Bajo el hielo

Capitulo 24

Caída Libre

Mía

Desde la sala de control de seguridad, veo la escena en una docena de monitores. Mis dedos tiemblan sobre el teclado, pero no me detengo. He enviado la señal a todos los contactos de mi agenda: periodistas, abogados, incluso a la cuenta oficial de los Warriors.

En la pantalla, veo a Killian avanzar. No lo golpea de inmediato. Lo acorrala con la presencia física de alguien que ha pasado su vida recibiendo impactos para proteger la portería. Alistair parece un muñeco de trapo frente a él.

​—¡Mía, sé que estás escuchando! —grita Alistair a la cámara, con voz histérica—. ¡Tu padre te destruirá por esto! ¡No volverás a ver un centavo!

​—Ya no me importa el dinero, Alistair —susurro, aunque él no pueda oírme—. Me importa la justicia.

Veo cómo Killian lo agarra por las solapas del abrigo. Por un segundo, temo que lo lance al vacío. Alistair está lloriqueando, suplicando por una vida que él mismo despreció en otros. Killian lo levanta del suelo, manteniéndolo sobre el abismo durante un segundo eterno que parece durar una vida entera.

​—Mi abuelo murió sin nada por culpa de gente como tú —ruge Killian—. Pero yo no soy como vosotros. No voy a ensuciarme las manos con tu sangre cobarde.

Killian lo lanza de vuelta hacia el centro de la azotea, justo cuando la puerta de acceso estalla y un equipo de SWAT entra con las armas en alto. Alistair se encoge en el suelo, rodeado de luces rojas de láser, mientras Killian levanta las manos, con la cabeza alta.

He ganado. Hemos ganado.




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