La noche llegó sin avisar. Yo aún estaba reflexionando en el atardecer. ¿Cómo era posible que, después de un día tan hermoso, el sol poniéndose detrás de las montañas causara en mí más admiración que el día en su grandeza? Ya lo dijo alguien de quien no recuerdo el nombre: "Los atardeceres son las pruebas de que existen finales felices..." y a mí me gustaría compartir el final de uno de mis días contigo.
Editado: 19.03.2025