Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 4: La Sombra Tras la Sonrisa

El día comenzó demasiado tranquilo.
Y Violet aprendería pronto que, en la vida de Kim Ji-sung, la tranquilidad siempre era una señal peligrosa.
El estudio de grabación estaba inusualmente silencioso esa mañana. Afuera caía una nieve ligera que cubría Seúl con un tono blanco y elegante, casi irreal. Violet observaba los copos desde la ventana mientras organizaba documentos digitales en la tablet.
Habían pasado apenas tres días desde que comenzó el trabajo, pero ya podía anticipar pequeñas cosas: cuándo Ji-sung necesitaría café, cuándo prefería silencio, cuándo estaba fingiendo estar de buen humor.
Porque sí.
Ahora sabía reconocerlo.
Ji-sung fingía más de lo que el mundo imaginaba.
—¿Terminaste la reorganización del calendario? —preguntó él sin levantar la vista del guion que leía.
—Sí. También moví la entrevista del viernes porque coincide con tu ensayo físico.
Él asintió.
—Bien hecho.
Un elogio simple... pero Violet sintió un pequeño orgullo expandirse en su pecho.
Sin embargo, algo era distinto ese día.
Ji-sung estaba más callado.
Más tenso.
Sus dedos golpeaban el borde del guion con un ritmo irregular, como si su mente estuviera en otro lugar.

La llamada:

El teléfono de Ji-sung vibró sobre la mesa.
Una vez.
Dos veces.
Tres.
El nombre que apareció en pantalla hizo que su expresión cambiara por completo.
No era molestia.
Era... oscuridad.
Rápidamente tomó el teléfono y se levantó.
—Necesito salir un momento.
Su voz perdió toda calidez.
Violet observó cómo abandonaba la sala y cerraba la puerta con más fuerza de la necesaria.
Intentó no prestar atención.
Lo intentó de verdad.
Pero la discusión comenzó a escucharse a través del pasillo.
—Te dije que no volvieras a llamarme.
Silencio.
—Eso terminó hace años.
Otro silencio más largo.
La voz de Ji-sung bajó peligrosamente.
—No me importa lo que amenaces con hacer.
Violet sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Nunca lo había escuchado así.
No era el actor amable.
No era el hombre divertido del desayuno.
Era alguien frío... letal.
—Si vuelves a acercarte a mi vida —continuó él—, esta vez no me quedaré callado.
La llamada terminó abruptamente.
Cuando regresó, su expresión era perfecta otra vez.
Demasiado perfecta.
—Continuemos —dijo como si nada hubiera ocurrido.
Violet dudó.
Pero decidió no preguntar.
Aún.

El accidente del pasado:

Horas más tarde, Lee Min-hee, su manager, llegó al estudio con evidente tensión.
—Ji-sung, necesitamos hablar. Ahora.
Él suspiró, irritado.
—¿Es urgente?
—Sí.
Ambos entraron a una oficina privada. La puerta quedó apenas entreabierta mientras Violet organizaba carpetas afuera.
No quería escuchar.
Pero escuchó.
—Alguien está preguntando otra vez por el incidente —dijo Min-hee en voz baja.
Silencio.
—Pensé que eso estaba enterrado —respondió Ji-sung.
—Lo estaba. Hasta hoy.
El corazón de Violet comenzó a latir más rápido.
—Un periodista independiente está investigando —continuó la manager—. Dice tener pruebas nuevas.
Un golpe seco resonó dentro de la oficina.
Como un puño contra la mesa.
—No puede publicar nada —dijo Ji-sung con voz contenida—. No después de todo lo que pasó.
—No podemos detenerlo fácilmente esta vez.
Pausa.
Luego, las palabras que cambiaron todo:
—Si sale a la luz que tú estabas presente esa noche... tu carrera podría terminar.
Violet dejó caer accidentalmente un bolígrafo.
El sonido delató su presencia.
La puerta se abrió de inmediato.
Ji-sung la miró.
Sus ojos ya no eran cálidos.
Eran peligrosamente silenciosos.
—¿Escuchaste algo?
El aire se volvió pesado.
Violet tragó saliva.
Podía mentir.
Pero nunca había sido buena mintiendo.
—...Solo un poco.
Un segundo eterno pasó entre ambos.
Ji-sung cerró los ojos, exhalando lentamente, como si tomara una decisión difícil.
—Saldré un momento —dijo a su manager—. Cancela lo siguiente.
Y caminó hacia el pasillo.
—Violet. Ven conmigo.

La verdad incompleta:

El auto avanzaba sin destino claro bajo la nieve creciente.
Durante varios minutos ninguno habló.
Finalmente, Ji-sung rompió el silencio.
—Hace cuatro años —dijo mirando al frente— ocurrió un accidente.
Violet permaneció quieta.
—Un actor novato murió esa noche.
El mundo pareció detenerse.
—Los medios dijeron que fue conducción imprudente... alcohol... fiestas.
Su mandíbula se tensó.
—Pero no contaron toda la historia.
Violet sintió un nudo en el estómago.
—Yo estaba ahí.
El aire se volvió frío dentro del vehículo.
—No conducía —añadió rápidamente—. Pero fui el último en verlo con vida.
Sus manos se cerraron lentamente.
—Intenté ayudarlo. Llamé a emergencias. Declaré todo... pero la empresa decidió ocultar mi presencia para proteger mi carrera.
Violet abrió los ojos.
—¿Lo encubrieron?
Él rió sin humor.
—En este mundo, la verdad importa menos que la imagen.
Silencio.
La nieve golpeaba suavemente las ventanas.
—Desde entonces alguien intenta usar esa noche para chantajearme —continuó—. Fotos, rumores, amenazas... siempre desaparecen antes de hacerse públicas.
Se giró hacia ella por primera vez.
—Y ahora parece que alguien quiere terminar lo que empezó.
Violet sintió miedo.
No de él.
Sino por él.
—¿Hiciste algo malo? —preguntó suavemente.
Ji-sung sostuvo su mirada.
Por primera vez desde que lo conocía... parecía vulnerable.
—Eso es lo que el mundo decidirá si la verdad sale.

Un peligro real:

El auto se detuvo en un semáforo.
De repente, un destello cegador iluminó el interior.
Flash.
Otro más.
Flash.
Fotógrafos.
De la nada.
Ji-sung maldijo en voz baja.
—¿Cómo nos encontraron?
Más cámaras rodearon el vehículo.
Violet se encogió instintivamente.
—No mires directamente —dijo él con calma firme—. Mantente tranquila.
Pero su mirada cambió.
Fría.
Calculadora.
Protectora.
Tomó suavemente la mano de Violet y la bajó fuera del alcance de las cámaras.
—Desde ahora —murmuró—, debes entender algo.
Los flashes continuaban explotando afuera.
—Mi mundo puede volverse peligroso muy rápido.
Sus dedos aún rodeaban los de ella.
—Y si te quedas a mi lado... también te convertirás en un objetivo.
El corazón de Violet latía con fuerza.
Debería haber sentido miedo suficiente para alejarse.
Pero en lugar de eso, sintió algo distinto.
Determinación.
—Entonces aprenderé a sobrevivir en él —respondió.
Ji-sung la observó, sorprendido.
Y por primera vez... sonrió de verdad en medio del caos.
Sin saber que ese secreto era solo la primera pieza de algo mucho más grande.
Algo que pronto traería traiciones, persecuciones... y una verdad capaz de destruirlos a ambos.




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