Aventura por los 4 elementos

​Capítulo 1: Lazos de sangre, Sombras del pasado

​Bajo el sol abrasador de las planicies de Tintagel, en la remota aldea humana de Juana, dos jóvenes trabajan juntos en el campo: son los medios hermanos Arthur y Felix.

​Arthur, utilizando su magia de agua, riega los campos; con delicadeza reúne el agua de su propio sudor y la esparce lentamente sobre la tierra.

​Por otro lado, su hermano Felix es un caso distinto. Él agarra una azada con cada mano, extiende sus dos pares de alas herencia de las hadas y, con un entusiasmo digno de un niño, vuela por el campo girando sus brazos a gran velocidad.

​—¡¡Felix!! ¡Como tu hermano mayor es mi obligación regañarte por el desastre que acabas de hacer en el campo! Ahora, antes de que Papá regrese, terminemos de preparar la tierra. ¡Utiliza esas alas de manera más productiva y, con tu magia, riega esa parte del campo!

​—Bien, Hermano —Félix reunió una burbuja de agua del tamaño de su propia cabeza y regó todo el lugar en un instante, mojando por completo la cabeza de Arthur, quien estaba usando su magia de tierra para arreglar el terreno poco a poco.

​—¡¡Felix!! Ven acá, te voy a hacer costillas hasta que llores de la risa—

​—Eso si puedes atraparme —Félix voló por el cielo a toda velocidad.

​—Eso lo veremos, mocoso malcriado —Arthur levantó una pequeña piedra del piso con su magia de tierra y la lanzó hacia Felix.

​—¡En el blanco! Siempre haces lo mismo, Félix; vuelas inconscientemente hacia nuestra casa, así que fácil predecir dónde vas a estar y darte. Ahora no creas que te escaparás de las cosquillas —Arthur corre hacia Félix mientras este cae del cielo por el impacto de la piedra en su frente.

​—¡Oigan, jugamos a las escondidas! —dijeron Nina y Nino, unos niños que venían corriendo.

​—Ja, ja, ja. Para, para, Arthur, ya tú ganas. Juguemos con los niños un rato, ¿te parece? —

​—Esta bien Felix, pero después hay que terminar el campo, que esta tarde tenemos que entrenar con la abuela Juana —

​—¡Bien, yo cuento! —Dijo Félix mientras cubría su cara con sus grandes alas.

​—¡Ahh! —Gritó Nino después de caerse y rasparse el tobillo.

​—Hermano, deja de contar, ven acá y trae un poco de agua —Al inclinarse, la larga cabellera de tono marrón rojizo de Arthur cayó hacia el frente, remarcando sus grandes cuernos, prueba de su herencia enana. Arthur tomó el agua de Félix y con su magia limpió suavemente la herida del niño; luego le aplicó un vendaje.

​—¡Guao, Arthur, eres genial! Tu magia es fantástica —Dijo Nina mientras sus ojos se iluminaban.

​—No es para tanto, mi hermano Félix puede manejar mucha más agua que yo —

​—Sí, pero tu hermano tiene mucho más control, todos los días practicas tu magia de agua y tierra, por eso has mejorado mucho —

​—Gracias Felix. Bueno, ¡sigamos jugando!

​En otra parte del pueblo, una joven y su tío entrenaban el arte de la espada.

​—Querida sobrina Seishi, tu habilidad con la espada cada día es mejor; sin embargo, siento que todavía eres un poco lenta —Durante el entrenamiento, los palos se movían con la ferocidad de una bestia y el salvajismo de un animal. El choque de la corteza de aquellas armas, más que parecer una danza de esgrima, parecía el enfrentamiento de dos bestias en el bosque.

​—Tío, este palo entorpece mi movimiento, ojalá fuera más ligero —Seishi y su tío prosiguieron con el entrenamiento, haciendo que la larga cabellera plateada de la joven se levantara, dejando ver el sudor que caía de sus largas y puntiagudas orejas.

​Mientras tanto, una pequeña joven se acercaba a una gran espada recostada sobre una valla en el campo de entrenamiento. Los ojos de aquella joven, con un tono morado tan brillante como galaxias, miraban fijamente el arma.

​—¡¡Detente, Alaia!! Hija mía, la última vez que tocaste mi espada casi te cortas un dedo —Dijo el tío de Seishi mientras le lanzaba el palo de entrenamiento a Alaia para apartarla del arma.

​—Alaia, vamos a entrenar un poco de magia de tierra, deja a tu padre y a tu prima entrenar —Dijo la madre de Alaia mientras levantaba un trozo de tierra con su magia.

​—De acuerdo, mamá —Alaia se puso a levantar un trozo de tierra junto a su madre y a darle diversas formas.

​—Mi prima es muy buena con la magia, pero no se puede decir lo mismo con las espadas —Comentó Seishi sonriendo

​Más tarde, en la casa de Seishi, Se estaba preparando una comida típica élfica, pasta acompañada de una salsa con un toque único de sal

​—Hermano, qué bueno que pudiste conseguir auténtica sal élfica. Al ser un mineral que solo se encuentra en el Gran Volcán de Olympus, en el corazón del reino élfico, aquí en el reino humano es extremadamente difícil de conseguir —Dijo la madre de Seishi mientras sazonaba la pasta.

​—Seishi, hija mía, ¿podrías cortar la ensalada mientras preparo la mesa?

​—Sí, mamá —Seishi agarró el cuchillo de cocina y empezó a cortar las verduras; sin embargo, sus cortes no eran limpios, dejaban unas marcas similares a mordidas.

​«El estilo de los Vaskervil se inspira en las mordidas de un sabueso, por eso las técnicas de los Vaskervil se titulan como Colmillos, como el primer Colmillo: Zarpazo de Sabueso» Pensó la joven Seishi. Sin darse cuenta, utilizó el cuchillo de cocina como si fuera una espada; sus cortes eran rápidos y feroces, y rápidamente terminó de cortar todos los vegetales.

​Mientras Seishi divagaba, en la mesa su madre y los padres de Alaia conversaban.

​—Esposo mío, cuñada, creo que tengo que decirles acerca de una petición de mi hija. Ella me pidió permiso para ir a la capital a estudiar en la Academia de Ávalon, la más prestigiosa del mundo. Dice que su primo Arthur y Félix, irán pronto, por lo que ella y Seishi planean ir con ellos—

​—Mi hija también... Eso sí es un problema. Inclusive en este remoto pueblo hay mucha gente que odia a los elfos por la última guerra, mucho más a los Vaskervil.

​—Sí, hermana, pero el caso de Alaia es peor. Seishi será odiada por ser una elfa Vaskervil, pero con su carácter estoy seguro de que podrá soportarlo; además, si conoce a otros elfos, estos probablemente se lleven bien. El caso de mi hija es diferente: Alaia es mitad elfa y mitad enana. Es odiada por el mundo por su mitad elfa, y odiada por los elfos por su mitad enana. No sé si allá afuera haya algún lugar para mi hija…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.