Asteria Davies ha aprendido que el silencio es su mejor armadura. A sus dieciséis años, prefiere que el mundo la ignore a que la juzgue; se esconde tras el desorden de su cabello, sus gafas siempre empañadas y la inmensidad de los libros que devora. Para ella, la realidad es un lugar frío, pero entre las páginas de una novela de fantasía o bajo el mapa infinito de las constelaciones, Asteria puede ser libre. Ella no solo lee; ella habita otros mundos porque el suyo parece haberla olvidado.
Pero este verano, el destino tiene un plan trazado con polvo de estrellas.
Enviada a un campamento rodeado de bosques antiguos, Asteria se encuentra con Caelum Wein.
Él es todo lo que ella evita: popular, magnético, una presencia que parece iluminar cada rincón que pisa. Sin embargo, mientras todas las demás chicas suspiran por su sonrisa, Asteria nota algo que nadie más percibe.
Hay una grieta en su perfección. Un eco de siglos pasados en su mirada. Un frío que no pertenece a este tiempo.
Caelum es un príncipe de una era olvidada, un alma atrapada en una maldición de cristal: puede ser visto, pero no tocado; puede vivir mil veranos, pero nunca envejecer.
Él es el "brillo de lo inexistente", un fantasma que finge estar vivo para no desaparecer del todo.
Cuando sus caminos se cruzan, la ficción y la realidad colisionan. Caelum encuentra en Asteria a la única persona capaz de leer su alma como si fuera uno de sus libros favoritos. Pero el amor entre una estrella fugaz y un cielo eterno tiene un precio devastador: si él se enamora, ella se marchita; si ella lo salva, él deja de existir.
"A veces, el lugar más seguro no está entre las páginas de un libro, sino en los ojos de alguien que, aunque no debería existir, te hace sentir que finalmente has vuelto a casa."