Backrooms 2

CAPITULO 2

La sensación de caída desapareció de golpe.

Cam abrió los ojos respirando agitado mientras sentía el cuerpo tirado sobre madera vieja. Todo olía a tierra húmeda, polvo y pasto seco. Por unos segundos el niño no entendió dónde estaba.

Entonces recordó.

—¡Mar!

Volteó rápidamente.

Mar estaba inconsciente a unos metros de él, todavía respirando.

Cam corrió hacia ella asustado.

—Mar… Mar despierta…

La movió un poco, pero ella no reaccionó.

El niño comenzó a temblar mientras miraba alrededor.

Parecían estar dentro de una especie de granero enorme. Las paredes eran de madera vieja y algunas lámparas colgaban del techo iluminando apenas el lugar con una luz naranja tenue. Afuera se escuchaba viento moviendo algo enorme.

Cam tragó saliva.

—Está bien… está bien… solo hay que hacer lo que dijo Doki…

Respirando rápido abrió su mochila impermeable azul. Sacó las hojas impresas ya algo arrugadas y comenzó a buscar desesperadamente entre las reglas.

Sus manos temblaban tanto que varias páginas cayeron al suelo.

Finalmente encontró una.

“BUMPER CROP”

Cam empezó a leer en voz baja.

—“Nivel agrícola extenso… campos infinitos… entidades hostiles principalmente durante la noche…” —levantó lentamente la mirada— “…graneros suelen ser zonas relativamente seguras.”

El niño volteó hacia la puerta del granero.

Afuera apenas se alcanzaban a ver enormes campos oscuros moviéndose con el viento.

“Evite permanecer en áreas abiertas por mucho tiempo.”

Cam sintió un escalofrío.

Luego siguió leyendo.

“Si escucha movimiento entre los cultivos… no observe directamente.”

El viento afuera se escuchó más fuerte.

Algo enorme pareció moverse entre los sembradíos.

Cam corrió hacia la vieja puerta del granero y la cerró con fuerza. Luego movió un seguro oxidado de metal hasta escucharlo atorarse.

Respiraba rápido.

—Esperemos hasta mañana… o cuando salga el sol… —murmuró intentando convencerse a sí mismo.

El viento afuera seguía moviendo los cultivos.

Algo sonó entre el campo.

Cam se alejó lentamente de la puerta.

Entonces escuchó una tos débil detrás de él.

—…Cam…

El niño volteó rápidamente.

Mar comenzaba a despertar.

—¡Mar!

Corrió hacia ella inmediatamente.

Mar abrió los ojos confundida. Le tomó unos segundos recordar lo ocurrido. Miró alrededor del granero, las lámparas colgando, las paredes viejas, la oscuridad afuera.

Y entonces entendió.

Su respiración comenzó a romperse.

—No… no, no, no…

Se llevó las manos a la cabeza intentando procesarlo.

—Esto no puede estar pasando…

Cam la abrazó rápidamente.

Y entonces dijo con la voz quebrada:

—Vamos a morir…

Mar sintió el miedo atravesarla completamente.

Pero al escuchar eso… entendió algo de inmediato.

Lo peor que podía hacer era asustarlo más.

Respiró profundo varias veces intentando contener el pánico. Luego abrazó fuerte a Cam.

—No vamos a morir… ¿sí? Vamos a salir.

Ni siquiera ella sabía si lo creía realmente.

Pero necesitaba decirlo.

Cam se limpió las lágrimas mientras sacaba otra vez las hojas impresas.

—Estamos en el Bumper Crop… Doki escribió cosas de este lugar…

Mar seguía temblando mientras escuchaba.

Cam comenzó a explicarle lo poco que entendía.

—Dice que… de día es menos peligroso… pero en la noche hay criaturas en los campos… especialmente en espacios abiertos…

Mar miró hacia afuera del granero.

Los cultivos parecían interminables.

Oscuros.

Moviéndose con el viento.

—¿Qué hora es…? —preguntó ella bajito—. ¿Cuándo amanece?

Cam buscó rápido entre las hojas.

Su cara cambió un poco al leer.

—Aquí dice que… solo amanece tres horas…

Mar sintió otro vacío en el pecho.

—¿Qué?

—Sí… luego vuelve a oscurecer otra vez.

El granero crujió suavemente.

Cam siguió leyendo nervioso.

—“Nunca abandones el camino marcado entre los cultivos. Mientras más oscuro se vuelva el entorno, más vulnerable eres fuera de las rutas.”…

Entonces ambos escucharon algo.

Muy lejos.

Algo moviéndose entre los sembradíos.

—¿Entonces cuándo amanece…? —preguntó Mar abrazándose a sí misma por el frío.

Cam negó lentamente mirando las hojas.

—No dice… creo que solo pasa.

El viento afuera seguía moviendo los cultivos mientras el granero crujía cada cierto tiempo. A veces algo parecía correr lejos entre los campos, pero nunca lograban verlo realmente.

—¿Qué hacemos? —preguntó Mar.

Cam dudó unos segundos.

—Podemos hacer guardia… o esperar.

Mar asintió lentamente.

Y eso hicieron.

Esperaron.

Las horas parecían eternas dentro del granero. El sueño poco a poco comenzó a vencer a Cam. Al principio intentaba mantenerse despierto hablando de los videos de Doki y las teorías que recordaba, pero su voz empezó a hacerse más lenta hasta que terminó quedándose dormido recargado en unas cajas de madera.

Mar se quedó observándolo en silencio.

Luego tomó lentamente la mochila azul.

Abrió las hojas impresas y comenzó a leer.

Niveles.
Reglas.
Entidades.
Advertencias.

Mientras más leía…
más entendía que aquello no era un accidente pequeño.

Había personas atrapadas ahí.

Personas que nunca salieron.

Entonces algo iluminó suavemente el granero.

Mar levantó la mirada rápidamente.

Una luz naranja cálida comenzaba a entrar entre las tablas.

El amanecer.

—¡Cam! ¡Cam despierta!

El niño abrió los ojos sobresaltados.

—¿Qué pasó?

Mar señaló hacia afuera.

Cam vio la luz y sonrió inmediatamente.

—¡Es de día!

Rápidamente se levantó emocionado, aunque todavía tenía sueño. Sacó su reloj digital azul y puso un temporizador.




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