Bajo el hielo

Capitulo 29

El Tribunal de los Gigantes

Killian

Nueva York se siente como una nevera de acero y cristal. Estoy frente al edificio de la NHL, ajustándome la corbata por décima vez. Mía está a mi lado, impecable en un traje sastre azul marino, sosteniendo su maletín como si fuera un arma cargada.

—¿Estás listo, Vane? —pregunta, apretando mi mano.

—No me dan miedo los comisionados, Sterling. Me da miedo que mi vida dependa de un grupo de hombres en una mesa redonda que nunca han recibido un golpe en el hielo.

Entramos en la sala de juntas. El ambiente es gélido. Cinco hombres de pelo gris nos observan tras una mesa de roble. Alistair no está, pero su sombra sí: el abogado de la liga lee los cargos de "conducta antideportiva" y "posesión de sustancias" como si estuviera recitando mi epitafio.

—Señor Vane, las pruebas del vestuario son circunstanciales, pero el escándalo mediático daña la imagen de la liga —dice el Comisionado Jefe—. No podemos permitir que un jugador con su... historial de violencia y conexiones dudosas sea la cara de una franquicia.

—Mi historial es de supervivencia, no de delincuencia —respondo, dando un paso al frente—. Y esas "conexiones" fueron fabricadas por alguien que ahora está en una celda de detención.

—Palabras, señor Vane. Necesitamos algo más que palabras para limpiar una mancha de este calibre.

En ese momento, las puertas pesadas de la sala se abren. El sonido de unos zapatos de piel de cocodrilo golpeando el suelo de mármol hace que todos se giren.

Es Arthur Sterling. Mi suegro. El hombre que intentó borrar a mi familia del mapa. Camina con una autoridad que hace que los comisionados se enderecen en sus sillas como reclutas.




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