Backrooms

CAPITULO 1

BACKROOMS

Doki y Arriaga terminan de grabar su podcast semanal para sus diez mil seguidores. Acaban de reaccionar al perturbador video del canal ETstories, donde el misterioso “E.T.” asegura haber entrado a los Backrooms. Entre teorías, nervios y adrenalina, ambos llegan a la misma conclusión: es el momento perfecto para grabar su propio cortometraje de terror en las oficinas abandonadas del viejo mercado, un lugar que, según las fotos filtradas en internet, parece sacado directamente del Nivel 0.

Antes de salir, Doki llama a Lucas.

—Tengo algo de trabajo en la ferretería de mi jefe —dice Lucas—, pero no los voy a dejar solos. Los veo allá directo en las oficinas del mercado abandonado. Aguántenme.

Con las mochilas pesadas colgándoles de los hombros, Doki y Arriaga avanzan por las calles del vecindario mientras cae la tarde. A medio camino, unos chicos del barrio los reconocen.

—¿Qué onda, Arriaga? ¿Qué onda, Doki? Vimos que subieron video hablando de ETstories… ¿A poco sí van a entrar a los Backrooms?

Las risas nerviosas dejan claro que no saben si burlarse o creerles.

Arriaga responde tranquilo:

—Nah, cómo creen. Solo vamos a grabar un cortometraje para el canal.

Los chicos se despiden entre bromas y los dejan continuar. Pero mientras se alejan, uno de ellos murmura:

—De todos modos, ese lugar sí da miedo…

Doki alcanza a escucharlo. Y aunque intenta ignorarlo, algo en su pecho se aprieta.

Cuando finalmente llegan a las afueras del mercado abandonado, Lucas ya los espera cerca de la entrada principal.

Pero no es él quien roba su atención.

A unos metros, estacionada junto al edificio, hay una camioneta negra con un logo inconfundible en la puerta lateral:

Demasiado limpio.

Doki se apartó un poco del grupo y empezó a recorrer la zona con la mirada.

El lugar era absurdamente parecido a las imágenes de los Backrooms.

Las paredes amarillas tenían manchas húmedas idénticas a las de los videos. Había dibujos hechos con plumón, notas pegadas con cinta vieja y flechas marcadas en algunas columnas.

Incluso las vibras del sitio se sentían reales.

En una pared encontró un reloj cuadrado cubierto de polvo.

El segundero no avanzaba.

ETstories regreso a grabar.

Los tres se quedan congelados.

Por unos segundos nadie habla.

El mismísimo creador que asegura haber sobrevivido a los Backrooms podría estar dentro del edificio.

La emoción los golpea de inmediato. Si logran encontrarlo, podrían grabar la colaboración más grande de sus vidas.

Sin perder tiempo, comienzan a descargar el equipo. Van preparados como si fueran a montar una producción profesional improvisada dentro de una zona de guerra.

Entre las mochilas cargan:

Tecnología

Una cámara Canon pequeña pero funcional.

Varias GoPros.

Micrófonos.

Baterías portátiles.

Cables y memorias.

Lap top

Utilería y efectos

  • Un disfraz de monstruo.
  • Zancos improvisados para hacer que la criatura se vea antinatural y gigantesca.
  • Cortinas verdes para croma.
  • Plumones, cinta y hojas con el guion.
  • Sangre falsa

Supervivencia y herramientas

  • Agua, sodas, dulces y sopas instantáneas.
  • Una pequeña parrilla eléctrica.
  • Cuerdas, alambre y cintas.
  • Utensilios de cocina.
  • Herramientas de defensa improvisadas y 2 rifles de postas.
  • Una mesa pequeña

Lucas mira todo el equipo y suelta una risa nerviosa.

—Parece que vamos a quedarnos a vivir aquí.

Nadie responde.

Porque mientras más observan el edificio… menos parece un lugar normal.

Apenas cruzaron por completo la entrada de las oficinas abandonadas, los tres sintieron esa incomodidad extraña otra vez.

No era miedo exactamente.

Era más como una presión rara en el ambiente, como cuando uno entra a un lugar encerrado durante años y el aire se siente viejo, pesado y silencioso.

Doki volteó hacia Lucas mientras acomodaba una de las mochilas en el suelo.

—¿Traes las cosas? ¿Las herramientas y todo eso?

Lucas levantó una bolsa negra y asintió.

—Traje todo… herramientas, cables, baterías… y una grabadora de audio que tenía guardada mi jefe.

—Perfecto —dijo Doki—. Ayúdame con esta mochila.

Entre los dos levantaron una de las bolsas más pesadas y avanzaron por el pasillo amarillento.

Arriaga observó alrededor mientras encendía una lámpara portátil.

—Bueno, ya que estamos aquí hay que preparar todo.

Los tres comenzaron a montar el equipo.

Desdoblaron una pequeña mesa plegable y colocaron encima el catering improvisado: botellas de agua, sodas, dulces, sopas instantáneas y algunos vasos de plástico. Después acomodaron cámaras, micrófonos y baterías mientras los cables cruzaban el suelo como raíces negras.

El eco de cada movimiento sonaba extraño.

Demasiado vacío.

Ni siquiera estaba roto.

Simplemente permanecía quieto.

Doki soltó una pequeña risa nerviosa.

—Va a quedar demasiado bien el cortometraje.

Arriaga terminó de colocar una cámara apuntando hacia el pasillo principal y miró alrededor.

—¿Y el youtuber? Todo se escucha bien silencioso.

Lucas acomodó la grabadora sobre la mesa y respondió mientras observaba la oscuridad de los corredores:

—Debe estar por ahí… este lugar se ve enorme.

Doki sujetó la cámara con ambas manos y revisó rápidamente el enfoque.

—Va, empezamos con las escenas normales primero —dijo mientras ajustaba el lente—. Lucas, tú camina por el pasillo y actúa como si estuvieras buscando algo.

Lucas asintió, aunque todavía miraba de reojo la grabadora apagada sobre la mesa.

Mientras tanto, Arriaga tomó el disfraz de la criatura y algunas bolsas de utilería.



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En el texto hay: criaturas, terror, terror suspenso

Editado: 25.05.2026

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