Bajo el Cielo de Seúl

capítulo 8: las luces del invierno

El invierno había llegado silenciosamente.
Las mañanas eran más frías, el cielo permanecía gris durante horas y la ciudad parecía envuelta en una calma elegante, como si todo se moviera más lento. Para Violet, sin embargo, la vida iba cada vez más rápido.
Su agenda ya no tenía espacios vacíos.
Entrevistas.
Sesiones fotográficas.
Eventos benéficos.
Invitaciones que antes parecían imposibles.
A veces despertaba sin recordar en qué hotel estaba.
Y aun así... seguía sintiendo que todo podía desaparecer en cualquier momento.

El apartamento estaba tibio gracias a la calefacción. Afuera caía una llovizna fina que golpeaba las ventanas con suavidad.
Ji-sung estaba sentado en el sofá revisando su teléfono mientras Violet caminaba de un lado a otro con una libreta en la mano.
-No entiendo cómo gasto tanto -murmuró ella-. Antes sobrevivía con casi nada.
Ji-sung levantó la mirada.
-Ahora trabajas en un mundo caro.
Ella dejó caer la libreta sobre la mesa.
-Pero no soy rica. Todos creen que sí... y siento que estoy fingiendo.
Hubo un silencio breve.
Ji-sung apagó su teléfono.
-Yo también.
Violet lo miró sorprendida.
-¿Tú?
Él soltó una pequeña risa sin humor.
-La gente piensa que tengo estabilidad porque soy conocido... pero muchos proyectos son temporales. Hoy estás bien, mañana no sabes.
Ella se sentó frente a él.
-Tengo miedo de volver a empezar desde cero.
-Yo tengo miedo de no saber quién soy sin esto.
Las palabras quedaron flotando entre ambos.
Era una conversación distinta. Sin bromas. Sin máscaras.
-A veces -continuó Violet en voz baja- siento que todos allá afuera son mejores que yo... más elegantes, más seguros... más importantes.
Ji-sung negó suavemente.
-No. Solo actúan mejor.
Ella soltó una pequeña sonrisa.
-¿Entonces todos estamos fingiendo?
-Probablemente.
El ambiente se relajó un poco.
Violet cruzó las piernas.
-¿Crees que encajaremos hoy?
-No -respondió él con honestidad-. Pero iremos igual.
Y por primera vez, eso le pareció suficiente.

El evento se realizaba en un antiguo hotel iluminado con luces cálidas y decoraciones plateadas. Afuera, el frío pintaba el aire de blanco; adentro, todo brillaba.
Vestidos largos.
Trajes oscuros.
Risas perfectamente ensayadas.
Violet sintió inmediatamente la presión en el pecho.
Las cámaras destellaron.
Ji-sung inclinó ligeramente la cabeza hacia ella.
-Respira.
Ella asintió.
Caminaron juntos por la alfombra mientras fotógrafos gritaban nombres.
Era extraño. Algunos la llamaban ahora.
-¡Violet, por aquí!
Su corazón dio un salto.
No sabía si alegrarse o asustarse.

Dentro del salón, el ruido era elegante pero constante.
Música suave, copas chocando, conversaciones rápidas.
Un productor que Ji-sung conocía los saludó efusivamente.
-¡Por fin coincidimos!
Conversaron unos minutos sobre proyectos, viajes y rumores de la industria. Violet escuchaba más de lo que hablaba, observando cómo todos parecían medir cada palabra.
Algunas personas eran amables.
Otras... claramente no.
Una actriz famosa apenas la miró antes de decir:
-Ah, ¿eres nueva, verdad?
El tono no era cruel, pero tampoco cálido.
Violet sonrió educadamente.
-Sí, todavía aprendiendo.
-Se nota -respondió la mujer antes de girarse hacia alguien más.
Ji-sung frunció el ceño.
-Ignórala.
-Estoy bien -mintió Violet.
Pero no lo estaba del todo.

Fue entonces cuando apareció Hana.
Hermosa, perfectamente vestida y con una sonrisa demasiado amplia.
-¡Violet! ¡No puedo creer que estés aquí!
La abrazó como si fueran amigas de años.
Violet tardó un segundo en recordarla: habían coincidido en un pequeño evento meses atrás.
-Hana... hola.
-He seguido todo lo que haces -dijo ella-. Estás creciendo muy rápido.
Sus ojos, sin embargo, recorrían el salón buscando quién observaba la escena.
-Deberíamos salir juntas más seguido. Podríamos ayudarnos mutuamente.
Ji-sung observó en silencio.
Hana continuó:
-Conozco gente importante. Puedo presentarte... si trabajamos juntas.
Había algo calculado en su tono.
No era amistad.
Era estrategia.
Violet sintió una incomodidad difícil de explicar.
-Claro... podríamos hablar otro día -respondió con cortesía.
Hana sonrió satisfecha, como si hubiera conseguido algo.
-Perfecto. Te escribiré.
Y se alejó inmediatamente hacia un grupo más influyente.
Ji-sung inclinó la cabeza.
-No confío en ella.
-Yo tampoco -admitió Violet.

Durante la cena, compartieron mesa con músicos, actores y diseñadores.
Las conversaciones variaban entre arte, dinero y reputación.
Pero entre todo ese ruido, Violet empezó a notar algo.
Ji-sung siempre elegía platos simples.
Reía más cuando alguien hablaba de viajes tranquilos que de lujo.
Se incomodaba cuando la conversación giraba solo en torno a fama.
Ella susurró:
-Odio estas cenas formales.
Él respondió casi al mismo tiempo:
-Preferiría comida callejera.
Ambos se miraron... y rieron.
Un descubrimiento pequeño, pero íntimo.
Compartían más de lo que pensaban.

En otra parte de la mesa, dos celebridades discutían sobre quién tenía más seguidores.
Uno hablaba sin escuchar a nadie.
Otra interrumpía constantemente.
Violet observaba fascinada y decepcionada al mismo tiempo.
-Pensé que serían diferentes -susurró.
-Son humanos -respondió Ji-sung-. Solo con mejor iluminación.
Ella casi escupió la bebida riendo.

Un director joven se acercó luego a conversar con Violet sobre arte visual. Un estilista recordó haber visto su trabajo inicial y la felicitó sinceramente.
No todo era superficial.
Había personas reales entre el brillo.
Y poco a poco, Violet comenzó a relajarse.
Ya no se sentía completamente fuera de lugar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.