Bajo el hielo

Capitulo 26

El Inventario del Caos

Mía

El nuevo apartamento huele a pintura barata, cajas de cartón y a la pizza fría que acabamos de cenar sentados en el suelo. Es la cuarta parte del tamaño de mi antigua habitación en la mansión Sterling, y las tuberías emiten un quejido metálico cada vez que el vecino de arriba abre el grifo.

​Es el lugar más hermoso en el que he estado jamás.

​—Siento que no tenga vistas al parque, Sterling —dice Killian, dejando una pila de libros sobre una mesa de madera que rescatamos de un rastro—. Y que la calefacción parezca un asmático intentando subir una escalera.

​Me acerco a él y le rodeo el cuello con los brazos. Killian todavía lleva su sudadera de los Warriors, pero el logo está desgastado. Ya no es el capitán intocable; es un hombre que está esperando la resolución del comité de ética de la liga para saber si podrá volver a jugar.

​—Tiene vistas a ti, Killian. Eso es todo lo que mi "inventario" necesita —le doy un beso corto, saboreando la paz que tanto nos costó ganar—. Además, he empezado algo.

Señalo mi portátil, abierto sobre una caja de mudanza. En la pantalla, un documento de Word parpadea con un título provisional: El Compás del Silencio.

—¿Una novela? —pregunta él, con una chispa de curiosidad en sus ojos grises.

—Nuestra historia, o al menos una versión de ella. Una chica que vivía en una biblioteca de cristal y un chico que le enseñó que el hielo no solo sirve para patinar, sino para endurecer el alma.

Killian me atrae hacia él, hundiendo su rostro en mi cuello. Siento su suspiro de alivio. Por primera vez en meses, sus hombros no están tensos.




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