La mañana llegó distinta para Violet.
No porque el mundo hubiese cambiado.
Sino porque ella sí lo había hecho.
La universidad estaba más llena que nunca.
Susurros. Miradas. Teléfonos levantados.
Antes, Violet habría bajado la mirada.
Hoy no.
Caminó con pasos firmes, espalda recta, vestido elegante y abrigo largo moviéndose con seguridad.
Un grupo de estudiantes comenzó a murmurar cerca.
—Ahí viene…
—La del escándalo…
—¿Cómo puede actuar normal?
Violet se detuvo.
Giró lentamente.
Sonrió.
—Chicos, si van a hacer una crítica pública, al menos háganla interesante. Estoy abierta a comentarios creativos.
Silencio incómodo.
Uno de ellos intentó burlarse:
—Solo eres famosa por un actor.
Ella cruzó los brazos.
—No. Soy famosa porque ustedes no tienen nada mejor que hacer que hablar de mí a las ocho de la mañana.
Algunos estudiantes rieron.
La tensión cambió de lado.
Hanae apareció corriendo.
—Acabas de destruirlos emocionalmente.
—Estoy practicando autoestima —respondió Violet—. Efectos secundarios: sarcasmo.
—Que te a pasado mi enana favorita.
—Solo aprendí a defenderme.
Por primera vez, Violet sintió algo nuevo:
No estaba actuando valiente.
Lo era.
En la cafetería universitaria:
—Te ves distinta —dijo Min-jae, uno de sus compañeros.
—¿Mejor o peor?
—Más peligrosa —respondió Hanae riendo.
—Antes pedías permiso para existir —añadió otra amiga—. Ahora ocupas el espacio.
Violet pensó un momento.
—Creo que… dejé de pedir disculpas por ser yo.
Hanae levantó su vaso.
—Brindo por la nueva Violet.
—La Mini Diva evolucionada —añadió alguien.
Ella rodó los ojos.
—Ese apodo se va a quedar, ¿verdad?
Todos asintieron.
Mientras tanto, Ji-sung estaba en un estudio con su mejor amigo, actor y confidente, Dae-hyun.
—Te ves ridículamente feliz —dijo Dae-hyun.
—Estoy igual que siempre.
—Mentira. Antes eras arrogante porque podías. Ahora lo eres porque estás enamorado.
Ji-sung casi se atragantó con el café.
—No digas tonterías.
—Hermano… regalaste un telescopio. Eso es nivel peligroso.
Ji-sung suspiró.
—Ella cree que no vale lo suficiente.
—¿Y tú?
Pausa.
—Creo que el mundo todavía no entiende lo increíble que es.
Dae-hyun sonrió.
—Entonces protégela… pero no la escondas.
Ji-sung asintió lentamente.
—Por cierto —añadió su amigo—. Estamos organizando un viaje. Todos iremos. Necesitas vacaciones antes de que explotes.
—No voy a retiros emocionales.
—Ya estás en uno.
Esa tarde, Ji-sung llevó a Violet a un invernadero gigante iluminado por luces cálidas.
Miles de mariposas volaban alrededor.
Violet quedó inmóvil.
—Ji-sung…
—Te gustan las cosas tranquilas —dijo él—. Y las estrellas. Así que pensé… ambas cosas.
El techo transparente dejaba ver el cielo nocturno.
Un telescopio instalado apuntaba hacia las constelaciones.
—Es hermoso… —susurró ella.
—No más que tú mirando el cielo.
Ella lo miró, incrédula.
—¿Practicas esas frases?
—Nací talentoso.
Caminaron entre plantas y alas de colores.
Una mariposa se posó en el hombro de Violet.
Ji-sung la observó en silencio.
—Pareces parte del lugar, Muñequita de Lujo.
Ella se acercó lentamente.
—Gracias por verme… incluso cuando yo no podía hacerlo.
El beso llegó suave.
Más profundo que antes.
Lento.
Sus manos se buscaron con naturalidad, acariciándose con ternura mientras permanecían abrazados bajo el cielo abierto.
El momento fue íntimo y cargado de emoción, donde las caricias y los besos hablaban más que cualquier palabra, dejando claro cuánto deseaban seguir acercándose sin necesidad de apresurar nada.
Más tarde, en una cena con amigos de Ji-sung:
—¡Atención! —anunció Dae-hyun—. Viaje grupal este fin de semana. Montañas, nieve, caos emocional garantizado.
—Suena peligroso —dijo Violet.
—Exactamente —respondió Ji-sung.
Entre los invitados, una chica se sentó junto a Violet.
Cabello oscuro, mirada amable.
—Soy Soo-min —dijo sonriendo—. He escuchado mucho de ti… pero nada coincide con lo que veo.
—¿Eso es bueno?
—Significa que eres real.
Comenzaron a conversar.
—Llegué sola a Corea también —confesó Soo-min—. Sé lo que es sentir que no perteneces.
Violet la miró sorprendida.
—Exactamente eso siento a veces.
—Entonces ya somos equipo —dijo ella extendiendo la mano.
Hablaron durante horas:
Sobre inseguridades.
Sueños.
Errores.
Miedos.
—Si alguien intenta hacerte daño —dijo Soo-min con calma—, no estarás sola.
Violet sintió algo cálido.
Una amistad verdadera comenzando.
Esa noche, mientras todos reían planeando el viaje, Ji-sung observó a Violet desde lejos.
Riendo con sus nuevos amigos.
Segura.
Brillante.
Libre.
Dae-hyun se acercó.
—Mírala.
Ji-sung sonrió apenas.
—Lo hago todo el tiempo.
En ese instante, su teléfono vibró.
Un mensaje desconocido.
Una fotografía.
Él y Violet en el invernadero… besándose.
Debajo, solo un texto:
El pasado siempre alcanza a quienes sobreviven.
El rostro de Ji-sung se tensó.
Porque reconocía ese número.
El hombre del accidente.
Había regresado.
Y esta vez…
no venía solo.
Continuará… 🔥🦋🌌
Editado: 26.02.2026