A mi corazón, un día llegó Él con su luz. Encontró un corazón sucio, oscuro y de piedra. Aún así, Él quería darme su luz. Lo rechacé, lo alejé y hasta lo humillé. Aún así, Él quería darme su luz. Un día lo dejé brillar y mi corazón comenzó a transformarse. La luz que Él daba me traía paz, amor y esperanza. Ahora mi corazón es nuevo, puedo brillar y doy de su luz a los demás. Él está en mí y su paz me da más de lo que puedo anhelar...
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Juan 1:4
Hzles
Editado: 19.03.2025