Backstage

Las Novas parte 1

El lunes llegó cargado de presagios. Jessica, frente al espejo, no solo se preparaba para la Academia; se armaba para una batalla. Cada mecha que ajustaba, cada detalle de su uniforme, era una coraza. Sabía que hoy no sería un día cualquiera.

En el comedor, el beso en la mejilla de su madre fue el preludio de una advertencia ineludible.

—Buenos días, mamá —musitó, girando hacia su mochila. Pero la voz de Estrella, afilada como el cristal, la detuvo en seco.

—¡Alto ahí,Jessica! Hoy irás a la Academia y le pedirás una disculpa a Jasón.

Jessica sintió que la indignación le hervía la sangre.

—¡Pero mamá,él me provocó y me faltó el respeto! ¡Me insultó!

Estrella se levantó,y su sombra pareció llenar la habitación.

—Tú sabes que no tolero la mala educación.Si recibo una llamada diciendo que te peleaste a mano dura, el castigo será severo. ¿Está claro?

—¿Entonces no puedo defenderme? —la voz de Jessica tembló de rabia.

—Puedes. Pero hay formas. Y tú las conoces.

Un silencio pesante llenó el espacio entre ellas.

—Muy bien—concluyó Estrella, con un tono que no admitía réplica—. Espero que me hayas entendido.

—Intentaré no meterme en problemas con él.¿Contenta*? —espetó Jessica, con una chispa de rebeldía.

—Mucho —respondió Estrella con una risa cargada de sarcasmo.

Mientras Jessica subía corriendo a por su mochila, Estrella dejó escapar un suspiro cargado de preocupación. En su teléfono, un mensaje de Emily brillaba como un recordatorio ominoso: “No te olvides de hablar con él.”

El viaje en la limosina fue tenso y silencioso. Al llegar, justo cuando Yesica ponía la mano en la puerta, su madre la sujetó del brazo.

—¡Jessica!—la miró con una intensidad repentina—. Pásala bien… y cuéntame cómo te fue, ¿okey?

—Sí,mamá. Bye. —La puerta se cerró con un golpe seco.

Pero entonces,la ventanilla bajó. Y antes de que Yesica pudiera reaccionar, la voz de Estrella atravesó el patio de la Academia:

—¡TE AMO, HIJA!

Una ola de calor subió por el cuello de Yesica.Docenas de miradas se clavaron en ella. Con la cara en llamas, se volvió bruscamente.

—¡Sí, mamá, YO TAMBIÉN!—gritó, antes de escapar hacia el interior a paso veloz.

Dentro de la limosina,Estrella subió la ventanilla. Un suspiro profundo escapó de sus labios antes de marcar un número.

—Gerardo. Necesito una reunión hoy con el señor Harry Doberman. Sí, es urgente.

En el auditorio, entre el murmullo de los estudiantes, Jessica intentaba localizar una sola cara: la de Jackson. La directora tomó el micrófono con energía.

—¡Les doy la bienvenida a un nuevo período lleno de oportunidades! Y para inspirarlos… ¡les presento a la banda ganadora del concurso estatal: Los Asters!

La música estalló. Tres figuras subieron al escenario: Damian (verde, guitarra), Iván (amarillo, batería) y… Jasón (rojo, voz principal). Jessica contuvo el aliento. Allí estaba, en todo su esplendor, el chico que juró no volver a dirigirle la palabra.

Al finalizar,Jasón entregó el micrófono con una sonrisa de triunfo que a Yesica le pareció una provocación personal. Mientras la directora despedía a los estudiantes, unos dedos la tocaron suavemente el hombro.

—Hola, perdida.

Era Jackson. Jessica sintió que el mundo recuperaba sus colores.

—¡Jackson! —tomó su mano, olvidando por un segundo todo lo demás.

—¿Te veo luego? —preguntó él.

—Claro que sí.

Pero la paz duró poco. Un par de chicas, vestidas con un estilo llamativo y llenas de energía, se le acercaron.

—¿Tú eres la hija de Starlight,verdad? —preguntó una morena de mirada penetrante.

—Sí…¿por?

—¡PORQUE ES INCREÍBLE QUE ESTÉS AQUÍ! —exclamó su amiga, una chica de rizos exuberantes—. ¡Eres super linda!

—Gracias…—Jessica estaba desconcertada.

—Somos las Nova. Yo soy Pía, la líder —dijo la morena—. Y ella es Adriana. Necesitamos alguien como tú en el grupo.

—¿Unirme? Yo no canto…

—¡Claro que sí! ¡Con esa sangre, debe ser genial! —insistió Adriana.

Jessica negó con la cabeza,amable pero firme. —Lo siento, no me interesa.

La decepción fue evidente en sus rostros,pero Adriana no se dio por vencida.

—Si cambias de opinión,aquí estaremos.

Fue entonces cuando una voz, fría y llena de arrogancia, cortó el aire desde atrás.

—Es obvio. No sirve para el canto.

Jessica se giró. Allí estaba Jasón, flanqueado por Damian e Iván, con una sonrisa burlona.

—¿Disculpa?

—Que ser hija de una estrella no te convierte en una. Seguro eres tono sordo —soltó él, haciendo reír a sus amigos.

La sangre de Jessica volvió a hervir. Esta vez, su madre no estaba para detenerla.

—¡Qué pena me das! Lo único que escucho es la envidia de quien no tiene un talento que herede —espetó, clavándole la mirada.

—No les hagas caso, Jessica —saltó Adriana—. Tienen miedo.

—Miedo de unas novatas que nunca nos han ganado nada—rugió Damian.

—Deberían agradecer que ni las consideramos competencia—añadió Iván con desdén.

Jessica sintió que algo se rompía dentro de ella. No era solo por ella. Era por la mirada burlona de Jasón, por el desprecio hacia esas chicas que, contra todo, le habían tendido la mano.

—¿Las consideran inferiores por ser un grupo de chicas? —preguntó, con una calma peligrosa.

—Las consideramos inferioresporque siempre pierden —sentenció Jasón.

Eso fue la gota que colmó el vaso. El desafío estaba lanzado.

Yesica dio un paso al frente,desafiante.

—Saben, a gente como ustedes hay que vencerlos donde más les duele: en su ego. Y estoy segura de que ellas lo harán.

Jasón se acercó,hasta que su rostro estuvo a solo centímetros del de ella. Su voz fue un susurro cargado de provocación:

—Demuéstralo, piojo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.