Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 7: Pequeña, Pero Peligrosa

Violet llevaba exactamente doce días trabajando con Kim Ji-sung cuando recordó algo fundamental:
Ella tenía otra vida además de sobrevivir a un actor famoso.
Y esa vida incluía tareas atrasadas, cuentas sin pagar y compañeros universitarios que parecían disfrutar recordándole que no pertenecía del todo allí.

El aula de ciencias planetarias estaba cálida, llena del sonido de teclados y discusiones académicas. Violet se sentó al fondo, acomodando su abrigo gastado mientras abría su notebook cuidadosamente reparado con cinta transparente.
Nada que ver con los autos negros, cámaras y cafés de lujo que veía todos los días.
Aquí volvía a ser solo Violet.
Una estudiante extranjera con beca.
—¿Otra vez llegas directo del trabajo? —preguntó Min-jun, un compañero amable.
—Sí —respondió sonriendo—. Dormir es opcional últimamente.
Antes de que pudiera seguir hablando, escuchó unas voces detrás.
—¿Ella no es la chica que trabaja con ese actor?
—Sí, pero seguro solo lleva café.
—Debe ser suerte… o cara bonita.
Las risas suaves llegaron como agujas.
Violet bajó la mirada instintivamente.
El viejo reflejo.
No hagas ruido. No respondas.
Pero algo dentro de ella ya no era igual.
Tal vez porque ahora pasaba sus días discutiendo con un hombre incapaz de intimidarse por nada.
Respiró hondo.
Se giró lentamente.
—No llevo café —dijo tranquila—. Manejo su agenda internacional, coordinación logística y traducciones. Pero gracias por preocuparse por mi currículum.
Silencio.
Las chicas se miraron incómodas.
—No queríamos decir nada malo…
Violet sonrió con calma.
—Lo sé. Solo pensé que sería bueno aclararlo.
Volvió a su asiento.
Su corazón latía fuerte.
Pero no de vergüenza.
De orgullo.

Al salir de clases revisó su cuenta bancaria.
Suspiró.
Después de pagar alquiler, transporte y medicamentos para su rinitis… quedaba casi nada.
Miró la bolsa con comida barata que había comprado para la semana.
—Sobreviviremos —se dijo.
Justo entonces su teléfono vibró.
Ji-sung:
¿Sigues viva, Nena?
Violet frunció el ceño mientras caminaba.
Violet:
No me llames así.
La respuesta llegó inmediata.
Ji-sung:
Imposible. Mides 156 cm. Científicamente eres pequeña.
Violet:
Eso no es ciencia.
Ji-sung:
Lo dice alguien que necesita mirar hacia arriba para discutir conmigo.
Ella rodó los ojos… sonriendo sin darse cuenta.

Encuentro inesperado:

Ji-sung la recogió frente a la universidad usando gorra y mascarilla.
Aun así, varias estudiantes lo reconocieron.
Susurraron emocionadas.
Violet abrió la puerta del auto.
—Generas caos incluso estacionado.
—Es un talento natural —respondió él.
La miró de arriba abajo.
—Te ves cansada.
—Clase larga.
—¿Comiste?
Ella dudó un segundo.
Error fatal.
Ji-sung entrecerró los ojos.
—Eso es un no.
—Estoy bien.
—Nena, sobrevivir a base de aire no es eficiente.
—Deja de llamarme así.
—Cuando crezcas dejo de hacerlo.
Violet lo golpeó suavemente con su bolso.
Él rió.

La llevó a un restaurante elegante donde se reunirían con productores y actores.
Violet casi entra en pánico al ver los precios del menú.
Ji-sung notó inmediatamente.
—Relájate. Es reunión laboral.
—Igual me siento fuera de lugar.
Él se inclinó hacia ella.
—Escucha bien —murmuró—. Nadie aquí vale más que tú. Solo tienen mejor iluminación.
Ella lo miró sorprendida.
Era la primera vez que su tono sonaba… protector.

Un actor arrogante comenzó a presumir durante la cena.
—El éxito requiere cierto nivel de perfección física —dijo mirando a Ji-sung—. No todos pueden mantenerlo.
Ji-sung sonrió lentamente.
Peligro.
—Tienes razón —respondió con calma—. Algunos nacemos con ventaja genética.
Silencio incómodo.
Violet casi escupió el agua.
El hombre frunció el ceño.
—Hablo de disciplina.
Ji-sung apoyó el mentón en su mano.
—Yo también. Ser naturalmente atractivo requiere mucho esfuerzo emocional.
Violet bajó la cabeza intentando no reír.
El productor cambió de tema rápidamente.
Ella susurró:
—Eres insufriblemente egocéntrico.
—Gracias. Trabajo duro en ello.

Después de la cena caminaron por una calle iluminada.
El frío hacía visible su respiración.
—Hoy te defendiste —dijo él de repente.
Violet lo miró confundida.
—¿Cómo sabes?
—Tu forma de caminar cambia cuando estás orgullosa.
Ella se quedó callada.
—Antes habrías ignorado comentarios así —continuó él—. Ahora respondes.
—Todavía me cuesta.
Ji-sung se detuvo frente a ella.
Por la diferencia de altura, Violet tuvo que alzar mucho la cabeza.
Él sonrió.
—Eso es lo que más me molesta de ti.
—¿Qué cosa?
—No ves lo evidente.
Se inclinó un poco.
—Eres brillante, trabajadora y valiente… pero actúas como si pidieras permiso para existir.
Las palabras la golpearon suavemente.
—No es tan fácil cambiar eso.
—Lo sé —dijo él—. Yo tardé años en aprender lo contrario.
—¿Ser egocéntrico?
—Ser consciente de mi valor.
Violet rió.
—Sigues exagerando.
—No. Solo aprendí que el mundo intenta reducirte si lo permites.
Su voz bajó.
—No dejes que lo haga contigo.
El silencio entre ambos se volvió cálido.
Demasiado íntimo.
Ji-sung rompió la tensión:
—Además, necesito que mi asistente tenga autoestima. Refleja mal en mí.
Ella lo empujó.
—¡Arruinaste el momento!
—Soy consistente.

Entraron a una tienda nocturna.
—Odio los pepinos —confesó él de repente.
—¿Qué?
—Su textura es traición vegetal.
Violet rió fuerte.
—Yo odio el calor.
—Perfecto. Discutiremos cada verano.
—También ronco cuando estoy muy cansada.
Ji-sung abrió los ojos dramáticamente.
—Información peligrosa.
—¿Y tú?
Él pensó.
—Odio perder.
—Eso no es sorpresa.
—Y odio preocuparme por personas que no debería.
La miró brevemente.
Violet sintió el corazón acelerarse.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.