"Habrá una reunión de varias generaciones de la facultad de artes, ¿vamos? Hace mucho que no nos vemos, ¿sí?” pidió Eva
Y ahora estoy aquí en mi vieja ciudad.
— ¿Está segura que puedo usar tu casa? Dove, quizás puedes decirme que estarás con tu novio o que tiene una fuga o hay hormigas gigantes o marsupiales... cualquiera sería buena... ¿no lo crees? — decía Christine cuando iba hacia la terminal solo con su mochila.
—No, No pasa nada de eso, diviértete. Eres una ermitaña así que está bien que veas a tus ex compañeros para que no cometas los mismos errores...— recito Dove tranquila. Le prestó su casa por unos días mientras iba a su reunión de universidad y visitaba a su amiga Eva.
La supuesta reunión era tipo coctel así que estaba obligada a usar ropa de ese estilo, dada la hora decidió usar algo en color negro con un cinturón o cintillo y zapatillas. No se haría ningún peinado elaborado solo algunos rizos ya que su cabello era corto su maquillaje usual quizás algo de bling bling y joyería discreta.
Se reunió con Eva antes de ir al lugar... su amiga se veía muy triste pues tenía muchos problemas con su concubino además de algunos problemas financieros. Hablaban todos los días por mensaje pero hacía tiempo que no salían a pasear.
— Vamos, todos quieren verte — decía Eva emocionada. Siempre fue una chica que se emociona por todo.
— Ahora no quiero ir, no los quiero ver...
— Ya los conoces, solo saluda y nos vamos, ¿sí?
— OK, lo intentaré — los problemas no son para hablarse en la calle.
Al entrar al salón había un asqueroso aroma a alcohol, usaron un aromatizante de baja calidad. La comida estaba a punto de enviar a quien la consumiera al más allá pero la organizadora estaba encantada de reunir contactos para su beneficio. Ese era el único objetivo.
Su vista rápidamente localizó a Gabriel y para su sorpresa a Alejandro.
— Viniste Christine...— saludo Cloe. Tomándola del brazo y pidiéndole que deje su tarjeta de visita en la mesa — aquí todos somos colegas así que nos ayudamos entre todos, sin envidias.
— Ya lo creo — contestó Christine descarada — dime ¿en qué trabajas?
— Curadora de arte — respondió rápido así que también tenía la respuesta preparada. Christine dejó algunas de sus tarjetas, sonrió a Cloe antes de que se fuera.
Christine se alejó en dirección contraria a la anfitriona, fue a platicar con otros artistas y fotógrafos independientes. No los conocía pero se graduaron antes que ella, parecían estar cómodos con su evento pero ella ya no.
Solo estar allí le recordaba todo lo que vivió con Alejandro. Buenos o malos no quería olvidarlo porque fue importante o solo era terca. Solo que ya había olvidado los días en que seguía pensando en él.
— ¿QUE? — Grito alguien que callo a todos — ¿EL CHICO DE BOCA SUCIA SE VA A CASAR CON SU NOVIA? ¿ALEJANDRO SE VA A CASAR CON SU NOVIA? — grito su ex compañero de aula.
Se hizo un silencio total y pronto se vio rodeado de varios colegas para felicitarlo. Extrañados por la repentina noticia.
Christine creyó escuchar mal. Creyó que por fin enloqueció. Se aferraba tanto a la posibilidad de que pudiera verlo de nuevo y que la abrazara que no considero que él saldría con alguien. Había dejado en el olvido que algunos sentimientos son efímeros o nunca fueron verdaderos, era la única que se aferraba a ello. Sin embargo, ahora…
No sabía si le aterraba más escuchar casar o novia.
— Oye, muchacha... vamos a cenar, Gabriel invita...— su inconfundible voz la estremeció. Ni siquiera noto cuando se había acercado a ella.
— Alejandro... creí que odiabas estos eventos... ¿cómo estás? — Saludo
— Bueno podría estar mejor, que dices... ¿vamos? — lo sugirió de nuevo.
— Vamos... pero te lo advierto Gabriel... como mucho, mucho, mucho...
Gabriel río y dijo que solo esa vez los invitaría.
Eva no disfruto tanto el evento como pensó así que se retiró antes y cenaría al día siguiente con Christine. Alejandro y Gabriel la llevaron a un nuevo restaurante.
Solo por los viejos tiempos y después a desearle felicidad.
❄
Milagrosamente sí parecía una cena normal.
Lo anormal es que ellos no bebían nada de alcohol.
— Muchacha hasta mis oídos llegó que te ibas a casar pero que lo dejaste en el último momento. ¿Qué ocurrió? —. Quiso saber. Alejandro quiso sonar desinteresado.
— Solo era un hijo de puta que intentó cambiarme. No lo podía permitir. — sonrió con desprecio y al mismo tiempo se sintió mejor. — ¿y ustedes?
— Tal como lo grito ese extraño, me casaré con mi novia. — Decirlo en voz alta parecía un plan real. — Te enviaré una invitación cuando tengamos una fecha, queremos ahorrar más.
— Claro, me encantaría conocer a la mujer que está lo bastante loca como para tenerte cerca... ¿y tú Gabriel?
— Yo vivo para el amor al arte no para el amor carnal. Seguiré soltero lo que me queda de vida. — Suspiro — pero si te interesa puedes conseguir a alguien que encaje con mis ideales.