Poolrooms.
Había piscinas conectadas entre sí por pasillos inundados. Algunas zonas tenían agua cristalina hasta los tobillos y otras descendían lentamente hacia profundidades oscuras donde ya no podía verse el fondo.
Las paredes eran completamente blancas.
El eco era enorme.
Y el sonido constante del agua hacía sentir el lugar infinito.
Escaleras metálicas salían de algunas piscinas. Otras habitaciones podían verse a lo lejos conectadas por arcos cuadrados blancos. Todo parecía limpio… pero abandonado.
Cam seguía llorando.
—Quiero irme a casa… quiero irme a casa…
Mar lo abrazaba fuerte sin dejar de acariciarle el cabello.
Ella también quería llorar.
Pero no podía.
No enfrente de él.
Eva observó alrededor respirando todavía agitada. Luego se acercó lentamente y se agachó junto a ellos.
—Oye… hombre valiente…
Cam levantó apenas la mirada llena de lágrimas.
Eva sonrió poquito aunque también estaba asustada.
—Sé que tienes miedo… pero si tú temes… ¿quién nos va a proteger?
Cam bajó lentamente la mirada.
—Yo no soy valiente…
Mar finalmente habló bajito.
—Sí lo eres.
El niño seguía temblando.
Entonces Eva extendió la mano hacia él.
—Vamos… sigamos antes de que algo aparezca.
Cam respiró profundo varias veces intentando calmarse.
Luego tomó la mano de Eva.
Los tres se levantaron lentamente observando el interminable laberinto de piscinas iluminadas frente a ellos mientras el eco del agua resonaba suavemente por todo el Poolrooms.
Eva los observaba caminar mientras el agua les llegaba a las rodillas. Las luces del Poolrooms pintaban todo de azul, rosa y naranja como un amanecer eterno reflejándose sobre las piscinas infinitas.
—Bueno chico valiente… ¿qué sigue aquí? —preguntó intentando sonreír.
Cam respiró profundo y sacó nuevamente las hojas de Doki.
—Aquí sí hay criaturas… pero solo atacan si te quedas quieto demasiado tiempo. Hay que seguir avanzando con la corriente del agua.
Eva miró el flujo suave pasando entre las habitaciones inundadas.
—Entonces no nos detenemos.
Y siguieron caminando.
El lugar era inmenso. Algunas zonas eran abiertas como piscinas gigantes y otras estrechas como corredores blancos parcialmente sumergidos. El agua siempre avanzaba en una sola dirección empujándolos lentamente.
Cam poco a poco comenzó a relajarse.
—Mar…
—¿Sí?
El niño sonrió un poco.
—Parecías asesina… como John Wick… no tenías miedo.
Eva soltó una pequeña risa.
Mar negó divertida aunque cansada.
—Tuve que ponerme a tu altura de valiente, Cam.
Eso hizo que el niño sonriera más.
Eva los observó unos segundos.
—Me alegra haberlos encontrado…
Y por primera vez en mucho tiempo lo decía sinceramente.
Entonces Eva se detuvo de golpe.
El agua alrededor vibró apenas.
Su respiración cambió.
Imágenes comenzaron a aparecer en su mente.
Tuberías.
Metal.
Oscuridad.
La mano golpeando desesperadamente.
Eva se sostuvo la cabeza.
—Eva… —dijo Mar preocupada.
Ella levantó lentamente la mirada aterrada.
—Lo vi…
Cam tragó saliva.
—¿Qué viste?
Eva respiraba rápido.
—El hombre de las tuberías…
Mar sintió escalofríos.
Las imágenes seguían entrando en la cabeza de Eva como recuerdos ajenos.
Tiendas vacías.
Escaleras mecánicas.
Luces comerciales enormes.
Entonces entendió.
—Nos está buscando.
Cam se asustó inmediatamente.
—¿Cómo sabes eso?
Eva seguía viendo flashes en su cabeza.
—No está aquí… pero pude verlo…
Mar dio un paso hacia ella.
—¿Dónde está?
Eva respondió lentamente mientras el eco del agua llenaba el Poolrooms.
—En un Supermall.
Mar escuchó todo en silencio y luego tomó la pistola de Eva revisándola rápidamente.
Solo quedaban dos balas.
—Okey… —dijo intentando mantenerse tranquila—. El sujeto no está aquí. Sigamos avanzando.
Eva todavía seguía algo afectada por la visión, pero asintió.
Continuaron caminando siguiendo la corriente del agua mientras el Poolrooms se volvía cada vez más grande y silencioso. El eco de sus pasos se mezclaba con el sonido constante del agua moviéndose entre las habitaciones blancas.
Entonces llegaron a una zona enorme.
Era como una piscina olímpica infinita conectada a otros corredores inundados. Las luces del techo apenas iluminaban el centro.
Y ahí estaba.
Una criatura.
Muy alta.
Completamente inmóvil dentro del agua.
Los tres gritaron del susto al verla.
Cam casi cayó hacia atrás.
La entidad parecía humana… pero demasiado larga. Sus brazos colgaban dentro del agua mientras permanecía quieta viendo hacia una pared.
No se movía.
Ni respiraba.
Solo estaba ahí.
Eva bajó la voz temblando.
—No… no la miren mucho…
Los tres comenzaron a avanzar lentamente pegados a una pared intentando evitar verla directamente.
El agua les llegaba ahora a la cintura.
El silencio era insoportable.
La criatura no reaccionó.
Ni siquiera cuando Cam tropezó un poco.
Simplemente siguió inmóvil en medio de aquella gigantesca habitación inundada.
Finalmente lograron cruzar.
Y encontraron una escalera.
Descendía hacia abajo siguiendo el flujo del agua.
Muy abajo.
Mar apuntó con la linterna.
Escaleras.
Más escaleras.
Y más niveles descendiendo.
—¿Cuántos pisos hay…? —preguntó Eva.
Cam tragó saliva.
—Como… veinte…
La corriente descendía por las escaleras formando pequeñas cascadas entre cada piso.
Mar tomó aire.
—No vamos a detenernos.
Y comenzaron a bajar rápidamente.
El eco del agua resonaba por todo el enorme vacío vertical del Poolrooms mientras descendían piso tras piso. Las luces fluorescentes hacían que todo pareciera un sueño húmedo e interminable.