Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 25 : Bajo el mismo cielo que arde

El silencio de las montañas murió primero.
Luego llegaron las luces.
Faros atravesando la oscuridad como cuchillas.
El observatorio, que hacía minutos parecía un refugio celestial, ahora se sentía como una trampa perfectamente preparada.

—Entren. Ahora. —ordenó Ji-sung.
No levantó la voz.
No lo necesitaba.
Todos obedecieron inmediatamente.
Min-jae cerró las cortinas metálicas mientras Ara apagaba las luces interiores. Soo-min tomó la mano de Violet sin pensarlo.
—Esto ya no es un susto… ¿verdad? —susurró.
Ji-sung observaba las pantallas de seguridad.
Tres vehículos.
Personas bajando.
Rostros cubiertos.
—Vinieron por nosotros —dijo con calma peligrosa—. No por intimidar.
Un golpe seco contra la puerta principal hizo vibrar todo el edificio.
Violet sintió el corazón acelerarse.
Otro golpe.
Más fuerte.
Cristales temblando.
—Ji-sung… —murmuró ella.
Él giró hacia todos.
Su mirada había cambiado completamente.
Fría.
Calculadora.
El actor encantador había desaparecido.
Ahora estaba el hombre que sobrevivió a un mundo cruel.
—Escuchen —dijo—. Salida trasera. Túnel inferior. Min-jae guía. Nadie se separa.
—¿Y tú? —preguntó Violet.
Una leve sonrisa arrogante apareció.
—Yo voy a entretener a nuestros invitados.
—No.
Ella dio un paso adelante.
—No te quedarás solo.
Ji-sung inclinó la cabeza, divertido incluso en medio del caos.
—Mini Diva… esto no es una discusión universitaria.
Otro golpe.
La cerradura comenzó a romperse.
Violet sostuvo su rostro.
—Prometimos juntos.
Por un segundo…
solo un segundo…
la máscara fría de Ji-sung se quebró.
Asintió.
—Juntos entonces.

La puerta explotó hacia adentro.
Hombres armados entraron gritando órdenes.
Ji-sung tomó la mano de Violet y corrieron hacia el pasillo lateral.
Alarmas.
Vidrios rompiéndose.
Pasos persiguiéndolos.
Soo-min jadeaba detrás.
—¡Esto es literalmente una película!
—¡Corre más rápido entonces! —gritó Ara.
Bajaron por una escalera metálica hacia el túnel antiguo del observatorio.
Pero al llegar…
Ji-sung se detuvo.
Alguien ya estaba allí.
Esperándolos.
Un hombre trajeado, elegante, sonrisa torcida.
El ex productor.
El responsable del accidente.
—Qué emotivo —aplaudió lentamente—. El heredero perfecto protegiendo a su debilidad.
Violet sintió rabia inmediata.
Ji-sung dio un paso adelante.
—Sabía que eras tú.
—Claro que sí. Tu padre siempre fue inteligente… lástima que tú heredaste su culpa.
Silencio.
Pesado.
Peligroso.

El productor sonrió.
—Debo agradecer especialmente a quien nos ayudó.
Miró detrás de ellos.
Todos giraron.
Min-jae bajó lentamente la mirada.
El mundo se detuvo.
—…Lo siento —susurró.
Violet quedó helada.
—¿Qué…?
Ji-sung no reaccionó.
Solo observó.
—Tenían a mi hermana —dijo Min-jae con voz quebrada—. Amenazaron con destruirla.
Ara retrocedió en shock.
—¿Nos vendiste?
—Intenté ganar tiempo…
El productor rió.
—La lealtad siempre tiene precio.
El aire cambió.
Algo oscuro despertó en Ji-sung.

Ji-sung empezó a reír.
Suave.
Lento.
Aterrador.
—¿Sabes cuál es tu error? —dijo mirando al productor.
—¿Cuál?
—Creer que yo sigo jugando como antes.
Sacó su teléfono.
Un solo mensaje enviado.
En segundos, el sonido de helicópteros llenó el cielo.
Sirenas.
Luces rodeando la montaña.
El productor frunció el ceño.
Ji-sung sonrió con arrogancia absoluta.
—Mientras tú planeabas una emboscada… yo compré la montaña hace tres horas.
Todos quedaron en silencio.
—Seguridad privada, policía y prensa vienen en camino —continuó con tono sarcástico—. Me encanta cuando los villanos se entregan solos.
El hombre retrocedió furioso.
—¡Atrápenlos!
Pero ya era tarde.
Guardias armados descendían desde arriba.
El plan se había invertido.
Ji-sung avanzó lentamente, elegante incluso en el caos.
—Intentaste tocar lo único que es mío.
Su voz bajó.
Peligrosa.
—Eso nunca termina bien.

El productor fue reducido.
Pero Ji-sung no se detuvo.
Se acercó demasiado.
Demasiado cerca.
La furia acumulada explotaba.
—Por tu culpa casi muere —susurró con odio puro.
Intentó golpearlo.
Violet lo sostuvo desde atrás.
—Ji-sung.
Él no reaccionó.
Respiraba agitado.
Manos temblando.
A punto de cruzar una línea irreversible.
—Mírame ,este no eres tu —dijo ella suavemente.
Nada.
Entonces tomó su rostro con ambas manos.
—No eres como ellos.
Sus ojos se encontraron.
Y algo se rompió.
El enojo se convirtió en miedo.
Miedo real.
—Pensé… que te perdería —confesó él, apenas audible.
Violet lo abrazó fuerte.
—Aquí estoy.
Su respiración comenzó a calmarse.
El hombre peligroso desapareció lentamente.
Solo quedó Ji-sung.
El que la amaba.

Las luces de emergencia iluminaban el observatorio.
Soo-min abrazaba a Ara.
Min-jae lloraba en silencio mientras era llevado para declarar.
Ji-sung permanecía junto a Violet mirando el cielo.
—Sabes… —dijo él— esto definitivamente arruinó nuestra cita astronómica.
Ella rió cansada.
—Siempre eliges planes tranquilos.
Él la miró con una sonrisa ladeada.
—Muñequita de lujo… el universo entero tendría que explotar para separarme de ti.
—No lo desafíes.
—Demasiado tarde.
La atrajo hacia él.
Su frente contra la de ella.
Tranquilos por primera vez.
Pero ambos sabían algo.
Esto no había terminado.
Porque antes de ser llevado, el productor había susurrado:
“Tu padre empezó esto… y tú lo terminarás.”




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