Áviamos Sido Una Familia

ÁVIAMOS SIDO UNA FAMILIA

En el pueblo peruano de San Javier, la familia Rojas —integrada por Gabriel, Elena y sus hijos Sofía, Matías y Benjamín— vive ligada a las tierras que pertenecen a su linaje desde cuatro generaciones, cultivando la tierra con amor y manteniendo las tradiciones de sus antepasados. Su vida tranquila se ve truncada cuando un incendio destruye su hogar, dejándolos sin refugio y con apenas unos pocos objetos y recuerdos rescatados.
Inicialmente creen que se trata de un accidente, pero pronto surgen indicios de que el fuego fue intencional. Mientras tanto, Carlos Mendoza, hijo de un antiguo rival de Gabriel, aparece reclamando los terrenos, afirmando haber llegado a un acuerdo con el difunto padre de Gabriel. Ante la amenaza de perder lo que es suyo, la familia descubre un cofre con documentos antiguos y una carta que prueban irrefutablemente su propiedad sobre la tierra.
Con el apoyo unánime del pueblo, la familia decide enfrentarse legalmente a Mendoza. La investigación policial confirma que él fue quien contrató a alguien para quemar la casa con el fin de apropiarse de las tierras para expandir su negocio. En el juicio, la familia Rojas presenta sus pruebas y cuenta su historia, demostrando que su vínculo con la tierra va más allá de la propiedad material.
Finalmente, la justicia les es favorable: Mendoza es condenado y las tierras quedan definitivamente en poder de los Rojas. Con la ayuda de los vecinos, construyen una nueva casa en el mismo lugar donde estuvo la anterior, y plantan un árbol en honor a su padre para simbolizar la continuidad de la tradición familiar. La historia concluye con la familia unida, segura de que sus lazos y el respeto por la tierra son valores inquebrantables que perdurarán en el tiempo.




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