Tras cruzar la puerta pueden observar unas escaleras que suben, el aire se ha vuelto menos denso, ya no escuchan aquel zumbido que les corroía la mente, ni tampoco parece un lugar peligroso. Luna comienza a subir las escaleras sin dudar, después le sigue Mia, con Marian aún en su espalda, más alterada que al principio. Finalmente llegan a un conjunto de oficinas, donde Luna entra a una, y cuando Mia y Marian entran también, cierra la puerta.
-Bien, ahora hemos tenido una suerte que flipais. Podríamos haber ido a niveles peores, pero ahora estamos en este. Este es un nivel bastante seguro, aquí podemos reabastecernos, asegurarnos de que tenemos todo y seguir. Tan solo que no nos debemos quedar mucho tiempo ya que sino nos quitará algunos recuerdos del mundo real. – comenta Luna bastante emocionada.
– ¡Basta ya, Luna! ¡Te tomas esto como un parque de atracciones pero es la realidad! ¡Han herido a Marian, estamos perdidas y afuera nuestros padres nos estarán buscando! ¡Es una puta locura! – exclama Mia dando vueltas por la oficina. Agarra del brazo a Marian, que seguía alterada, y se lo muestra a Luna.
– Qué es esto. Como lo curamos. Contesta, ahora. – ordena Mia, ahora muy seria e intentando mantener la calma por Marian.
– Ahhh… eso es muy fácil de solucionar. – contesta Luna mientras abre su mochila y saca agua de almendras.
– Va a escocer, Marian. Aguanta un poco. – advierte Luna antes de verter el líquido sobre el brazo de su amiga. El agua comienza a hacer espumas y las marcas desaparecen lentamente, junto al dolor gélido, pero quedan unas cicatrices normales.
– Ahora no se ve tan mal… – intenta aliviarse Marian mientras se seca las lágrimas con la otra mano.
– Genial, ahora revisemos que tenemos. Mia, Marian, sacad todo lo que tengáis en vuestros bolsillos, hasta una mínima tontería podría ayudarnos. – explica Luna mientras saca todo de la mochila.
Mia y Marian sacan todo, tan solo llevaban sus móviles y nada más. No habían estado preparadas y tan solo había corrido tras Luna al verla desaparecer.
– Eso podrá servir como linternas si se acaban las baterías de las linternas que traje. Tuvimos suerte de que metí todo antes de investigar. Está todo lo necesario. –
– ¿Pero no deberíamos tener algún arma…? – comenta Marian preocupada.
– No, siempre es mejor huir que atacar, sino se podrían volver más agresivos. Bueno, comencemos a salir… –
Las tres chicas comienzan a caminar por las oficinas vacías hasta que Marian se percata de una puerta que pone Exit en un cartel rojo luminoso. Sin dudarlo abre la puerta y entra. Luna se da cuenta de inmediato y agarra la mano de Mia.
– ¡Debemos ir tras ella! ¡Entró en uno de los niveles más peligrosos! –
Las dos chicas corren tras Marian antes de que se cierre la puerta y entran al nivel, donde se escuchan muchos rugidos.
– ¡¡Ahora corred!! ¡Es el nivel Run For Your Life! – exclama y explica Luna antes de coger a Marian también de la mano y comenzar a correr.