Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 13 :Bajo la tormenta

El ataque no fue gradual.
Fue brutal.
Y completamente público.

Violet apenas había cruzado la entrada de la universidad cuando vio las cámaras.
Tres periodistas.
Un fotógrafo.
Y varios estudiantes grabando con sus teléfonos.
Su corazón dio un salto.
—¿Violet? —preguntó una reportera acercándose rápidamente—. ¿Es cierto que usa su relación con el actor Kim Ji-sung para beneficios académicos?

El ruido alrededor creció.
Sus compañeros observaban.
Algunos curiosos.
Otros claramente disfrutándolo.
Hace semanas, Violet habría huido.
Hoy respiró profundo.
Recordó algo.
"Nunca muestres miedo frente a quienes quieren verte caer."
Ji-sung.
Sonrió levemente.
—Wow —dijo tranquila—. Pensé que venían por mis notas en ciencias planetarias. Eso sí sería noticia.
Algunos estudiantes rieron.
La reportera insistió:
—¿Niega tener una relación sentimental?
Violet inclinó la cabeza.
—Niego que mi vida personal sea tarea evaluada en esta universidad.
Un estudiante murmuró:
—Buena esa…
Otro periodista atacó:
—¿No cree que está aprovechándose de su fama?
Violet cruzó los brazos.
—Si supieran cuánto estudio, entenderían que no tengo tiempo ni para aprovecharme del sueño.
Risas abiertas ahora.
La tensión cambió.
La reportera frunció el ceño.
—Entonces explica las fotografías.
Violet sonrió con ironía suave.
—Trabajo. Concepto revolucionario, lo sé.
Los periodistas se miraron incómodos.
Ella dio un paso adelante.
—Ahora, si terminamos, tengo una clase que sí influye en mi futuro.
Y entró al edificio sin mirar atrás.
Las manos le temblaban… pero su espalda permanecía recta.
Había ganado esa batalla.

Dentro del aula, sus amigos la rodearon inmediatamente.
Soo-jin fue la primera.
—¡Eso fue increíble! ¡Parecías protagonista de drama!
Min-jae agregó:
—Literalmente destruiste a los reporteros.
Violet dejó caer su mochila.
—Por dentro estaba muriendo.
Jae-won rió.
—No se notó. Sonabas igual que Ji-sung cuando responde entrevistas incómodas.
Ella parpadeó.
—¿En serio?
—Sí —dijo Soo-jin—. Sarcasmo elegante nivel experto.
Violet sonrió.
—Creo que se me pegó.
Se sentaron juntos.
—Oye —preguntó Min-jae con suavidad—. ¿Estás bien de verdad?
Ella dudó.
—Cansa… sentir que tienes que justificar tu existencia todo el tiempo.
Soo-jin tomó su mano.
—No estás sola aquí.
Y por primera vez desde el escándalo, Violet lo creyó.

Esa noche, su teléfono mostró un nombre que siempre calmaba todo.
Mamá ❤️
Violet respondió inmediatamente.
—¡Mamá!
La voz cálida cruzó el océano.
—Hijita… te vi en las noticias.
Silencio.
—¿Estás bien?
Y ahí se rompió.
—Sí… solo ha sido difícil.
Su madre suspiró suavemente.
—Desde pequeña sabías levantarte sola, pero no significa que tengas que hacerlo sin amor.
Violet sonrió entre lágrimas.
—Extraño la casa.
—Yo también te extraño. Pero estoy orgullosa de ti. Siempre luchaste más que otros niños.
—A veces siento que sigo siendo la niña rara del colegio…
—No —dijo su madre con firmeza—. Ahora eres la mujer que esa niña necesitaba.
Las palabras se quedaron grabadas.
—Recuerda algo —añadió—: quien brilla siempre incomoda a alguien.
Violet rió.
—¿Desde cuándo eres tan sabia?
—Desde que crié a una hija increíble.

Mientras tanto…
Ji-sung estaba en una reunión con la agencia cuando vio el video del campus.
Violet rodeada por periodistas.
Sola.
Su expresión cambió.
—Cancelaré la agenda de esta tarde —dijo levantándose.
El manager se puso de pie.
—No puedes. La agencia ya pidió distancia pública.
Ji-sung tomó su abrigo.
—Entonces hoy dejaré de escuchar a la agencia.
Y salió.
Regla rota.
Primera vez.

Violet salía de la biblioteca cuando lo vio.
Apoyado contra su auto.
Manos en los bolsillos.
Abrigo oscuro.
Como si siempre hubiera estado ahí.
—¿Qué haces aquí? —preguntó sorprendida.
—Rompiendo reglas.
Ella frunció el ceño.
—No deberías…
—Lo sé.
Se acercó.
La miró con intensidad.
—Pero vi lo que pasó hoy.
Silencio.
—Lo hiciste bien, pequeña 156.
Ella sonrió.
—Estoy evolucionando.
—Demasiado rápido. Pronto me superarás.
—Imposible. Tu ego ocupa demasiado espacio.
Él rió suavemente.
El sonido cálido entre el frío.

El viento sopló fuerte.
Violet tiritó.
Ji-sung, sin pensarlo, acomodó su bufanda alrededor de su cuello.
Sus manos quedaron cerca de su rostro.
Demasiado cerca.
Ambos se quedaron quietos.
El mundo pareció apagarse.
—Me preocupé —dijo él en voz baja.
Ella levantó la mirada.
—No tienes que hacerlo.
—Quiero hacerlo.
Silencio.
Su respiración se mezclaba en el aire frío.
Él rozó suavemente su mejilla con los dedos.
Un gesto mínimo.
Pero eléctrico.
Violet sintió su corazón acelerarse peligrosamente.
—Ji-sung…
Él susurró:
—Si alguien vuelve a atacarte así… no me quedaré lejos otra vez.
La distancia entre ellos desapareció casi sin darse cuenta.
Sus frentes casi se tocaron.
No fue un beso.
Pero fue peor.
Porque ambos quisieron que lo fuera.

Un coche negro se detuvo al otro lado de la calle.
Una mujer bajó lentamente.
Cabello oscuro. Mirada firme.
Observándolos.
Ji-sung se tensó inmediatamente.
Violet lo notó.
—¿Qué pasa?
Él murmuró:
—No puede ser…
La mujer caminó hacia ellos.
—Hola, Ji-sung.
Su voz era tranquila.
Demasiado tranquila.
—Ha pasado tiempo desde el accidente.
El aire se volvió pesado.
Violet miró confundida.
—¿Quién es ella?
La mujer sonrió levemente.
—Soy Han Ara.
Pausa.
—La persona que casi perdió todo aquella noche contigo.
El pasado acababa de llegar.
Y esta vez no venía en recuerdos.
Venía en persona.
El equilibrio entre Violet y Ji-sung acababa de romperse nuevamente.
Pero algo había cambiado:
Violet ya no era la chica que retrocedía.
Y Ji-sung ya no estaba dispuesto a dejarla sola.




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