Bajo dos cielos

21- La 3ra gran guerra

Capítulo 21

Narrador omnisciente

El sol de mediodía característico de Helioren caía implacable sobre el campo abierto, pero no traía calidez, sino una luz fuerte que hacía brillar la hierba seca y las piedras del camino. El aire era denso y el silencio era tan absoluto que se podía escuchar el zumbido de los insectos y el leve crujir de la tierra bajo el peso del calor.

Ese silencio se rompió con un golpe seco de metal contra el suelo, cruzando el río del bosque de Thran los soldados de Caelmar avanzaban como un muro de hierro: miles de hombres en formación cerrada cuya marcha hacia temblar el suelo con una vibración sorda y constante levantando nubes de polvo. Guiados por su general y protegidos por la magia de Iskra resisten el sol y cruzan sobre el gran cedro que emerge del río como un puente al llegar al otro lado continuan el camino hacia el reino de Helioren.

Detrás de ellos aún tras el campo que separa Caelmar de los límites del río Iskar observa con una sonrisa macabra a los soldado que marchan hacia su perdición. Desde hace un siglo habia estado esperando ese momento glorioso, mismo que fue arruinado por la idiota de Thyra la cual luego de descubrir sus planes y que su hermano había matado a Rhaed, trato de matarlos pero solo logró debilitarnos al punto de morir, pero hierba mala nunca muere, se recuperaron y esperaron pacientes hasta este día. El rey de Caelmar ha muerto y ahora ella tiene el poder, solo es cuestión de minutos para que el show comience y logre llegar hasta su hermano para arrebatarle lo que cree que le pertenece.

Al otro extremo del río, el rey y los soldados de Helioren se preparan para el que creen que es el ataque decisivo para ganar la guerra. El rey colérico por la traición de su hijo y general se dispone a salir de sus aposentos cuando es interceptado por su consejero, el cual a pesar de ser altamente criticado por todos ha demostrado ser el más fiel de sus hombres_Majestad si me permite, considero que no es necesario que dirija las tropas hacia la guerra, yo podría liderarla en su lugar_dice el hombre cerrando las puertas de la habitación, y girando hacia el rey el cual se tambaleaba un poco.

_¿De qué estas hablando?, yo lideraré mis tropas_ dice perdiendo las fuerzas y cayendo al suelo ante un repentino mareo que le hizo dar vueltas a la cabeza.

_Nunca mereciste ser rey Lucien, ni tú ni ninguno de tus antecesores que odiaban la debilidad cuando en realidad ustedes eran los débiles y fáciles de engañar. El reino necesita una mano dura que lo guíe a la victoria y ese soy yo_alega Alaric con mirada depredadora mientras camina alrededor del Lucien con altivez.

_¿Qué fue lo que me hiciste?_susurra con la voz entrecortada por la debilidad.

_Durantes siglos mi padre y yo hemos controlado a todos los reyes de Helioren usandolos como titeres para conseguir lo que queremos y adsorviendoles su magia junto a la de los habitantes para rejuvenecernos y vivir más tiempo, pero ya el juego termino, yo tomaré el lugar que me corresponde, pero para eso tu y tu hijo deben de morir_dice con una sonrisa macabra mientras saca su espada.

_No te acerques a mi hijo, bastar**_susurra con una mirada fiera tratando de ponerse de pie sin resultado

_Tu reinado acaba aquí y ahora_ en un rápido movimiento el consejero clava su espada en el corazón del rey soprendiendolo en el acto para después dejarlo caer al suelo sin vida.

Es hora de saldar cuentas pendientes_concluye el hombre para después salir del lugar y dirigir a las tropas de Helioren hacia el inicio del fin.

El ejercito de Helioren cargando con hachas, espadas y arcos sale al encuentro con el ejercito de Caelmar que camina con paso firme hacia su objetivo. El espacio entre los dos ejércitos se redujo con gran velocidad; el aire se llenó del siseo de las primeras flechas, el choque de espadas y rugido de hombres librando la que sería la última de sus batallas.

Mientras tanto en el bosque de Thran cuatro jinetes se dirigen hacia la comunidad del bosque a paso acelerado, cada minuto es decisivo para evitar que ocurra una 3ra gran guerra que acabe con su mundo de una vez por todas. Al llegar los seis jinetes se desmontan de sus caballos y guiados por Clara caminan hacia la cabaña de Bran siendo observados por los ojos curioso de los habitantes los cuales comienzan sus actividades matutinas.

El líder de la comunidad de Tharn sintiendo la presencia de lso desconocidos, se giraen el momento en el que la puerta de su cabaña de abre del golpe revelando a Clara, León y cuatro viajeros.

_Bran el ejercito de Caelmar y Helioren se van a atacar mutuamente influenciados por Alaric y su hermana, tenemos que hacer algo_ dice Clara deprisa.

_Lo sé he aprendido a sentir la naturaleza_responde con tristeza_Pero detener esta guerra no depende de mí, ya se los había dicho antes, ustedes son los únicos que pueden detenerla Thyra y Rhaed_tras la confesión los presentes observan confundidos a Clara y León no creyendo lo que escucharon.

_Si ustedes son ellos, ¿cómo es posible que sigan con vida?_inquiere el principe con rostro sorprendido.

_Reencarnaron en otro mundo_contesta el anciano

_¿Cómo podemos ayudar?, no sabemos pelear ni tenemos magia_replica Clara sintiendose inútil.

_No lo sientes_le susurra León, al sentir como la magia fluye en su interior con ganas de salir.

_No

_ Clara, no creo que lo importante aquí sea que tomen un bando y peleen, justamente esto es lo que quiere Alaric, caos y destrucción_ le responde la anciana mientras se acerca a ella y sostiene sus manos.

_Sí Alaric y su hermana son los que estan controlando el ejercito entonces si queremos que esto termine hay que matarlos de una vez por todas, y esta vez para siempre_suelta León sorprendiendose por lo que ha dicho.

_Estoy de acuerdo con el chico_opina Soren tras analizar la situación y comprender que el mal hay que cortarlo de raíz.



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En el texto hay: romance, magia, reinos enemigos

Editado: 10.01.2026

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