como si necesitara confirmar que el momento había sido real.
—¿Ellos son buenos? —preguntó Miley.
Yorleny respiró hondo.
#267 en Fanfic
#100 en Ciencia ficción
accion y aventura, romance lento (slow burn), universo marvel mcu
Editado: 20.08.2026