Banderines de colores decoraban las calles y la música sonaba por cada rincón.
Mariana observaba todo con emoción.
—Este año será diferente —susurró.
Había trabajado durante meses para conseguir un lugar en el festival.
Mientras tanto, varios autos negros llegaron a la entrada principal.
La gente comenzó a reunirse.
—¡Es Alejandro Castillo!
—¡Llegó Alejandro!
Los fanáticos corrían emocionados.
Alejandro bajó del vehículo usando lentes oscuros y una gorra.
Daniela caminaba a su lado revisando una agenda.
—Recuerda que tienes entrevista, ensayo y sesión de fotos.
—Lo sé, Daniela —respondió él con cansancio.
Mariana pasó cerca del lugar justo cuando Alejandro intentaba avanzar entre la multitud.
Sin querer, chocaron.
Los papeles de Mariana cayeron al suelo.
—¡Oye! Fíjate por dónde caminas —dijo ella.
Alejandro la miró sorprendido.
—Tú también venías distraída
.
—Claro, porque todos debemos apartarnos cuando llega una celebridad.
Iván intentó contener la risa.
Alejandro cruzó los brazos.
—Vaya carácter.
—Y tú demasiado ego.
Antes de que la discusión continuara, Daniela intervino.
—Alejandro, debemos irnos.
Mariana recogió sus cosas y se alejó.
—Espero no volver a verlo.
Pero el destino tenía otros planes.
Esa misma tarde, durante la reunión oficial del festival, el director anunció:
—La presentación principal estará a cargo de Alejandro Castillo y la bailarina Mariana Fuentes.
El salón quedó en silencio.
Mariana y Alejandro se miraron.
—¿Qué? —dijeron al mismo tiempo.
Y así comenzó una aventura que ninguno de los dos esperaba.