Bajo El Dominio Del Ceo

Capítulo 5. Una oportunidad para Camille Johnson.

Camille descansó como si realmente era una niña, despertó y abría los ojos lentamente, visualizó a una mujer sonriente que parecía haber estado mucho tiempo esperando que despertara.

—Eres una gran dormilona Camille Johnson. No sé cómo tu padre te dejó venir aquí, y no quise preguntarle hasta hablar contigo.

—¿Señora Lucrecia? —preguntó pestañando con rapidez tratando de visualizar con más claridad— ¿Es usted?

—Tía Lucrecia, no lo olvides. ¿Qué es eso de señora Lucrecia? —dijo la mujer en una mezcolanza de ternura y muchos sentimientos encontrados, y Camille se levantó y la abrazó, pero el llanto fue genuino como si esa mujer le devolviera una parte de su madre— Ayyyy mi niña, no llores así, sé que has pasado por muchas cosas, pero estás a salvo, ¿Okey?

—Dime que no me abandonarás que, sea lo que sea saldré adelante que, dime qué yo puedo confiar plenamente en usted.

—Soy tu tía, no te veo desde que te fuistes con tu padre, perdóname por no haberte buscado a pesar de la promesa que le hice a tu madre....

—Solo no me dejes, prometo ser buena, y luchar mucho para lograr superarme.

—No voy a dejarte Camille, ¿Okey?, pero deberás contarme todo lo que pasó y porqué has venido a buscarme.

—Lo haré, lo prometo tía. —volvió a sus brazos sin dejar de llorar.

...

Ese día Camille recogió lo poquito que le quedaba y se fue a casa de Lucrecia quien no perdía la oportunidad en cada momento de preguntarle por qué había ido de esa manera a buscarla, y por qué había llegado como si la habían despojado de lo que le correspondía en la casa de su padre.

—Aun no salgo de mi asombro Camille, necesito saber qué ha pasado. Si debo buscar a tu padre y darle un insulto.

—Siento vergüenza...no obedecí a mi padre, tía Lucrecia. —espetó con la mirada en el piso— en vez de ir a la universidad, me fuí con mi novio.

—¿Qué dices? Pero...

—Te juro que no quería las cosas así, entre los insultos en mi casa y las manipulaciones de mi prometido, yo cometí el peor de mis errores, y hay algo por lo que no regresé, y quizás usted no me quieras más acá. —la mujer hizo un profundo silencio— huí porque ese hombre me golpeó y.. me encerraba...tía...yo, yo estoy embarazada. —la mujer se quedó totalmente quieta observándola— ¿No dices nada? Sé que ésto es un problema para tí....yo lo sé, pero... mamá me dijo que si un día las cosas se ponían difícil que yo viniera aquí...contigo. —lloró con dolor— perdóname, No debí venir aquí, ¿verdad? —la mujer parecía una estatua hasta que escuchó— Te entiendo tía, solo no le digas nada a mi padre que estoy aquí...yo voy a buscar trabajo, nunca lo he hecho, pero no tengo miedo, vine a proteger a mi bebé de la hostilidad de su padre.

—No vas a ninguna parte, Camille...acepto que, no era lo que esperaba escuchar, pero es lo que hay, ¿Eh? Ya lo que es, no tiene reversa y esta es tu casa, como un día lo fue de tu madre.

—¿Me apoyarás? —preguntó Camille muy confundida— Si lo haces, juro que no te defraudaré.

—Claro, durante tu embarazo, estudiarás.

—Gracias tía, prometo ayudarte con el aseo y...—la mujer se limitó a mirarle las manos que parecían muy delicadas y tan blancas como una linda porcelana— No sé cocinar muy bien, pero aprenderé, haré platillos deliciosos para ti y...

—Aprenderás a defenderte, también estudiarás, si vas a tener a ese bebé, sabrás que no es fácil... Camille, la vida se pone dificil, pero tú estás por encima de todo eso.

—Yo soy fuerte...— sonrió tierna y la mujer solo veía su delicadeza tras su ingenuidad.

—Ven acá Camille Johnson. —la abrazó— tener un bebé es super lindo, pero será una tarea exigente para tí, yo voy a apoyarte, debes poner todo de tu parte en aprender, me resulta increíble tu situación, pero saldrás adelante, y serás grande, tu madre estaría orgullosa de tí.

—Por ella estoy aquí, ella huyó conmigo cuando papá ya no la quiso por esa mujer, y yo hice lo mismo cuando descubrí que ese mal hombre no nos merece.

—Esa mujer....¿Cómo está? Digo la mujer de tu padre.

—Bien...no fue mala conmigo, solo que yooo, nunca la quise ni la quiero, ella siempre se acercaba y...quería hablarme, yo nunca voy a olvidar lo que mi padre nos hizo por ella, la respeto sí...solo eso. Antes de venirme los ví juntos, iban con Mariela, es su hija, mi media hermana como ella siempre me dice.

—Cuánto dolor...¿No es así? —preguntó Lucrecia notando la dureza de sus palabras.

—No, yo entendí que solo fuí un segundo plano en la vida de mi padre, solo que no lo acepté. Las cenas eran para elogiar lo que tanto hacía Mariela, yo no importaba si tenía buenas calificaciones, o si dibujaba algo lindo. —la mujer tomó sus manos— Nunca volvería con mi padre, no entro en su vida perfecta en donde un beso en la frente se da si hago algo bueno y si no causo molestia, él quizás ni cuenta se daba, pero yo sí.

—Un día tendrás que verlo...es tu padre, debe estar preocupado por tí.

—No lo creo, él no quiere saber de mí, y yo no sé si quiero verlo nuevamente, me despedí para siempre..ahora lo que importa es mi bebé. —sonrió— si es varón, le pondré el nombre de un guerrero valiente, pero si es niña, se llamará Liliana, como mi madre. Mama era la mejor, ¿Verdad tía Lucrecia?




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