Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 17 : Demasiado cerca para retroceder

La noticia aún no había explotado públicamente.
Pero ambos sabían que era cuestión de horas.
Las fotografías existían.
Y esta vez… no parecían dispuestos a huir.

El silencio entre ellos mientras caminaban era distinto.
No incómodo.
Intenso.
Las manos seguían entrelazadas, como si soltarse fuera una decisión imposible ahora.
—Nos fotografiaron —dijo Violet finalmente.
—Sí.
—¿Estás preocupado?
Ji-sung soltó una pequeña risa nasal.
—Siempre estoy preocupado. Solo que soy demasiado egocéntrico para demostrarlo.
Ella sonrió.
—Eso sí te lo creo.
Él se detuvo de pronto.
La observó de arriba abajo.
Su abrigo elegante marcaba suavemente su cintura; el frío había teñido sus mejillas de rosa.
—Mini Diva…
—¿Sí?
—¿Sabes que cada vez que te veo… haces más difícil actuar como una persona racional?
Violet sintió el calor subirle al rostro.
—Tal vez deberías intentar menos.
—No puedo. Tengo reputación que mantener.
Se acercó un poco más.
Demasiado cerca.
Su mano subió lentamente hasta acomodar la bufanda alrededor del cuello de ella, pero sus dedos se quedaron ahí… rozando su piel más tiempo del necesario.
Un toque suave.
Consciente.
Intencional.
El aire entre ambos cambió.

Minutos después, estaban en su departamento.
La ciudad brillaba detrás de los ventanales.
Violet observaba el lugar con curiosidad.
—sabes, no te lo he dicho pero… es mas simple de lo que esperaba.
—¿Esperabas estatuas mías?
—Sí. Varias.
—Estoy considerando encargarlas.
Ella rió, quitándose el abrigo.
Ji-sung se quedó quieto al verla.
El vestido ajustado resaltaba su figura elegante y delicada.
Sus ojos bajaron apenas un segundo… y luego regresaron rápidamente a su rostro.
—No mires así —dijo ella.
—No estoy mirando.
—Estás analizando.
—Es peor.
Se acercó lentamente.
Demasiado.
Su mano se apoyó suavemente en la cintura de Violet, guiándola unos pasos hacia él.
El contacto fue firme pero cuidadoso.
Ella no se apartó.
Sus respiraciones se mezclaron.
—¿Sigues nerviosa conmigo? —murmuró él.
—Siempre.
—Bien.
—¿Bien?
—Significa que todavía te importo.
Ella levantó una ceja.
—Tu ego necesita terapia.
—Mi ego necesita validación constante.
Ambos rieron suavemente… pero la risa murió cuando sus frentes casi se tocaron.
Ji-sung acarició suavemente su mejilla con el pulgar.
Un gesto lento.
Íntimo.
El beso llegó esta vez sin interrupciones.
Suave al inicio.
Curioso.
Como si ambos aprendieran el ritmo del otro.
Las manos de Violet se aferraron levemente a su camisa; él respondió acercándola más por la cintura.
El beso se volvió más profundo, cargado de tensión acumulada durante capítulos enteros.
Cuando se separaron, respiraban agitados.
Ji-sung apoyó su frente contra la de ella.
—Esto… definitivamente arruinará mi imagen perfecta.
—Nunca fue perfecta.
—Gracias por destruir mis ilusiones, nena.
Ella rió bajito.
Y se abrazaron.
Un abrazo largo.
Cálido.
Donde el deseo existía… pero también algo más fuerte: confianza.
La escena se desvaneció en una intimidad tranquila, sin prisa, donde las palabras dejaron espacio a caricias suaves, risas bajas y la seguridad de sentirse elegidos.

Más tarde, Ji-sung apareció con una caja elegante.
—¿Qué es eso?
—Prueba científica de que soy el mejor hombre que conoces.
—Eso es debatible.
Ella abrió la caja.
Dentro había varios objetos cuidadosamente elegidos:
• Un hermoso vestido rojo(su color favorito)con un corset.
• Un álbum especial de K-pop ,especialmente de BTS ,su grupo favorito.
• Una pequeña lámpara con constelaciones proyectadas.
Violet lo miró sorprendida.
—¿Cómo es que sabes …?
Él se encogió de hombros.
—Observo cosas.
Sacó una carta doblada.
—Lee después.
Pero ella la abrió igual.
La carta describía detalles que él había notado:
Cómo fruncía la nariz cuando pensaba.
La forma en que su confianza crecía cuando hablaba de arte y ciencia.
Cómo su risa cambiaba dependiendo de quién estuviera cerca.
Sus ojos se humedecieron.
—Ji-sung…
Él desvió la mirada, incómodo.
—No llores. No sabría cómo manejar eso.
Ella lo abrazó fuerte.
—Gracias…
Él murmuró contra su cabello:
—Muñequita de Lujo… deberías verte como yo te veo.

Al día siguiente, videollamada con la madre de Violet desde Chile.
—¡Hija! Te ves más feliz.
Violet sonrió.
Ji-sung apareció detrás accidentalmente.
La madre abrió los ojos.
—¿Ese es él?
Ji-sung hizo una reverencia inmediata.
—Mucho gusto, señora.
—¡Es más educado de lo que imaginé!
Violet se tapó la cara.
—Mamá…
—Cuídala bien —dijo la mujer con dulzura.
Ji-sung respondió sin bromear esta vez:
—Lo haré.
Segundos después, sus amigos actores llamaron, al ver la situación:
—Estás perdido —dijo uno.
—Totalmente —añadió otro.
Ji-sung suspiró.
—No estoy perdido.
Pausa.
—Solo… ya no quiero estar solo.
Sus amigos sonrieron en silencio.

Esa noche, mientras caminaban juntos nuevamente, Ji-sung tomó su mano sin pensarlo.
Natural.
Automático.
—¿Sabes algo, Mini Diva?
—¿Qué?
—Antes todo era divertido… pero vacío.
La miró con una sonrisa suave, rara en él.
—Ahora todo es complicado.
—¿Y eso es bueno?
Él apretó su mano.
—Es increíble.
A lo lejos, cámaras comenzaban a reunirse.
El escándalo estaba por estallar.
Y esta vez…
ellos estaban juntos cuando ocurrió.
Continuará… ✨🔥




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.