El zumbido del viejo autobús resonaba en los oídos de Violet, una melodía constante en su vida desde que llegó a Seúl. Apretando su bolso raído contra su regazo, observaba el paisaje urbano pasar a través de la ventana empañada. Los letreros en neón coreano brillaban en la noche, un recordatorio constante de lo lejos que estaba de casa, de su Chile natal.
"¡Aish!", murmuró, frotándose los ojos cansados. Las clases de ciencias planetarias eran demandantes, y equilibrarlas con sus trabajos a tiempo parcial era un malabarismo constante. Hoy, la cafetería donde trabajaba la había llamado a último minuto, dejándola exhausta y con la mente nublada de café y cálculos astronómicos.
Al bajar del autobús, sintió el aire frío del invierno coreano morder sus mejillas. A Violet le encantaba el invierno; la nieve le recordaba a los paisajes nevados de los Andes, y el frío le daba una excusa para acurrucarse en su viejo abrigo. "Solo un poco más", se dijo, animándose a sí misma. "Mañana tengo esa entrevista... si la consigo, podré respirar un poco".
La entrevista. Había respondido a un anuncio en línea para un puesto de asistente personal. No tenía experiencia, pero el anuncio buscaba a alguien con buen dominio del inglés, y ahí era donde ella brillaba. Nunca imaginó que la entrevista sería para trabajar con Kim Ji-sung. El Kim Ji-sung. El actor más famoso de Corea del Sur.
Al día siguiente, Violet se vistió con su mejor atuendo: una falda lápiz color vino que había encontrado en una tienda de segunda mano y una blusa blanca impecable. Sus largos cabellos color caramelo, iluminados por el sol, caían en suaves ondas sobre sus hombros. Aunque tenía solo 18 años, su rostro delicado y su belleza inocente la hacían parecer aún más joven.
Llegó al edificio de la agencia con el corazón latiéndole en el pecho. El vestíbulo era elegante y moderno, lleno de gente bien vestida hablando por teléfono y revisando documentos. Se sintió pequeña y fuera de lugar.
"¿Violet?", preguntó una mujer elegante con un traje impecable. "Soy Lee Min-hee, la manager de Ji-sung. Por favor, sígueme".
La oficina de Lee Min-hee era aún más intimidante que el vestíbulo. Violet se sentó en una silla frente a su escritorio, sintiéndose como una hormiga bajo un microscopio.
"Tu currículum es... interesante", dijo Lee Min-hee, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. "No tienes experiencia como asistente personal, pero tus calificaciones académicas son impresionantes. Y tu dominio del inglés es excelente".
"Sí, señora", respondió Violet, tratando de mantener la compostura. "He trabajado duro para aprender inglés. Y soy muy organizada y adaptable".
Lee Min-hee la miró fijamente por un momento, como si intentara leer su mente. "Ji-sung está buscando a alguien que pueda manejar su agenda, coordinar sus viajes y comunicarse con sus contactos internacionales. Es un trabajo exigente, y no hay espacio para errores".
"Entiendo, señora", dijo Violet con firmeza. "Estoy dispuesta a trabajar duro y aprender todo lo que necesite saber".
"Bien", dijo Lee Min-hee, levantándose de su silla. "Ji-sung te entrevistará ahora. Sígueme".
El corazón de Violet dio un vuelco. ¿Iba a conocer a Kim Ji-sung? Respiró hondo y siguió a Lee Min-hee por un pasillo largo y silencioso. Se detuvieron frente a una puerta de madera oscura.
"Buena suerte", dijo Lee Min-hee, con una sonrisa enigmática. "La necesitarás".
Lee Min-hee abrió la puerta y la invitó a pasar. Violet entró en la habitación, sintiendo que sus rodillas temblaban.
Y allí estaba él. Kim Ji-sung. Más alto y apuesto en persona de lo que jamás había imaginado. Estaba sentado en un sillón de cuero, con un libro en las manos. Levantó la vista y la miró con sus ojos oscuros y penetrantes.
Violet sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Olvidó todo lo que había planeado decir. Solo podía mirarlo, boquiabierta.
Ji-sung sonrió, una sonrisa que derritió todo rastro de nerviosismo en su interior. "Violet, ¿verdad? Por favor, siéntate".
Y así, la vida de Violet dio un giro inesperado. En un instante, pasó de ser una estudiante becada luchando por sobrevivir a la asistente personal del actor más famoso de Corea del Sur. No tenía idea de lo que le esperaba, pero estaba lista para el desafío. O eso creía.
Ji-sung puso sus manos sobre sus piernas, en una postura relajada pero elegante. Sus ojos oscuros seguían clavados en ella, evaluando cada detalle. Violet intentó no desviar la mirada, pero su corazón latía con fuerza en su pecho.
—Mucho gusto, Violet —dijo, su voz profunda y calmada—. Soy Kim Ji-sung. Espero que podamos trabajar bien juntos.
La joven sintió que sus mejillas adquirían un tono rosado. Se aclaró la garganta con dificultad y asintió con humildad.
—Gracias, señor Ji-sung. Estoy muy agradecida por la oportunidad. Haré todo lo posible para no decepcionarlo.
Ji-sung sonrió de una forma que a ella le pareció sincera, en realidad, parecía genuinamente interesado en conocerla. Sin embargo, en su interior, una chispa de curiosidad empezó a encenderse.
—¿Tienes experiencia trabajando con celebridades? —preguntó, inclinándose ligeramente hacia adelante.
—No... Pero soy muy organizada y aprendo rápido —contestó, esforzándose por mantener la compostura—. Además, creo que mi capacidad para anticipar las necesidades y mi atención a los detalles serán útiles.
Ji-sung cruzó los brazos, pensativo. Luego, asintió lentamente.
—Eso suena bien. La gente que trabaja conmigo necesita ser discreta, inteligente y que pueda pensar varios pasos adelante. ¿Crees poder cumplir con eso?
—Sí, señor. Puede contar conmigo.
Un silencio incómodo se instaló en la habitación, pero no por ello incómodo en un sentido negativo. Era un momento de comenzar a entenderse, de un primer contacto entre dos mundos distintos: el de la fama y el de la ingenuidad.
Editado: 26.02.2026