Azul Violeta

II.- En todos lados hablan de ti

Para mí, Adolfo era más de lo que podía pedir en un novio: educado, comprensivo, guapo, amable, cariñoso pero no empalagoso y tenía un grupo de amigos a los que yo también conocía aunque no sabía si por buena o mala suerte pero era suficiente para mí.

Si buscaba palabras para describirlo nunca encontraría ninguna adecuada pero mostraba su lado cariñoso solo a mí y eso quedó claro el día del evento. Pude sentir su apoyo pese a que no estábamos cerca del otro.

Nuestra dama de negro quedó hermosa y terrorífica, no había cruzado ninguna palabra con Alejandro desde entonces y tenía momentos extraños en los que solo quería tener a Adolfo para mí. No era un anhelo, sólo quería demostrar que yo era importante para mi pareja.

— Sabes, iré contigo a la exposición, quiero ver a la fulana que dice que le robas la atención — dijo Adolfo mientras preparaba su desayunó — Esa Cloé también quisiera conocer a los alumnos de otros grados a ver qué tal su trabajo — añadió — Vamos, yo no sé qué le pasa siempre que platico con Eva parece molesta aunque no la he tratado del todo incluso cuando platico con otros alumnos difunde rumores sobre mí — Expresó su punto de vista inusual — Quizás por qué no soy bonita ni rebajada como ella, me enteré que engañó a su novio.

— No seas chismosa, ella solo busca sacarte de tus casillas, eres bonita y si no lo fueras lo compensas con inteligencia lo cual es mucho mejor— dijo abrazándola por la espalda para no ver si expresión de enojo — me gustas a mí y eso debería ser suficiente...

Christine se dio la vuelta y lo besó, era raro que tomara la iniciativa pero quería mostrarle que su afecto no era inexistente.

Más tarde mientras acomodaba la escenografía, Alejandro está echando humo contra quien tuviera enfrente porque le recortaron su espacio y Gabriel hablaba con los encargados para que se les asignará un nuevo lugar pues la ubicación era terrible desde su perspectiva. Pasó a su lado y el aroma a perfume fue tan penetrante que le molestó en la nariz y le dieron ganas de vomitar. Con lo enojado que estaba ni daban ganas de acercarse así que regresó con Eva quien terminaba de montar su escultura de dama negra tenebrosa.

Comenzaron a recorrer el lugar ambientado los escucho quejándose por la mala iluminación, la pésima organización y sobre cómo no dejaban que alumnos talentosos brillarán con su esfuerzo; después por el poco espacio para montar su escenario y al final porque nadie quería tenerlos cerca por lo tanto nadie apreciaba su trabajo.

— Hola, ¿qué hacen? no deberían ir a ver qué más hay— preguntó inocente

—No es como si me importará la mierda de trabajo que presentan estos pseudo artistas, tomaría mis cosas y me iría ahora mismo pero mi trabajo debe ser admirado... — respondió en un tono bastante molesto. Gabriel no sabía qué más decir ya que su trabajo caía en la categoría de extravagante mientras que el de ella en siniestro y teatral.

— Bueno incluso si te enojas solo te reconocerán como el tipo con boca sucia, por ser sarcástico o porque causaste una crisis nerviosa a alguna persona — le comentó.

— No es como si realmente me importará, las personas solo se acercan cuando necesitan algo o te van a usar para beneficio propio incluso si los odio les daría demasiada importancia y para mí ellos no valen la pena...— replicó bastante molesto — honestamente que ganan al estar cerca de mí, no es como si me agradaran y el sentimiento es mutuo — recogió su mochila — me voy a mi casa, cuando todo termine tirenlo a la basura.

Nos quedamos boquiabiertos pero nadie lo justificó, tarde me di cuenta que deje a mi invitado solo pero Cloé le estaba haciendo compañía. Gracias a ella, él pudo conocer a una persona necesitada de atención. Note que Adolfo ya no me miraba a mí, solo centraba su atención en su acompañante pero lejos de dolerme, entendí que llegó ese momento. Quizás lo sabía desde antes pero no me atreví a considerar que el final estaba en la punta de mi lengua.

—Sabes... creo que debemos darnos un tiempo— dijo Adolfo después de cenar esa misma noche — cuando te vi trabajar, estabas tan feliz me di cuenta que no sé hacia dónde avanza nuestra relación y no quiero entorpecer tus pasos... creo que me estoy convirtiendo en tus grilletes… te aseguro que estos meses han sido maravillosos y serán un maravilloso recuerdo, no conoceré a nadie igual que tu ni volviendo a nacer...

Así fue el rompimiento sin dolor.

— Ah debe estar en el avión ahora mismo — se dijo a sí misma durante el desayuno. La noche anterior fue a la casa de Adolfo; vio maletas en la puerta y lo dejó hablar con franqueza, sólo aceptó su decisión sin decir nada. No fue que no le importara sino que su razón era válida pues para Christine el trabajo era más importante y no podía entregar algo en lo que ya no creía.

— Ten, come...— decía mientras servía la comida. Como cada comida de cada día escuchaba a sus padres discutir; su madre lloraba después de cada pelea y su padre se iba de la casa uno o dos días... por ello ya no festejaban Navidad, año nuevo, cumpleaños o cualquier otra fecha importante.

— Tienes que estar preparada, tener un buen trabajo y saber defenderse para que no termines como yo... la vida solo se dedica a trabajar... no quiero verte fracasada o dependiendo de algún hombre — le decía su mamá después de cada pelea — no seas tonta, todos los hombres cuando ven a otra mujer se emocionan como si fuera la primera...— no se cansaba de repetirlo y yo me sabía el sermón de memoria.

No había forma de platicarle cómo me sentí cuando terminaron conmigo. Mis sentimientos me abrumaron, no al momento sino cuando comprendí que quizás ya no lo volvería a ver.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.