Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 3: Manual de Supervivencia para una Chilena en el Mundo Idol

Violet descubrió algo importante durante su segundo día como asistente personal de Kim Ji-sung:
El mundo del espectáculo coreano no dormía.
A las seis de la mañana ya estaba despierta, envuelta en una bufanda roja mientras revisaba por quinta vez la agenda digital que ahora gobernaba su vida. Había pasado la noche memorizando horarios, nombres de productores y protocolos sociales que parecían más complejos que cualquier cálculo orbital.
—Si puedo entender la formación de anillos planetarios... puedo entender esto —se susurró.
El universo, sin embargo, decidió ponerla a prueba inmediatamente.

El desastre del desayuno:

El auto llegó frente al edificio de Ji-sung. Era la primera vez que Violet iba a su residencia para coordinar el inicio del día.
El lugar era elegante, minimalista y silencioso... demasiado silencioso.
Un asistente del edificio le indicó la cocina.
—El señor Kim aún no baja. Puede esperar allí.
Violet asintió y entró con cuidado, observando todo como si fuera un museo. Encimeras impecables, electrodomésticos futuristas y una cafetera que parecía una nave espacial.
Recordó algo importante de sus notas:
"Asistente eficiente anticipa necesidades."
Así que decidió preparar desayuno.
—Bien... algo simple —murmuró.
Encontró huevos, pan y verduras. Perfecto.
Quince minutos después...
La cocina estaba llena de humo.
—¡Ay no, ay no, ay no!
Abrió ventanas desesperadamente mientras agitaba un paño frente al detector de humo.
Justo en ese momento, una voz somnolienta habló detrás de ella.
—¿Estamos bajo ataque?
Violet se congeló.
Ji-sung estaba apoyado en el marco de la puerta, con el cabello ligeramente despeinado y ropa cómoda. Sin maquillaje ni aura de celebridad... solo un hombre recién despertando.
Y claramente divertido.
—¡Lo siento muchísimo! —exclamó inclinándose rápido—. Intentaba hacer desayuno.
Él observó la sartén carbonizada.
—¿Intentabas... o declaraste guerra a los huevos?
Ella quiso desaparecer.
—En Chile esto me resulta mejor...
Ji-sung soltó una risa abierta, genuina.
—Primera regla —dijo acercándose—: en Corea nadie cocina antes de revisar si hay servicio de comida ya contratado.
Abrió el refrigerador y sacó recipientes perfectamente preparados.
Violet parpadeó.
—¿Todo estaba listo?
—Sí.
Silencio.
—...Quiero llorar —susurró ella.

Diferencias culturales nivel experto:

Mientras desayunaban, Violet intentaba comportarse con absoluta formalidad.
Espalda recta. Movimientos medidos. Silencio respetuoso.
Ji-sung la observó unos segundos antes de hablar.
—Puedes relajarte.
—Estoy relajada.
—Pareces una estatua educada.
Ella bajó la mirada.
—No quiero faltarte el respeto.
—Violet —dijo con suavidad—, trabajar conmigo no significa dejar de ser tú.
Aquella frase la tomó desprevenida.
Decidió intentar algo más natural.
—Entonces... ¿puedo hacer preguntas?
—Depende.
—¿Por qué comes sopa tan temprano?
Ji-sung casi se atragantó riendo.
—Porque es desayuno normal aquí.
—¡Pero es sopa!
—Y ustedes desayunan pan con palta.
—Eso es perfecto y culturalmente superior.
Él la miró divertido.
—Anotado.
Por primera vez, la conversación fluyó sin tensión. Violet empezó a notar algo curioso: Ji-sung parecía disfrutar esos momentos simples más que los eventos glamorosos.

El error del saludo:

Horas después llegaron a una reunión con ejecutivos.
Violet repasaba mentalmente el protocolo coreano: inclinación adecuada, tono formal, contacto visual moderado.
Entraron a la sala.
Un productor extranjero extendió la mano hacia ella.
Instintivamente, Violet hizo ambas cosas a la vez: inclinación profunda mientras intentaba estrechar la mano.
Resultado: chocó accidentalmente contra la mesa.
El silencio fue absoluto.
Ji-sung giró el rostro para ocultar una sonrisa.
—Estoy bien —dijo ella rápidamente, roja como tomate.
El productor soltó una carcajada amable.
La tensión desapareció.
Al salir, Ji-sung finalmente se rindió y comenzó a reír.
—Lo siento —dijo entre risas—, pero fue impresionante.
—Quiero renunciar y mudarme a una montaña.
—No puedes. Firmaste contrato emocional conmigo.
Ella lo miró confundida.
—¿Contrato emocional?
—Sí. Incluye sobrevivir a situaciones vergonzosas juntos.
Violet terminó riendo también.
Y sin darse cuenta, la distancia entre jefe y asistente comenzaba a desaparecer.

Un lado desconocido:

Esa tarde, mientras esperaban entre grabaciones, Violet escuchó música suave proveniente de una sala cercana.
Se asomó con curiosidad.
Ji-sung estaba sentado frente a un piano.
Sus dedos se movían con delicadeza, tocando una melodía melancólica que llenaba el aire de calma.
No parecía el actor imponente ni la estrella admirada.
Parecía... solo.
Violet permaneció en silencio para no interrumpir.
Algo en su expresión —una tristeza apenas visible— hizo que su pecho se apretara.
Cuando terminó, él notó su presencia.
—¿Cuánto llevas ahí?
—Lo suficiente para saber que tocas hermoso.
Ji-sung bajó la mirada, ligeramente avergonzado.
—Es solo un hobby.
—No —dijo ella suavemente—. Es algo importante para ti.
Por un segundo, sus ojos se oscurecieron, como si hubiese algo que no quería decir.
Luego volvió a sonreír.
—Tal vez algún día te cuente por qué aprendí.
Violet sintió que aquella frase escondía una historia mucho más grande.
Pero no preguntó.
Aún no.

Esa noche, mientras revisaba la agenda antes de dormir, Violet se dio cuenta de algo inquietante:
Ya no se sentía fuera de lugar a su lado.
Reía con él.
Discutía con él.
Lo entendía... un poco más cada día.
Y eso era peligroso.
Porque empezaba a olvidar que Kim Ji-sung no era solo un hombre amable que tocaba el piano y se reía de sus errores.
Era la estrella más famosa del país.
Y su mundo podía destruir fácilmente a alguien como ella.
Sin embargo, mientras apagaba la luz, una sonrisa involuntaria apareció en su rostro.
Tal vez... solo tal vez...
ese nuevo mundo también podía convertirse en su hogar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.