Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 10: Ruido, caídas y decisiones

El invierno parecía más frío esa semana.
Tal vez no era el clima.
Tal vez eran las miradas.

Violet entró al campus con su café barato habitual, audífonos puestos y mochila pesada. Todo parecía normal… hasta que notó algo extraño.
Las conversaciones se detenían cuando pasaba.
No todas.
Pero suficientes.
—¿Soy yo o hoy todos actúan raro? —preguntó dejando su bolso junto a Min-seo.
Min-seo dudó.
—Antes de que reacciones… prométeme que no vas a explotar.
—Eso depende.
Jae-min giró su celular hacia ella.
Una publicación del foro universitario.
“Estudiante usa contactos famosos para obtener privilegios académicos.”
Sin nombre.
Pero con fotos borrosas de ella entrando a la cena de celebridades.
Violet parpadeó.
—Ah… —dio un sorbo a su café—. Bueno.
Silencio.
—¿“Bueno”? —dijo Jae-min—. ¡Te están acusando públicamente!
—No dice mi nombre.
—Violet —intervino Min-seo—, todos saben que eres tú.
Ella volvió a mirar la pantalla.
Comentarios aparecían debajo:
"Seguro ni estudia."
"Los famosos siempre hacen trampa."
"Otra influencer disfrazada de estudiante."
Respiró profundo.
—Ok… eso molesta un poco.
—Un poco dice —murmuró Jae-min.

El profesor Kang entró como siempre, pero el ambiente era distinto.
—Hoy revisaremos sus ensayos —anunció.
Mientras repartía hojas, dos estudiantes susurraban detrás.
—Seguro el suyo tiene ayuda profesional.
—Obvio.
Violet apretó el lápiz.
El profesor dejó su trabajo frente a ella.
—Excelente análisis narrativo —dijo en voz alta—. Uno de los mejores del curso.
El aula quedó en silencio.
Una estudiante levantó la mano.
—Profesor… ¿cómo sabemos que el trabajo es realmente suyo?
El aire se volvió pesado.
El profesor la miró fijamente.
—Porque lo evalué yo.
—Pero—
—¿Está insinuando algo? —preguntó con calma peligrosa.
La chica dudó.
—Solo… preguntaba.
El profesor cruzó los brazos.
—Entonces yo responderé claramente: el talento académico no depende de la fama ni del dinero. Continúen.
Violet sintió algo extraño en el pecho.
No alivio.
Algo más cercano a gratitud… y rabia mezcladas.

Al salir de clase, tres estudiantes la interceptaron.
Una de ellas habló primero.
—Debe ser fácil cuando tienes contactos.
Violet inclinó la cabeza.
—¿Contactos para qué exactamente?
—Para todo.
—Interesante teoría —respondió tranquila—. ¿También explican mis exámenes?
—No te hagas la inocente.
Por un segundo, la antigua Violet —la tímida— quiso disculparse.
Pero algo cambió.
Tal vez cansancio.
Tal vez crecimiento.
—Mira —dijo con calma firme—. Si creen que no merezco estar aquí, estudien más y supérenme. Es más eficiente que hablar de mí.
Silencio.
Jae-min soltó una risa ahogada detrás.
—Eso fue brutal.
Las chicas se marcharon molestas.
Violet exhaló.
—Mis manos están temblando.
—Pero ganaste —dijo Min-seo sonriendo.

Horas después, la valentía desapareció.
En el baño universitario, Violet se miró al espejo.
—¿Y si tienen razón? —susurró.
Recordó su pequeño departamento.
Las cuentas acumulándose.
El miedo constante de perder el trabajo.
El sentimiento de no pertenecer completamente a ningún lugar.
Sacó el celular.
Escribió… borró… escribió otra vez.
Violet:
¿Estás ocupado?

Ji-sung:

En ese mismo momento, Ji-sung estaba en una sala de reuniones llena de productores.
Un póster gigante del nuevo drama ocupaba la pared.
—Queremos que seas el protagonista —dijo la directora.
—El personaje es complicado —añadió un guionista—. Moralmente ambiguo. Oscuro.
Ji-sung hojeó el guion.
—¿Un héroe que no es héroe?
—Exacto.
Dae-hyun, sentado a su lado, murmuró:
—Básicamente tú antes del café.
Ji-sung ignoró el comentario.
—¿Cuánto tiempo de rodaje?
—Seis meses intensos.
Silencio.
Eso significaba menos libertad. Más presión. Más exposición mediática.
—Acepto —dijo finalmente.
La directora sonrió.
—Sabía que dirías eso.
Su celular vibró.
Mensaje de Violet.
Lo leyó discretamente.
Su expresión cambió apenas.

Ji-sung:
Siempre estoy ocupado. Pero igual respondo.
Violet sonrió débilmente.
Violet:
Hoy fue un día horrible.
Pasaron segundos.
Ji-sung:
Cuéntame todo. Sin versión resumida.
Ella comenzó a escribir.
Sobre el foro.
Los comentarios.
Las dudas.
La sensación de no merecer nada.
Los mensajes se volvieron largos.
Reales.
Después de unos minutos llegó la respuesta.
Ji-sung:
¿Quieres mi opinión honesta o la versión amable?
Violet:
Honesta.
Ji-sung:
Perfecto. Entonces escucha: la gente critica lo que le recuerda sus propias inseguridades.
Ella leyó lentamente.
Ji-sung:
Si fueras irrelevante, nadie hablaría de ti.
Violet:
No me siento relevante.
Ji-sung:
Eso es porque todavía te ves como eras antes.
Pausa.
Ji-sung:
Violet, tú trabajas, estudias y sobrevives sola en un país extranjero. La mitad de esas personas no podría hacerlo una semana.
Ella dejó de caminar.
El frío ya no se sentía tanto.

Más tarde, Ji-sung celebraba el nuevo proyecto con el equipo.
—¡Un brindis! —gritó Dae-hyun—. Por el hombre que eligió sufrir seis meses más.
—Gracias por el apoyo emocional —respondió Ji-sung seco.
Una actriz preguntó:
—¿Te preocupa interpretar un personaje tan oscuro?
—Me preocupa más despertarme a las cinco de la mañana.
Risas alrededor.
—Siempre pareces seguro —dijo otro actor.
Ji-sung se encogió de hombros.
—La seguridad es actuación continua.
—Eso fue profundo.
—No, fue sueño acumulado.
Todos rieron.
Pero mientras hablaban, él volvió a mirar el chat.




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