Backrooms

CAPITULO 6

—Poolrooms…

Lucas respiró nervioso.

—Claro… porque los Backrooms no podían quedarse sin albercas infinitas.

Comenzaron a avanzar siguiendo el único camino visible.

Y pronto entendieron algo extraño.

El agua siempre corría en una sola dirección.

No importaba el lugar.

No importaba el tamaño del pasillo.

Siempre fluía hacia adelante.

Atravesaron enormes corredores blancos parcialmente inundados, donde el agua les llegaba apenas a los tobillos. Luego otros completamente secos con mosaicos húmedos y luces tenues reflejándose en las paredes curvas.

Algunos espacios parecían túneles infinitos.

Otros eran salas gigantescas llenas de pilares blancos donde el agua negra ocultaba la profundidad real.

Y entonces notaron algo más.

En algunos pilares había rostros.

No reales.

Formaciones extrañas en el mosaico húmedo que parecían caras observándolos desde la pared.

Lucas evitaba mirarlos demasiado.

Siguieron avanzando.

Subiendo escaleras mojadas.

Cruzando puentes estrechos.

Bajando hacia zonas donde el agua se volvía tan profunda que no podían ver el fondo.

Pero siempre había caminos menos hondos siguiendo la corriente.

Como si el nivel quisiera guiarlos lentamente hacia algún lugar.

Arriaga observaba alrededor con el rifle listo.

—No me gusta que todo tenga dirección aquí.

Doki asintió mientras seguían caminando entre los reflejos azulados.

—Eso significa que el nivel se mueve… o quiere que avancemos.

El eco de sus pasos y del agua resonaba por las enormes estructuras vacías mientras seguían internándose más y más en las Poolrooms.

Mientras más avanzaban por las Poolrooms, el nivel comenzaba a cambiar lentamente.

Primero el agua apenas les llegaba a los talones.

Después a las rodillas.

Luego a la cintura.

Las luces blancas del techo seguían reflejándose sobre el agua turbia mientras los enormes pasillos curvos parecían no terminar nunca.

El sonido constante de la corriente era lo único que rompía el silencio.

Pero entonces el suelo desapareció gradualmente.

El agua comenzó a subir hasta el pecho de Doki.

Lucas miró alrededor nervioso.

—No me digas que ahora también tenemos que nadar…

Doki observó cómo la corriente seguía avanzando en una sola dirección.

—No hay otra opción.

Comenzaron a avanzar lentamente nadando entre los túneles inundados. Las mochilas pesaban más. Las linternas apenas iluminaban bajo el agua oscura y los pilares blancos parecían deformarse con los reflejos.

Lucas respiró algo más tranquilo.

—Bueno… al menos aquí no parece haber criaturas.

Doki abrió rápidamente la libreta mojada mientras seguía flotando.

Leyó unos segundos.

Y su expresión cambió inmediatamente.

—Sí hay.

Todos se quedaron quietos.

Arriaga levantó la linterna.

—¿Qué tipo?

Doki tragó saliva.

—Las entidades aquí casi nunca salen completamente. Permanecen bajo el agua siguiendo la corriente.

Lucas miró rápidamente hacia abajo.

No podía ver el fondo.

Solo oscuridad.

Doki continuó explicando mientras avanzaban despacio:

—No atacan por ruido… ni por movimiento. Atacan cuando alguien deja de avanzar.

La chica del refugio respiró nerviosa.

—¿Qué…?

—Este nivel siempre quiere que sigas la corriente. Si alguien se queda quieto demasiado tiempo… algo sube por debajo.

El silencio regresó inmediatamente.

Entonces todos comenzaron a nadar un poco más rápido.

El agua estaba helada.

Y debajo de ellos…

a veces…

parecía moverse algo enorme.

Lucas bajó lentamente la mirada hacia el agua oscura mientras seguían nadando.

Y entonces lo vio.

Una criatura gigantesca bajo ellos.

Quieta.

Observándolo directamente.

Sus enormes ojos pálidos apenas podían distinguirse bajo la oscuridad del agua profunda. El cuerpo era demasiado grande para entender dónde terminaba.

Lucas soltó el aire de golpe.

—¡Hay algo abajo!

Arriaga giró rápidamente con la linterna pero Doki habló inmediatamente:

—¡No te detengas! ¡Solo sigue nadando!

Lucas respiraba agitado sin poder apartar la mirada.

La criatura seguía ahí abajo.

Viéndolo.

Sin acercarse.

Sin atacar.

Solo acompañándolos bajo la corriente.

Doki seguía avanzando.

—No nos hará nada mientras sigamos moviéndonos.

Lucas intentó obedecer, pero el miedo lo paralizaba cada vez que veía aquella silueta enorme flotando debajo de ellos.

Entonces lentamente…

la criatura comenzó a hundirse.

Descendió hacia la oscuridad infinita sin dejar de mirarlo.

Hasta desaparecer completamente.

Lucas tragó saliva.

—Ya quiero irme de aquí…

Siguieron avanzando algunos minutos más hasta que el agua comenzó a bajar poco a poco.

Primero al pecho.

Luego a la cintura.

Después a las rodillas.

Finalmente llegaron a un enorme pasillo blanco completamente seco. Al fondo había una entrada rectangular sin puerta, iluminada por una luz blanca intensísima.

Todos salieron rápidamente del agua agotados.

Lucas cayó sentado respirando fuerte mientras Arriaga revisaba alrededor.

—Creo que ya salimos…

Pero justo en ese momento…

el agua detrás de ellos comenzó a agitarse violentamente.

Las olas chocaron contra las paredes blancas.

BOOOOM.

Algo enorme venía moviéndose debajo del agua.

—¡CORRAN! —gritó Doki.

Los cuatro comenzaron a correr hacia la entrada blanca mientras detrás de ellos el agua explotaba y se levantaba como si algo gigantesco estuviera atravesando todo el túnel inundado.

Lucas apenas se atrevió a mirar atrás.

Y alcanzó a ver una parte de la criatura emergiendo.

No el cuerpo.

Solo un enorme ojo negro abriéndose bajo el agua.



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En el texto hay: criaturas, terror, terror suspenso

Editado: 25.05.2026

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