Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 14: Sombras del pasado

El aire frío parecía haberse detenido.
Violet permanecía junto a Ji-sung mientras la mujer frente a ellos los observaba con una calma inquietante.
Elegante. Segura. Dolorosamente serena.
-Soy Han Ara -repitió ella-. Supongo que ahora entiendes por qué tu presencia aquí es... incómoda.
Violet no retrocedió.
Algo en su interior ya no lo permitía.
-Incómoda para quién -respondió con suavidad irónica-, ¿para usted o para él?
Ji-sung giró levemente la cabeza hacia Violet, sorprendido.
Antes habría intentado evitar el conflicto.
Ahora estaba enfrentándolo.
Han Ara sonrió apenas.
-Veo que tienes carácter.
-Estoy aprendiendo -contestó Violet.
Ji-sung dio un paso al frente, colocándose instintivamente entre ambas.
-Ara, este no es el lugar.
-Oh, claro que lo es -respondió ella-. Porque ella merece saber la verdad.
El corazón de Violet latió más rápido.
-Entonces díganla.

Silencio.
Ji-sung cerró los ojos un segundo.
-Yo conducía esa noche -dijo finalmente.
Violet ya lo sabía... parcialmente.
Pero Ara continuó.
-Lo que nadie contó es por qué ocurrió realmente.
Ji-sung tensó la mandíbula.
-Ara...
-No -dijo ella-. Ya es hora.
Miró a Violet directamente.
-Yo no crucé la calle por accidente. Huía.
Violet frunció el ceño.
-¿Huía?
Ara asintió.
-De un productor. Uno poderoso. Me estaba obligando a firmar un contrato... a cambio de favores que no quería aceptar.
El aire se volvió pesado.
-Corrí sin mirar. El coche apareció. Ji-sung intentó esquivarme y chocamos contra el muro.
Violet miró a Ji-sung.
-¿Eso es cierto?
Él asintió lentamente.
-La agencia ocultó todo para proteger la industria. Dijeron que fue imprudencia mía... y yo lo permití.
-¿Por qué? -susurró Violet.
-Porque si hablábamos... ella habría sido destruida públicamente.
Ara bajó la mirada.
-Perdí mi carrera igual... pero él cargó con el odio.
El giro golpeó a Violet con fuerza.
Ji-sung no era culpable.
Había protegido a alguien.
Incluso a costa de sí mismo.

Un coche se detuvo cerca.
De él bajó Hana.
Perfectamente vestida.
Perfectamente inoportuna.
-Qué escena tan interesante -dijo con una sonrisa venenosa-. Reuniones secretas en plena vía pública.
Miró a Ara.
-¿Revivimos escándalos antiguos ahora?
Ji-sung cambió instantáneamente.
Su expresión se volvió fría. Altiva.
Arrogante.
-Hana, si viniste a crear drama, llegaste tarde.
Ella ignoró el comentario y observó a Violet de arriba abajo.
-Debo admitir que sabes elegir atuendos... para alguien sin posición.
Violet llevaba un abrigo elegante color vino, ajustado a su cintura, botas altas y un vestido tejido que marcaba suavemente su silueta.
Ji-sung notó algo entonces.
Las pequeñas pecas apenas visibles sobre su nariz.
El reflejo dorado del sol invernal atrapado en su cabello.
Sus pestañas largas moviéndose nerviosamente.
Y esa cintura delicada que siempre intentaba ignorar... sin éxito.
Su mirada se suavizó solo para ella.
-Mi Muñequita de Lujo siempre luce mejor que cualquiera aquí -dijo con calma peligrosa.
Hana parpadeó, sorprendida.
Violet también.
-Ji-sung... -murmuró ella.
Él sonrió apenas.
-¿Qué? Es objetivamente cierto.
Luego miró nuevamente a Hana, frío otra vez.
-¿Terminaste?

Hana cruzó los brazos.
-Solo advierto que la prensa ya está interesada en esta nueva... dinámica.
Violet suspiró.
-Qué eficiencia. Ni los satélites detectan problemas tan rápido como usted.
Un par de personas cercanas rieron discretamente.
Hana endureció la expresión.
-No sabes dónde te estás metiendo.
Violet inclinó la cabeza.
-Tal vez. Pero al menos camino sola, no empujando a otros.
Silencio incómodo.
Ji-sung ocultó una sonrisa.
Mini diva, pensó.

Otra voz interrumpió:
-Ji-sung.
Todos giraron.
Una mujer elegante, de aura cálida, se acercaba lentamente.
La madre de Ji-sung.
Su presencia cambió el ambiente inmediatamente.
-Mamá... ¿qué haces aquí?
-Vi suficientes noticias por hoy -respondió con dulzura.
Sus ojos se posaron en Violet.
No había juicio.
Solo curiosidad amable.
-Tú debes ser Violet.
Violet hizo una reverencia nerviosa.
-Mucho gusto, señora.
La mujer tomó suavemente sus manos.
-Gracias por cuidar de mi hijo.
Ji-sung casi se atragantó.
-Mamá.
-¿Qué? -sonrió ella-. Se ve más feliz últimamente.
Violet sintió calor en las mejillas.
La madre observó su rostro.
-Eres muy bonita... y tus ojos son honestos.
Ji-sung murmuró:
-Lo sé.

El grupo comenzó a dispersarse.
Hana se marchó claramente molesta.
Ara se despidió con una mirada tranquila.
Finalmente quedaron solos unos segundos.
El sol comenzaba a ocultarse.
Ji-sung miró a Violet detenidamente.
-Hoy estuviste increíble, Mini Diva.
-Estoy copiando tu arrogancia.
-Lo haces peligrosamente bien.
El viento levantó ligeramente su cabello.
El brillo dorado lo hipnotizó.
Sin pensar, acomodó un mechón detrás de su oreja.
Sus dedos rozaron su piel.
Electricidad inmediata.
Violet levantó la mirada.
Demasiado cerca.
Demasiado consciente.
Su respiración se mezcló.
Ji-sung susurró:
-Cada día me sorprendes más.
Ella respondió en voz baja:
-Tú también... aunque sigues siendo insoportable.
Él rió apenas.
Sus rostros quedaron a centímetros.
El momento se estiró.
Un paso más...
Y entonces su teléfono sonó.
Ambos se separaron bruscamente.
-Odio la tecnología -murmuró él.
Violet rió nerviosa.
Pero algo ya había cambiado.
Definitivamente.

Mientras caminaban juntos hacia el auto, Ji-sung pensó algo que nunca habría admitido antes:
Ya no quería protegerla desde lejos.
Quería estar a su lado.
Y Violet, por primera vez desde que llegó a Corea, sintió que ya no estaba intentando encajar en un mundo ajeno...
estaba creando su propio lugar en él.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.