Backrooms

Capítulo cuatro

El contraste entre las luces intermitentes rojas y ahora estar sobre un césped bien cuidado, cielo azul claro sin nubes y casas perfectas de color pastel hace que Luna entienda perfectamente donde están. El silencio es sepulcral, pero ese silencio se rompe con las respiraciones entrecortadas de cada una por el cansancio, cómo Marian se vuelve histérica y los intentos de sollozos silenciosos de Mia.

– Estamos en Dreamcore… genial. Aquí nos curaremos y descansaremos. Pero no por mucho tiempo ya que tiene el mismo efecto que el nivel de oficinas. – explica Luna con calma mientras saca el poco agua de almendras que le queda.

Luna se acerca a Mia y le levanta la camiseta por detrás para curarle. El agua comienza a hacer burbujas y curar la herida de Mia, dejando pequeñas cicatrices. Marian comienza a hiperventilar, acaba de ver el parque que le parece conocido, el columpio se movía solo y todo aquí le parece nostálgico, y eso le vuelve loca tras haber estado antes en un ambiente de puro peligro. Todo lo que puede observar Marian es un recuerdo borroso, todo parece conocido, incluso aquel parque, era idéntico a donde jugaba de pequeña, pero nunca había estado en este sitio. Luna se acerca a Marian y la abraza.

– Hey, ahora estamos a salvo, ¿sí? Nada nos va a dañar aquí. – intenta tranquilizarla con unas mentiras ligeras, ya que aquí hay entidades, pero no suelen ser agresivas ni suelen atacar al principio.

Luna se vuelve a acercar a Mia y se arranca un trozo de manga de su camiseta y agarra una linterna pequeña que llevaba.

– Esto va a doler, ¿de acuerdo? Necesito entablillar tu tobillo así que primero lo voy a poner en su sitio. – explica Luna antes de quitarle a Mia su zapato y dárselo para que lo muerda.

– Muerde cuando te duela. Lo haré a la de tres… Tres. – dice directamente antes de colocar en su sitio el tobillo de Mia y enseguida poner la linterna y unirlo con su manga arrancada.

Mia gime de dolor, sus manos clavándose en la tierra hasta arrancar el césped artificial que había y romper su zapatilla con los dientes.

Cuando Luna se gira para vigilar a Marian puede ver que Marian va directa a una casa.

– ¡Marian! ¡Ven aquí ahora mismo! – grita Luna mientras sigue al lado de Mia

Marian parece despertar del trance en el que estaba y vuelve corriendo a ellas.

– Ahora explicaré las reglas de este lugar. ¿Sí? – dice Luna ahora que están las tres juntas.

– Regla número uno, no nos separamos por nada del mundo. Aquí las entidades utilizarán las voces de conocidos para que entremos a las casas. – explica seriamente mientras mira a Marian, advirtiéndole silenciosamente.

– Regla número dos, no entrar a las casas, ahí es donde están las entidades. Las entidades normalmente no van a salir, en cambio intentarán que entremos utilizando cosas familiares para engañarnos. Y regla número tres. Aquí no se confía en nadie. Si escuchamos voces de familiares, ignoramos, si escuchamos nuestras voces, ignoramos, si vemos a desconocidos, ignoramos. Si somos humanos lo notaremos enseguida, sino, lo ignoramos. Y si por alguna razón nos persigue una entidad. Corremos sin mirar atrás. Siento decir esto, pero es mejor que muera una a que muramos todas. ¿Sí? –

– ¡Eso es muy cruel! ¡Debemos estar todas unidas hasta el final! – dice indignada Mia mientras se levanta.

– Tú misma me dijiste al principio que no me tome esto como una broma. Y ahora me lo estoy tomando enserio ya que casi morimos todas por haber entrado en aquel estúpido nivel. – contesta Luna algo enfadada ya que no quería perderlas, pero sabía que con lo que había pasado, era muy difícil que todas sobrevivieran.

Mientras Mia y Luna discuten Marian se queda encogida en el suelo abrazándose a sus rodillas, pensando que Luna se refería a ella. Luna se calla de inmediato y Mia le sigue reclamando, hasta que Luna la hace callar poniéndole una mano sobre su boca y mirando directamente a la casa más cercana, donde se podía escuchar la voz de la madre de Marian llamándola.

– Silencio… eso es a lo que me refería… – dice Luna mirando a sus amigas y ayudando a Marian a levantarse.

– ¿Marian? Cariño… entra a casa y ayúdame a limpiar…– ordena a Marian la voz dulce de su madre.

– Marian, sabes que no es ella. – le convence Luna mientras ayuda a Mia a mantenerse en pie.

– Bien, dejemos de pelear y comencemos a movernos… es inquietante. Y es mejor alejarnos antes de lo que sea que está ahí dentro decida buscarnos. – comenta Mia decidida mientras se apoya en sus dos amigas.

Las tres chicas comienzan a caminar por enmedio del césped, bastante alejadas de cualquier casa y con Mia enmedio apoyada en Marian y Luna. Mientras se alejan de aquella casa pueden escuchar como la voz comienza a fallar y se distorsiona lentamente. Siguen avanzando mientras que las casas se comienzan a distorsionar. Ahora pueden ver y oír más cosas que les parecen nostálgicas. A lo lejos pueden ver dos puertas, una de Exit y otra normal. Luna mira a Marian juzgando silenciosamente y advirtiéndole de que si vuelve a cruzar la puerta que pone Exit la deja sola. Marian baja la mirada ante la presión de su amiga. Siguen caminando y cada vez más voces les llaman para que entren a cada casa, a veces son ellas mismas, otras familiares, amigos… Siguen caminando, ya les queda poco, pero una entidad sale de una casa unos metros atrás, parece ser la madre de Luna.

Luna acelera el paso al igual que Marian y la entidad les sigue.

– Cariño… ¿Por qué corres? Ya tengo preparada la cena, tus amigas se pueden unir. Cómo se llamaban… ¿Mia y Marian…? – cuando la entidad pronuncia sus nombres la voz se distorsiona.

Luna comienza a correr al igual que sus amigas, y logran cruzar muy justas la puerta azul de color liso.



#107 en Terror
#168 en Paranormal

En el texto hay: suicidio, terror, backrooms

Editado: 16.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.