Bajo el Cielo de Seúl

Capítulo 28 : Hilos del destino

El silencio en el departamento de Ji-sung era extraño.
Pesado.
Como si el aire mismo estuviera esperando una respuesta.
Violet sostenía la fotografía con manos temblorosas.
Su madre… más joven… sonriendo junto a un hombre elegante que ella reconocía perfectamente por las fotos del despacho familiar.
El padre de Ji-sung.
—Esto… no puede ser coincidencia —susurró.
Ji-sung permanecía inmóvil frente a ella, los ojos oscuros analizando cada detalle.
No parecía sorprendido.
Parecía calculando.
Siempre calculando.
—Nada en esta guerra lo es —dijo finalmente.

Min-jae llegó minutos después junto a Ara.
—¿Qué pasó? —preguntó apenas entró.
Ji-sung dejó la fotografía sobre la mesa.
Ara se inclinó.
—…Dios mío.
—La madre de Violet —explicó Ji-sung— conocía a mi padre.
Violet negó lentamente.
—Mi mamá nunca mencionó Corea… nunca habló de gente famosa… nada.
Ji-sung tomó el sobre nuevamente.
—Entonces alguien quiere que descubramos esto ahora.
Min-jae frunció el ceño.
—¿Trampa?
—No —respondió Ji-sung—. Un mensaje.
Sus ojos brillaron con algo peligroso.
—Nos están guiando hacia algo que ocultaron durante años.

Esa noche, Violet llamó a su madre.
La pantalla mostró su rostro cálido y cansado desde la pequeña casa en Chile.
—¡Mi niña! Te ves más delgada —dijo inmediatamente.
Violet sonrió con ternura.
—Mamá… necesito preguntarte algo importante.
Mostró la fotografía.
El color abandonó lentamente el rostro de su madre.
Silencio.
Uno largo.
Doloroso.
—…¿Quién te dio eso?
Ji-sung levantó la mirada.
Confirmación.
—Entonces sí lo conocías —dijo Violet suavemente.
Su madre suspiró, como si cargara un peso de décadas.
—Ese hombre… salvó nuestra vida una vez.

La historia salió lentamente.
Años atrás, el padre de Ji-sung había viajado a Chile investigando inversiones ilegales vinculadas a productoras internacionales.
Durante esa investigación…
descubrió una red de lavado de dinero relacionada con el mismo conglomerado actual.
Y allí conoció a la madre de Violet, quien trabajaba como asistente administrativa en una empresa fachada sin saberlo.
—Cuando él descubrió todo… nos ayudó a salir antes de que cerraran la empresa —explicó ella—. Nos advirtió que algo peligroso iba a pasar.
Violet sintió un nudo en la garganta.
—¿Por eso siempre tuvimos problemas económicos después?
—Sí… tuvimos que empezar desde cero.
Ji-sung cerró los ojos lentamente.
Las piezas encajaban.
—Mi padre protegió a tu familia… y luego murió intentando exponerlos.
El destino no los había unido por casualidad.
Habían estado conectados desde antes de conocerse.

Cuando terminó la llamada, Violet se quedó en silencio.
—Todo lo que viví… —susurró— estaba conectado contigo desde antes.
Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso.
—¿Y si todo esto pasa por mi culpa?
Ji-sung caminó hacia ella inmediatamente.
—No vuelvas a decir eso.
Ella lo miró, vulnerable.
—Tu padre murió… y ahora tú estás en peligro por mí.
Ji-sung tomó su rostro con suavidad.
—No. Estoy luchando porque tú existes.
Su voz bajó.
Más sincera que nunca.
—Eres la única parte de esta historia que no fue manipulada.
La abrazó.
Fuerte.
Protector.
Violet se aferró a él, escondiendo el rostro en su pecho.
Por primera vez desde que comenzó todo…
ambos temían perderse de verdad.

Horas después, Ji-sung estaba en su despacho con Min-jae.
Un tablero digital mostraba conexiones financieras.
Nombres.
Empresas.
Transferencias.
—Si atacaron a la familia de Violet antes… significa que ella siempre fue una variable peligrosa —dijo.
Min-jae lo observó.
—¿Qué planeas?
Ji-sung sonrió lentamente.
La sonrisa que hacía temblar ejecutivos.
—Dejar de reaccionar emocionalmente.
Pausa.
—Ahora jugaremos como ellos.
Activó una serie de demandas legales simultáneas contra subsidiarias del conglomerado.
—Si destruyes esto, provocará caos económico —advirtió Min-jae.
Ji-sung se acomodó el reloj.
—Perfecto.
Su mirada se volvió fría.
—Quiero que tengan miedo de despertarse cada mañana.

Mientras tanto, Hana observaba videos virales de Violet ganando apoyo público.
Apretó los dientes.
—La gente empieza a admirarla…
Park Seung-ho sonrió.
—Entonces quítale aquello que la hace fuerte.
—¿Ji-sung?
—No.
Su sonrisa fue cruel.
—Su inteligencia.

Al día siguiente, Violet fue invitada a un debate universitario televisado sobre ética científica y medios.
Parecía una oportunidad académica perfecta.
Pero al llegar…
descubrió panelistas hostiles.
Periodistas agresivos.
Preguntas manipuladas.
Una emboscada pública.
Una conductora sonrió falsamente.
—Violet, algunos dicen que solo eres famosa por tu relación con Ji-sung. ¿Realmente tienes méritos propios?
Murmullo del público.
Cámaras esperando verla fallar.
Violet respiró profundo.
Recordó quién era ahora.
Sonrió.
—Curioso —respondió con calma—. Porque mis calificaciones existían antes de conocerlo.
Risas suaves.
Un periodista insistió:
—¿No cree que su inteligencia está exagerada mediáticamente?
Ella inclinó la cabeza.
—Si fuera así… ustedes no habrían organizado todo un programa para intentar desacreditarme.
El público reaccionó.
Golpe directo.
La conductora intentó intervenir.
—No estamos desacreditando—
—Entonces hablemos de ciencia —interrumpió Violet con elegancia—. Podemos discutir mi investigación sobre dinámica orbital si desean.
Silencio incómodo.
Nadie estaba preparado.
Ella continuó explicando conceptos complejos con claridad brillante.
El público comenzó a aplaudir.
La emboscada se convirtió en victoria.
Desde casa, Ji-sung sonrió orgulloso.
—Esa es mi Mini Diva.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.