Aysha - La Hechicera de la Luna Roja

Capítulo 1 – El susurro de la bruma

Me desperté antes de que cantara el primer gallo.

Abrí los ojos de golpe y me quedé mirando el techo. Tenía el pecho apretado y no entendía por qué. Al principio pensé que había tenido una pesadilla, pero no recordaba ningún sueño.

Me quedé quieta y escuché.

La casa estaba en silencio.

Eso fue lo primero que me hizo sentir mal. En el valle siempre había algún ruido a esa hora. Una rama, un animal, el viento en las ventanas o las cabras de algún vecino. Pero esa mañana no se oía nada.

Ni siquiera el viento.

Me senté en la cama y me cubrí las piernas con la cobija. Tenía frío. No era un frío normal de madrugada. Me dolían los dedos y me costaba respirar tranquila.

—¿Estoy enferma? —murmuré.

Lo dije para escuchar mi voz. Necesitaba comprobar que seguía allí, en mi cuarto, y que no estaba soñando.

El cuarto olía a romero seco. Yo tenía ramilletes colgados del techo porque ese olor me ayudaba a calmarme. Siempre decía que la casa se sentía más tranquila así. Esa mañana no me calmó nada.

Me levanté despacio y caminé descalza hasta la puerta. La madera estaba helada. Antes de abrir, miré la perilla durante unos segundos.

No quería salir.

No sabía qué iba a encontrar, pero algo dentro de mí me decía que la mañana no estaba bien.

Aun así abrí.

El aire entró húmedo y pesado. El jardín estaba frente a mí, igual que todos los días, pero se veía raro. Las flores seguían cerradas, aunque ya debía estar entrando la luz. Algunas estaban dobladas. Otras tenían los pétalos caídos.

Bajé los escalones y me acerqué a una maceta.

Toqué la tierra.

Retiré la mano de inmediato.

—Está fría —susurré.

No era solo tierra húmeda. Estaba fría de una manera que no tenía sentido. La noche no había sido tan helada.

—¿Aysha?

La voz de mi abuela llegó desde la puerta.

Me giré rápido.

Ella estaba allí con el chal puesto y el cabello recogido de cualquier manera. Tenía cara de no haber dormido bien. Mi abuela casi nunca se veía así. Podía cansarse, podía molestarse y podía regañarme por cualquier descuido, pero verla con miedo era otra cosa.

—¿Tú también te despertaste? —pregunté.

Ella asintió y miró el cielo.

—Sí. Me desperté hace un rato.

—¿Por qué?

—No lo sé.

No me gustó esa respuesta.

Mi abuela siempre encontraba una explicación. Sabía cuándo iba a llover por el olor del aire. Sabía cuándo una planta estaba enferma antes de que yo notara el cambio. Sabía si un vecino mentía solo por la forma en que hablaba.

Pero ahora no sabía.

Se acercó a la maceta y tocó la tierra con dos dedos. Vi cómo se le tensó la cara.

—Está helada —dijo.

—Eso te iba a decir.

—La regamos ayer temprano. La noche no bajó tanto.

—Entonces, ¿qué crees que sea?

Ella se quedó mirando el jardín. Tardó en responder.

—No tengo una respuesta segura.

Sentí un malestar en el estómago.

—Pero algo pasa.

—Sí.

Esa palabra me pesó más que cualquier explicación larga.

Me abracé los brazos y miré las flores. El jardín era pequeño, pero mi abuela lo cuidaba mucho. Teníamos hierbas, flores, verduras y unas plantas viejas que ella decía que venían de su madre. Verlo así me dio rabia y miedo.

—¿Qué hacemos? —pregunté.

Mi abuela se puso de pie con cuidado.

—Hoy no vas al pueblo.

La miré, confundida.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Tampoco vas al campo. Y no quiero que hagas rituales afuera.

Fruncí el ceño.

—Abuela.

—Ya me escuchaste.

Su tono fue firme. No estaba pidiendo mi opinión.

Casi siempre me dejaba hacer mis cosas. Sabía que mis rituales no eran juegos para llamar la atención. Yo era una wicca porque así me sentía más firme en el mundo. Me gustaba vestir de negro porque me aislaba un poco del ruido de los demás. No hacía daño a nadie.

Mi abuela lo sabía mejor que nadie.

Por eso me dolió que me lo prohibiera.

—No hago nada malo —dije.

—Lo sé.

—Entonces, ¿por qué no puedo?

—Porque hoy no sabemos qué hay afuera. Cuando no sabes qué pasa, no tocas nada, no llamas a nada y no te expones.

—Solo quiero estar tranquila.



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En el texto hay: #misterio, #fantasía oscura, #inmortalidad

Editado: 17.07.2026

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