Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 21 : Cuando el cielo cae

El amanecer llegó demasiado rápido.
Y con él… la destrucción.

Los teléfonos comenzaron a vibrar al mismo tiempo.
Uno.
Dos.
Diez.
Treinta notificaciones seguidas.
—Algo pasó… —murmuró Violet tomando su celular.
El titular ocupaba todas las portadas digitales:
“NUEVO VIDEO DEL ACCIDENTE: ¿KIM JI-SUNG OCULTÓ LA VERDAD?”
El video mostraba imágenes editadas del accidente años atrás.
Cortes manipulados.
Ángulos incompletos.
Parecía insinuar que Ji-sung había abandonado a alguien herido.
Ara se quedó sin aire.
—Eso… eso no ocurrió así…
Ji-sung observó la pantalla sin expresión.
Demasiado tranquilo.
Demasiado quieto.
Y eso asustó más a Violet que cualquier grito.
—Están atacando tu reputación —dijo ella.
—No —respondió él con voz baja—. Están atacando a las personas que amo.

En menos de una hora, periodistas rodeaban el lodge.
Micrófonos.
Cámaras.
Preguntas agresivas.
—¡Ji-sung! ¿Es cierto que ocultó pruebas?
—¡Violet! ¿Se aprovechó del escándalo para ganar fama?
Un periodista empujó hacia adelante.
—Señorita Violet, ¿sabía que él podría ser responsable?
Ji-sung avanzó inmediatamente, colocándose frente a ella.
—Retroceda.
Su voz fue suave.
Pero autoritaria.
El periodista insistió.
—El público merece respuestas—
—El público merece verdad —interrumpió Violet.
Todos giraron hacia ella.
Ji-sung también.
Ella dio un paso adelante.
Ya no era la chica tímida.
Sus ojos brillaban con inteligencia fría.

—¿Puedo hacerles una pregunta? —dijo con calma.
Los periodistas dudaron.
—Claro…
—¿Cuántos de ustedes verificaron la metadata del video?
Silencio.
—¿Alguien revisó la compresión digital? ¿Los cortes de frame? ¿La alteración del timestamp?
Miradas confundidas.
Violet continuó:
—Soy estudiante de ciencias planetarias. Analizamos imágenes satelitales constantemente. Ese video tiene tres capas de edición distintas.
Un murmullo recorrió la multitud.
—Además —añadió sacando su tablet—, el reflejo de luz indica que fue grabado en dos horarios distintos. Algo físicamente imposible sin manipulación.
Un periodista tartamudeó:
—¿Está diciendo que es falso?
Violet sonrió con elegancia.
—Estoy diciendo que alguien cree que somos lo suficientemente tontos para no notarlo.
Dae-hyun susurró detrás:
—Acaba de destruirlos científicamente…
Ji-sung la observaba sin parpadear.
Orgullo puro.

Entonces ocurrió.
Un paparazzi gritó:
—¡Ella solo es una becaria pobre buscando atención!
El silencio fue mortal.
Ji-sung caminó lentamente hacia él.
Demasiado lento.
Demasiado calmado.
—Repite eso.
El hombre dudó.
—Yo solo—
Ji-sung tomó el micrófono y lo bajó suavemente.
—Puedes atacarme a mí. Estoy acostumbrado.
Sus ojos se oscurecieron.
—Pero si vuelves a humillarla… olvidaré que soy una figura pública.
El equipo de seguridad intervino inmediatamente.
Violet tocó su brazo.
—Ji-sung…
Él respiró profundo.
Era la primera vez que perdía el control por miedo.
Miedo real.
A perderla.

Una voz suave interrumpió el caos.
—Eso es suficiente.
Todos voltearon.
Una mujer elegante avanzaba entre los periodistas.
La madre de Ji-sung.
Serena.
Dulce.
Imponente sin esfuerzo.
Tomó la mano de su hijo.
—Mi esposo investigaba a ese productor antes de morir —declaró.
Silencio absoluto.
Ji-sung tensó la mandíbula.
Ella continuó:
—Descubrió manipulación financiera y coerción dentro de la industria. El accidente fue parte de algo más grande.
Los periodistas enmudecieron.
—Mi hijo no huyó —añadió mirando directo a las cámaras—. Intentó salvar a todos, igual que su padre habría hecho.
Violet sintió el peso de esas palabras.
Ji-sung bajó la mirada por un instante.
Niño y hombre al mismo tiempo.

Más tarde, dentro del lodge.
La madre de Ji-sung tomó las manos de Violet.
—Gracias por estar con él.
—Él me salvó primero —respondió ella.
La mujer sonrió.
—Entonces sálvense mutuamente.
Ji-sung rodó los ojos.
—Mamá…
—¿Qué? Siempre fuiste dramático desde pequeño.
Dae-hyun rió.
—Necesitábamos pruebas de eso.
Ji-sung suspiró.
—Traicioneros.

Para escapar del caos, el grupo decidió trasladarse a un observatorio cercano en las montañas.
Nieve cayendo.
Cielo despejado.
Miles de estrellas.
Violet miraba fascinada.
—Nunca había visto un cielo así…
Ji-sung se acercó por detrás.
—Pensé que te gustaría, pequeña astrónoma.
—¿Planeaste esto?
—Siempre planeo todo.
Ella sonrió.
Hasta que escucharon un ruido.
Un motor.
Un vehículo desconocido acercándose demasiado rápido por el camino helado.
Las luces apuntaron directo hacia ellos.
Dae-hyun gritó:
—¡Aléjense!
El auto perdió control en la nieve.
Deslizándose hacia el borde del mirador.
Ji-sung tomó a Violet y la apartó bruscamente, cubriéndola con su cuerpo mientras el vehículo chocaba contra una baranda metálica.
Metal retorcido.
Cristales.
Silencio.
Respiraciones agitadas.
Violet abrió los ojos.
—¿Estás bien?
Ji-sung no respondió inmediatamente.
Solo la abrazó con fuerza.
Demasiada fuerza.
—No vuelvas a asustarme así —susurró contra su cabello.
Ella entendió.
No era enojo.
Era terror.

La policía llegó minutos después.
El conductor había escapado.
Pero dentro del auto encontraron algo.
Un sobre.
Con un mensaje escrito a mano:
“Tu padre perdió. Tú también perderás.”
Ji-sung cerró los ojos.
Luego sonrió lentamente.
Frío.
Decidido.
—Ahora sí… terminó el juego.
Violet tomó su mano.
Las estrellas brillaban sobre ellos.
Y por primera vez…
la guerra había comenzado oficialmente.
Continuará… 🌌🔥




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