Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 20: El Rey mueve sus piezas

La nieve seguía cayendo afuera.
Pero dentro del lodge… la temperatura había cambiado.
Ya no era un viaje.
Era un campo de batalla silencioso.

El televisor repetía la imagen una y otra vez.
El ex productor.
El hombre responsable del accidente.
El hombre que ahora regresaba.
—Esto no es coincidencia —dijo Dae-hyun cruzado de brazos—. Él sabía que estaríamos aquí.
Ji-sung permanecía en silencio.
Demasiado silencio.
Violet lo observó.
Su expresión había cambiado completamente.
Ya no era el hombre juguetón que la molestaba llamándola Mini Diva.
Era frío.
Calculador.
Peligroso.
—Ji-sung… —susurró ella.
Él tomó el control remoto y apagó la televisión.
—Todos tranquilos —dijo con calma absoluta—. Entrar en pánico solo lo beneficia.
Su voz era suave.
Pero nadie dudó en obedecer.

En una sala privada, sus amigos más cercanos se reunieron.
Dae-hyun, Hanae, Ara y dos miembros del equipo de seguridad.
Ji-sung apoyó las manos sobre la mesa.
—Quiero información completa antes del amanecer.
—¿Planeas enfrentarlo? —preguntó Ara.
Él sonrió apenas.
—No. Planeo destruirlo legalmente.
Dae-hyun soltó una risa.
—Ah… apareció el Ji-sung empresario.
Violet frunció el ceño.
—¿Empresario?
Hanae le explicó:
—Antes de ser actor famoso, él estudió administración y derecho del entretenimiento. Maneja inversiones secretas.
Ji-sung se encogió de hombros.
—No me gusta depender de nadie.
Luego miró a Violet.
Su expresión suavizó solo un segundo.
—Especialmente cuando alguien intenta tocar lo mío.
Ella sintió calor subir por sus mejillas.
—No soy una cosa.
—Lo sé —respondió tranquilo—. Por eso te protejo.—Necesitamos un plan —dijo Hanae.
—Yo tengo uno —anunció Dae-hyun—. Fingimos que somos un grupo espiritual y desaparecemos.
Ji-sung lo miró sin emoción.
—Eres increíblemente inútil.
—Gracias, intento mantener expectativas bajas.
Violet rió.
Ji-sung la observó sonreír y negó con la cabeza.
—¿Ves? Arruina mi imagen intimidante.
—No tienes imagen intimidante —respondió Violet—. Solo cara de modelo caro.
Silencio.
Dae-hyun golpeó la mesa riendo.
—¡Lo mató!
Ji-sung entrecerró los ojos.
—Mini Diva, recuerda que puedo despedirte.
—Recuerda que sin mí llegarías tarde a todo.
Pausa.
Él suspiró.
—Touché.

Más tarde, Ji-sung salió al exterior con Dae-hyun.
El aire frío calmaba su mente.
—Estás asustado —dijo su amigo.
—No.
—Sí lo estás. Pero no por ti.
Ji-sung guardó silencio.
Luego habló:
—Cuando era joven… mi padre decía que el poder sirve para proteger, no para presumir.
Miró la nieve.
—Fallé una vez. No volverá a pasar.
Dae-hyun lo entendió inmediatamente.
El accidente.
—Entonces pelea como sabes hacerlo.
Ji-sung sonrió ligeramente.
—Frío, educado… y devastador.

Dentro del lodge, Violet conversaba con Ara.
—Nunca lo había visto así —confesó Violet.
—Porque contigo baja la guardia —respondió Ara—. Con el resto del mundo… es un depredador.
Violet rió nerviosa.
—Eso suena aterrador.
—Lo es. Pero también significa que te eligió.
Ara la miró con sinceridad.
—Y Ji-sung nunca elige a medias.

Esa noche, la puerta principal se abrió.
El ambiente se congeló.
Un hombre elegante entró acompañado de guardaespaldas.
Sonrisa falsa.
Aplauso lento.
—Qué reunión tan interesante…
Ji-sung ni siquiera se levantó.
Solo cruzó las piernas.
Arrogante.
Superior.
—Llegaste tarde —dijo sin mirarlo—. Las personas importantes llegan primero.
El hombre sonrió.
—Sigues siendo insolente.
—Y tú sigues siendo irrelevante.
El grupo contuvo el aire.
Violet observó algo nuevo:
Ji-sung no estaba reaccionando emocionalmente.
Estaba dominando la escena.
—He venido a hablar —dijo el productor.
—Entonces habla rápido —respondió Ji-sung—. Mi tiempo es caro.
El hombre miró a Violet.
—Todo esto empezó por ella.
Ji-sung se levantó lentamente.
El cambio fue inmediato.
Protector.
Peligroso.
Se colocó frente a Violet sin tocarla, bloqueando la vista.
—No pronuncies su nombre.
Silencio absoluto.
—O olvidaré que estamos en público.

El productor sonrió.
—En tres días saldrá una grabación original del accidente.
Ara palideció.
—¿Qué…?
—La verdad… editada correctamente.
Ji-sung inclinó la cabeza.
—Gracias por confirmarlo.
El hombre frunció el ceño.
—¿Qué?
Ji-sung sonrió por primera vez.
Oscuro.
—Acabas de admitir manipulación frente a seis testigos.
Dae-hyun levantó el teléfono.
—Y grabación en audio.
El productor perdió la sonrisa.
Ji-sung acomodó su abrigo con elegancia.
—Yo no reacciono impulsivamente —dijo con calma letal—. Yo preparo finales.

Cuando el hombre se fue, Violet lo siguió afuera.
—Estabas… aterrador.
Ji-sung suspiró.
—No quería que vieras esa parte.
—A mí me gusta.
Él la miró sorprendido.
—Porque significa que luchas por las personas que amas.
Silencio.
Ji-sung acercó su frente a la de ella.
—Siempre lucharé por ti, Muñequita de lujo.
Sus manos rodearon suavemente su cintura.
El mundo parecía detenerse.
—¿Sabes qué es lo peor? —susurró él.
—¿Qué?
—Que mientras más peligro aparece… más difícil se vuelve mantener distancia contigo.
Violet sonrió.
—Entonces no lo hagas.
Sus labios se encontraron otra vez, más seguros, más intensos, como si ambos aceptaran finalmente que ya no había regreso.

Dentro del lodge, un mensaje llegó al teléfono de Ji-sung.
Número desconocido.
Solo una frase:
“Tu padre tampoco pudo proteger a quien amaba.”
La sonrisa de Ji-sung desapareció.
Sus ojos se volvieron hielo.
La guerra acababa de volverse personal.
Continuará… 🔥❄️




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