Bajo dos cielos

1- Una mañana como cualquier otra

Capítulo 1

Clara Elena

El silencio de la madrugada fue sustituido por una tos seca y persistente, acompañada de una ligera presión en el pecho. Ya familiarizada con esa sensación, la ignoro; me encojo en mi sitio y me acurruco más entre las sábanas. Con el paso de los segundos, mi respiración se acelera más de lo normal, obligándome a levantarme y tratar de inhalar aire sin éxito. Con cansancio, extendiendo un brazo hacia mi mesita de noche y tomo mi inhalador: mi pequeño chaleco salvavidas en medio del mar, recordatorio constante de mi vulnerabilidad. Lo agito con rapidez e inhalo, sintiendo en cuestión de segundos el alivio.

Tras colocarlo en su sitio, percibo cómo un leve temblor me invade. Ya lo conozco. Tomo mi teléfono y compruebo con pesadez que son las 4:30 am, y que aún falta tiempo para que suene mi alarma. Sin una gota de sueño, aprovecho que el caos aún no comienza y me alisto.

Media hora más tarde, salgo de mi habitación y camino por el pequeño pasillo con toda la fuerza que puede tener una persona al despertarse tan temprano, lo primero que mis ojos encuentran es a mi madre preparando el desayuno de todos y la comida para la venta. Esta al percibir mi presencia me sonríe como solo ella lo puede hacer haciéndome sonreír de vuelta y levantándome el ánimo.

_Buenos días cielo, ¿cómo amaneciste?_pregunta siguiendo en lo suyo

_Buenos días, mamá, como siempre_ digo acercándome a ella y dándole un fuerte abrazo, el cual ella corresponde.

_Estos cambios de temperatura son fatales para tí_ dice una vez nos separamos para después acariciar mi cabello con preocupación mientras me mira fijamente.

_Sí, pero ya me he acostumbrado, al igual que a los ataques de asma en mitad de la noche, ¿en qué te puedo ayudar?_ le pregunto cambiando de tema, por lo que mi madre entendiendo solo suspira

_Puedes ir untando mantequilla al pan_ dice dando media vuelta y volviendo a sus quehaceres matutinos.

Mientras realizo lo que me pidió, pienso en cómo sería mi vida si no fuera tan débil y si tampoco tuviera que depender de un inhalador para poder respirar con normalidad. Toda mi vida ha estado marcada por limitaciones que me han hecho sentir así: sola entre tanta gente, inútil, frustrada y, sobre todo, con miedo.

_La debilidad nunca será mala, siempre y cuando la utilices como un motor para crecer_ suelta mi madre de repente sorprendiéndome y sacándome de mis pensamientos fatalistas.

_¿Por qué dices…_comienzo pero mi madre se voltea y me observa con los ojos entornados y un claro gesto de desaprobación, por lo que no continúo.

_Eres como un libro abierto, así que es fácil saber lo que estás pensando_ aclara mientras se acerca hacia mí con una taza en sus manos_ Además eres mi hija y te conozco_ agrega con una media sonrisa mientras me entrega la taza de té. _Esto te ayudará a aliviar tu garganta y vías respiratorias.

_Gracias, mamá_ le digo con una sonrisa a la par que continúo preparando los panes.

De pronto, el caos estalló en los pasillos. Gritos, portazos y la inevitable disputa entre mis hermanos sobre quién entra primero al baño o los toques en la puerta cuando alguno dura tiempo de más. En esta ocasión papá, como es el primero en salir, es el que se encuentra en el baño, mientras que los demás se quejaban de que llegarían tarde a la escuela, su alarma no sonó y un montón de excusas más. Mamá y yo intercambiamos miradas cómplices y soltamos una risita por lo bajo, ya que este era nuestro pan de cada día.

_Buenos días, familia_, dice papá entrando en la cocina, nos saluda con un beso a cada una y rápidamente se sienta a desayunar._ Clara,¿cómo amaneciste hoy?.

_Bien_ respondo escuetamente con una sonrisa por lo que él asiente.

_Hoy tenemos mucho trabajo en el taller, así que lo más probable es que llegue tarde a casa

_Otra vez_ dice mi hermano menor entrando en la cocina con su carita somnolienta ya que es el único que no sacrifica sus horas de sueño por entrar al baño y llegar temprano a la escuela.También es el más apegado a papá.

_Sí, al parecer en estos días anda de moda que el carro se dañe, lo cual no es tan malo considerando que con más trabajo, más ingresos tenemos_ le responde papá tras sentarlo en sus piernas.

_Esta bien, pero estarás en la actividad de mi escuela, ¿verdad?

_Claro que sí, campeón, todos estaremos ahí_ dice revisando su reloj de mano. _Ya es hora de irme_. Mi hermano, a escucharlo, le da un beso de despedida y sale corriendo a su cuarto antes de que mamá lo regañe por andar descalzo.

Tras recoger sus cosas y despedirse nuevamente, papá sale de prisa a su trabajo mientras que yo continúo ayudando a mamá con toda la comida que está preparando. Con el pasar de los minutos mis hermanos van entrando a la cocina. El primero en entrar es Javier, el mayor y el más parecido a papá en cuanto a físico y personalidad; este entra en la estancia con su habitual seriedad, pero en el fondo es un pan de azúcar. Detrás de él irrumpe Lucas, que es puro ruido; entra como siempre quejándose por algo, en esta ocasión porque tiene hambre, revuelve el pelo de Mateo y me lanza un guiño complice. Tras el entrar Valeria con una sonrisa radiante mientras nos recuerda que solo faltan dos días para salir de vacaciones. Y por último Mateo, el cual entra nuevamente a la cocina pero esta vez con su uniforme de la escuela arrastrando los pies y con la cara todavía hinchada por el sueño buscando refugio directamente a mi lado para pegarse a mi brazo, todavía perdido entre sus bostezos.

Mamá los apura a todos para que desayunen de prisa y no perdamos el autobús, por lo que todos, entre quejas y risas, terminamos de comer y nos alistamos para salir. Con un beso en la mejilla y una despedida, cada uno toma su camino. Javier y Lucas van a sus trabajos y el resto nos dirigimos a la parada del autobús. Minutos después este llega, por lo que de prisa nos subimos.



#663 en Fantasía
#126 en Magia

En el texto hay: romance, magia, reinos enemigos

Editado: 06.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.