Azul es el cielo de tus ojos

Capítulo 17: Mentiras

—¡Elizabeth! ¿Acaso oíste algo de lo que dije? 

—Ehmm, sí. Estabas hablando de que el sábado pasado saliste con un chico que conociste en una de esas fiestas a las que sueles asistir. 

—Sí...—me miró con recelo—, pero eso te lo dije como hace 10 minutos. En serio, Eli, últimamente no estas en nada. ¿Todavía sigues mal, por eso? 

—No. —negué con la cabeza—Solo estoy preocupada por el proyecto que nuestra profesora de Matemáticas pidió, aún no se me ocurre nada al respecto ¿Tú ya has encontrado algo? 

—No, a decir verdad, lo había olvidado por completo—suspiró, y se recostó al otro lado de la cama, quedando frente mío—, pero sé muy bien que un tonto proyecto como ese jamás te tendría así. 

—Danielle... —dije de forma severa.

—Está bien, no diré más, pero tú y yo sabemos que tengo razón. 

Iba a emitir un comentario, sin embargo, nuestra conversación fue interrumpida al escuchar el sonido del timbre; entonces fui a ver si era Katherine. Habíamos quedado en hacer una pijamada en casa y solo faltaba ella. 

—Hola, Eli.

—Hola. Entra, por favor.

Había pasado mucho tiempo, desde la última vez que la vi, por lo que su presencia me llenaba de mucha alegría. 

—¿Ya llegó Danielle? —preguntó curiosa.  

—Sí, ella está arriba. Ha traído todo su equipaje—bromee.

—Oh, ya lo creo.—contestó ella y se dirigió hacia las escaleras.

—Hola, Kate. ¿Estás lista? —dijo Danielle.

—¿Pará qué? —preguntó Katherine, extrañada.

—¡Cómo qué para qué!—expresó de forma dramática—. Hoy es noche de chicas.—Puso algo de música y empezó a bailar.

<<Aquí vamos, otra vez>> pensé, mientras Katherine fue tomada del brazo y se unió a ella con gran emoción.

A Danielle suele emocionarle demasiado este tipo de cosas pues a pesar de que Nathaniel es nuestro amigo, también hay días en que necesitamos espacio para hablar y hacer cosas que él no.

—¡Vamos, Eli!—me tomó del brazo—, muéstrale a Katherine tu potencial.

Y entonces me uní a ellas entre risas por la algarabía que proyectaban cada una hasta que finalmente caímos rendidas en la cama.

—Extrañaba tanto esto—expresó Danielle.

—Yo también—le contesté algo exhausta.

—Esto es muy divertido—dijo Katherine—. Jamás creí que una pijamada podría ser tan extraordinaria—se volteo a vernos—,es la primera vez que asisto a una.

—Pero no la última—dijimos al unísono y terminamos riendo.

—¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos?—preguntó Katherine. 

—¡Claro que sí!—exclamé algo enojada al recordar a esos tipos. 

—Bueno, luego de que publicarás el video, decidí seguir tu consejo e intentarlo una vez más. Ellos...aquellos que me golpearon, finalmente están en la cárcel.

—¡Eso es increíble!—gritamos más que emocionadas Danielle y yo. 

—Realmente lo es—dijo ella y se vislumbraban una que otras lágrimas en su rostro. 

Danielle y yo procedimos a abrazarla, sabíamos cuánto significaba esto para ella, y como había esperado por tanto tiempo ser escuchada y finalmente lo había logrado.

—¡Esta bien, chicas, basta de lágrimas!—les dije de forma seria para luego reír—. ¿Quieren algo de comer? 

—No sé qué piense Katherine, pero yo estoy muriendo de hambre—contestó Danielle quién hizo muecas con su cara, señalando su vientre.

Rodé los ojos por su dramática interpretación de alguien que no había comido por días. Fui a recoger algunos snacks que había preparado para ellas en la cocina y entonces cuando iba entrar a mi dormitorio escuché:

—Elizabeth me matará por esto, pero ansío saber. ¿En serio te gusta Nathaniel?

—Así que ella escucho todo... —guardó silencio unos minutos—. Sí, así es, pero he de deducir que sabes cuál fue su respuesta.

—No exactamente—dijo algo avergonzada—¿Cuál fue su respuesta cuando le insinuaste lo de Eli?

—Aguarda ¿Esa fue la razón por la que me invitaron?—preguntó algo enojada

—¡No, espera! No es así, esto no tiene nada que ver—suspiró—, es solo que estoy preocupada por Eli.

—¿Qué sucede con ella?—preguntó Katherine en un tono de preocupación.

—Sé que será difícil escuchar esto para ti también, pero creo que mereces saberlo, ella está enamorada de Nathaniel.

—¿Es eso?—preguntó con incredulidad—. Ya lo sabía, ambos lo están, era cuestión de tiempo que ellos terminaran admitiéndolo.

—¿A qué te refieres con ambos?—cuestionó Danielle.

Por lo que entré a la habitación y le hice la misma pregunta.

—Pensé que a estas alturas ya lo sabían... —nos miró extrañada—Nathaniel está enamorado tuyo.

—¡Aguarda!—interrumpió Danielle—¿Cómo estas tan segura de eso? ¿Él te lo dijo?

—¡Claro que lo hizo!—dijo exasperada—. No se los confirmaría sino fuera así. 

—Vale, lamento si te ofendí es solo que debía asegurarme. No quiero que ella aguarde esperanzas de algo que no es. 

—Él mintió, me vio a los ojos y mintió. ¿Cómo pude no notarlo? 

Ambas voltearon a verme, no obstante, aguarde silencio y traté de asimilar toda la información.

—No comprendo lo que sucede—dijo Katherine quién no sabía a quién dirigirse.

 Danielle por su parte, se dirigió hacia mi y me abrazó, entonces finalmente le respondió: 

—Nathaniel le dijo a Eli, que solo la veía como su amiga. Ahora sabemos que mintió, el asunto es saber a quién de las dos les mintió. 

Ambas las miramos confundidas ante su argumento, y Katherine por su parte decidida a no guardar silencio dijo: 

—Es algo obvio que a quién le mintió es a Eli.

Danielle se alejó de mi y empezó a caminar, logrando quedar frente a nosotras y explicó: 

—Miren chicas, sé que lo más fácil de hacer es suponer lo que les parece más creíble, pero lo cierto es que ninguna de las dos sabe la verdad, solo él. Existen dos panoramas: Nathaniel mintió para proteger su amistad con Eli o le confesó eso a Katherine para que ella desistiera de ese sentimiento. Sé que es duro escuchar todo esto, pero no podemos suponer algo, sino que debemos llegar a ella. 




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