Cayeron sobre un piso duro y húmedo.
Lucas soltó un quejido.
—Ahh… diablos…
Arriaga encendió rápidamente la linterna.
Ya no estaban en el Dreamcore.
Ahora se encontraban en una especie de edificio enorme y oscuro, parecido a un estacionamiento o complejo industrial abandonado.
Las paredes eran de concreto gris.
Había luces blancas débiles en el techo.
Y por primera vez desde que entraron a los Backrooms…
el lugar se sentía estable.
Silencioso.
Normal.
No había zumbidos extraños.
No había risas.
No había pasos siguiéndolos.
Solo el eco lejano de gotas de agua cayendo.
Lucas respiró aliviado mientras se recargaba contra una pared.
Tenía un rasguño largo en el brazo.
Probablemente Iván lo había alcanzado antes de que cruzara.
—No es profundo… creo…
Arriaga revisó rápidamente alrededor con el rifle levantado.
—Parece seguro.
Doki seguía arrodillado en el suelo sujetándose el brazo donde la criatura lo tocó.
La piel estaba roja.
Como quemada por hielo.
—¿Estás bien? —preguntó Lucas.
Doki asintió lentamente aunque todavía escuchaba un leve murmullo en su cabeza.
Pero decidió no decir nada.
Arriaga encontró una pequeña oficina de mantenimiento abierta cerca de ellos.
Dentro había:
Los tres entraron casi de inmediato.
Por primera vez desde que todo comenzó…
podían descansar.
Aunque ninguno podía quitarse la sensación de que los Backrooms apenas estaban empezando a conocerlos.
La pequeña oficina de mantenimiento se convirtió en su refugio improvisado.
Arriaga trabó la puerta con una barra metálica mientras Lucas dejaba las mochilas cerca del sofá viejo. El silencio del lugar era extraño, pero al menos ya no sentían que algo los observaba desde cada esquina.
Las luces blancas del techo parpadeaban apenas.
Doki revisó nuevamente la libreta mientras los demás se acomodaban.
—Creo que deberíamos dormir por turnos —dijo sin levantar mucho la voz—. Yo haré la primera guardia.
Lucas soltó una risa cansada mientras se dejaba caer en el suelo junto a una mochila.
—Yo tampoco voy a dormir… ni loco después de todo eso.
Dos minutos después…
ya estaba profundamente dormido.
Arriaga soltó una pequeña risa.
—Cayó primero.
Doki sonrió apenas.
Por primera vez en horas el ambiente no se sentía tan pesado.
Solo el eco lejano de agua goteando y la respiración cansada de Lucas llenaban la habitación.
Arriaga se sentó cerca de la puerta con el rifle apoyado en las piernas.
—Entonces… ¿qué viste cuando esa cosa te tocó?
La sonrisa de Doki desapareció lentamente.
Miró su brazo.
La marca roja seguía ahí.
—No sé cómo explicarlo…
Abrió la libreta y comenzó a escribir mientras hablaba.
Sus apuntes eran rápidos, desordenados.
Como si tuviera miedo de olvidar.
—Fue como escuchar demasiadas voces al mismo tiempo… recuerdos… creo.
Arriaga frunció el ceño.
—¿Recuerdos tuyos?
Doki dudó unos segundos.
—Algunos sí… otros no.
La luz volvió a parpadear suavemente.
Doki continuó escribiendo.
"Contacto directo con entidad del Dreamcore: sensación de frío extremo, voces y recuerdos ajenos."
Luego agregó otra línea.
"Posible contaminación mental."
Arriaga lo observó serio.
—Eso no suena bien.
—No lo es.
Doki siguió anotando.
—Vi lugares que nunca he visitado… personas que no conozco… y escuché algo raro.
—¿Qué cosa?
Doki levantó lentamente la mirada.
—Alguien diciendo que los Backrooms “aprenden” de las personas que entran.
El silencio volvió a llenar la habitación.
Arriaga observó hacia la puerta.
—Espero que este nivel no tenga entidades.
Doki cerró parcialmente la libreta.
—Todos los niveles tienen algo.
Lucas dormido se movió ligeramente entre sueños.
Y entonces murmuró algo.
Muy bajo.
—No abran la puerta…
La oficina quedó en silencio después de que Lucas murmurara dormido.
—No abran la puerta…
Arriaga y Doki se miraron unos segundos.
—Está soñando —dijo Arriaga en voz baja.
Pero aun así revisó la barra metálica asegurándose de que la puerta siguiera bien cerrada.
Doki volvió a abrir la libreta.
Ahora escribía más rápido.
Más concentrado.
Como si las ideas llegaran solas.
"Nivel estable."
"Posible zona de descanso."
"El ambiente no se siente hostil."
Se detuvo un momento.
Luego agregó otra frase:
"Algunos lugares se sienten incorrectos antes de que pase algo."
Arriaga lo notó.
—¿A qué te refieres?
Doki observó el pasillo afuera por la pequeña ventana de la oficina.
—No sé… simplemente puedo notarlo ahora.
Arriaga permaneció callado.
Doki continuó:
—En el Dreamcore… esa puerta azul se sentía diferente. Como si “tirara” del espacio. Y esta oficina… se siente estable.
Arriaga levantó una ceja.
—¿Como instinto?
—Sí… algo así.
La luz blanca volvió a parpadear suavemente.
Doki observó el mapa improvisado que había empezado a dibujar en la libreta:
Todavía no sabían exactamente dónde estaban.
Entonces Lucas despertó sobresaltado.
—¡No entren ahí!
Respiraba agitado.
Miró alrededor confundido antes de darse cuenta de dónde estaba.
—Ah… diablos…
Arriaga soltó una pequeña risa.
—Te dormiste primero.
Lucas se pasó la mano por la cara.
—Tuve un sueño horrible.
Doki levantó la mirada.
Editado: 25.05.2026