Azul Violeta

VI.- Otra oportunidad

Cada día, Christine debía enfrentarse a los gritos y golpes que recibía en casa. Solo podía aguantarlos porque debía dormir allí, no podía ser lo suficientemente valiente para dejar esa casa y vivir por su cuenta. No tenía dinero propio y no iba a pedirles su apoyo. Ya no quería deberles.

Su maravilloso novio de mentira por fin la contactó y le pidió terminar pues se dio cuenta de su verdadera vocación incluso Christine pudo reír de eso porque para todos ella está soltera.

Sus días en blanco comenzaron a tornarse grises y rosas...comenzó a trabajar para un artista de nombre King, parecía bastante pretencioso pero todo alejado de la realidad. No era excéntrico y es muy devoto a su familia, de hecho King es un acrónimo de su nombre real pero Christine nunca quiso preguntarle cuál era.

Su amiga Eva pronto se dedicó a trabajar hacia los animales y continuaban en contacto lo más posible pero ahora era Dove quién estaba allí para orientarla. Dove y Christine se conocieron en la preparatoria así pasaron los días y se volvieron muy amigas. Cuando le contó todo lo ocurrido con Alejandro se llevó una regañada digna de un premio al mejor monólogo dramático y después la consoló para ayudarla a levantarse. Christine aún tenía que romper su relación tormentosa con sus padres pero lo haría después de recuperarse. No lo pensaba demasiado, solo actuaba en consecuencia.

Cómo artista se dedicaba a hacer ilustraciones en relieve con materiales poco convencionales. Se alejó de las redes sociales excepto una donde publicaba sus bocetos así mismo usaba distintos seudónimos para publicar su trabajo. Al colaborar con King su apodo inmediato fue Queen. Poco a poco su trabajo fue reconocido de manera local y en comunidades de artistas amateurs comenzaron a llamarla "Sensual silueta de Reina" pues en ocasiones hacía ilustración semi eróticas donde el protagonista eran siluetas.

Al estar trabajando con King pudo aprender más técnicas y aplicarlas, se veía estricto pero en realidad era bastante alivianado, no tenía reparos en compartir sus conocimientos y experiencias para que se convirtiera en guías pero Christine se llevaría una sorpresa que la dejó con un mal sabor de boca.

— ¿Qué dijo?

— Pregunté si conociste a Alejandro Blau. Estaba en la misma universidad que tú. Creo que conociste a Gabriel, me habló mucho de ti — su voz era tranquila.

— ¿De verdad? me imagino que dijo unas cuantas cosas malas de mí, no teníamos precisamente una relación de amistad. — dijo Christine mientras ajustaba unos tornillos

— No, nada de eso, me dijo algunas veces que tenía una amiga que es muy talentosa, que tiene conocimientos de muchas cosas que incluso él desconocía y trabajaba bien, ya te diste cuenta que no importa cuánto planees el horario siempre pasa algo pero él alababa tu manera de resolver los problemas de manera inmediata...— explicó — también me pareció que Alejandro te menciono.

— Eso si no lo creo pues no hablábamos para nada — contestó

— Christine ¿de verdad dices eso? Si él fue quién te recomiendo aquí. Antes de mudarse dijo que te buscara, pero tú llegaste antes, para que pudieras explotar todo tu talento, solo te vi una vez, en la exposición del humanoide, y quería tenerte en mi equipo de trabajo. Esos dos son buenos muchachos, te consideraron mucho si querían que trabajaras aquí...eres talentosa, inteligente pero reservada eso está bien. Ellos lo notaron porque eres su centro de atención. — Dijo calmado como si viera que ellos estaban allí escuchándolo — Ellos te aprecian mucho pero no lo admitirán frente a terceros.

Después de escuchar eso, se despidió. Tras un corto trayecto, Christine llegó a su casa, su madre la esperaba bastante molesta, sin previo aviso le jalo el cabello y lo cortó con unas tijeras.

— ¡Suéltame!

— Christine, ¡¿qué es eso de que te estás viendo con un hombre mayor?! Tanto que te di para que te superarás y ¿me lo pagas así? eres igual que tú padre, no aprecian mis esfuerzos, no aprecias lo que hice por esta familia.

— Suéltame, que me duele — forcejeo

— A partir de mañana voy a ir a dejarte y recogerte del trabajo, si no aceptas tendrás que buscar un trabajo donde yo pueda vigilarte, no voy a permitir que arruines tu vida

Christine se soltó y vio cómo su cabello caía al suelo.

— Si no quieres que desperdicie mi vida ¿cómo esperas que lo haga? ¿Siquiera te preocupas por mí? ¿Sabes lo que me gusta?

— Te di todo mi tiempo, mi dinero y al final trabajas en las artes, estás arruinando todo lo que hago por ti, todas las desveladas, las comidas que te preparé, cuando te ayude a estudiar, te lavaba la ropa y ¿así me agradeces? — le reclamó cosas sin sentido hasta que Christine soltó una carcajada

— ¿Hiciste eso por mí? Lo único que recuerdo es a una mujer que se iba con un hombre a trabajar o solo que hayas tenido otra hija. Porque tú no hiciste nada de eso por mí.

Christine soportó los golpes que le dieron. Su familia ya estaba rota. Acepto que quizás reclamó algo que no debería pero cuando necesito apoyo donde estaba esa persona que ahora le reclama por estar fuera de la casa trabajando. Su mente era un caos, por un lado se preguntaba porque Alejandro decía eso y por el otro porque su madre la acusaba de todo y no podía confiar en ella.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.