Bajo el hielo

Capitulo 32

El Compás del Silencio

Mía

El olor a tinta fresca y a papel satinado es embriagador. Estoy en la librería "The Strand" de Nueva York, y frente a mí hay una montaña de libros con una portada que presenta un compás plateado sobre un fondo de hielo agrietado. El Compás del Silencio, por Mía Sterling.

—Es real, Killian —le susurro, tomando una copia entre mis manos.

​—Es real, Sterling —responde él, poniéndome una mano en la cintura—. Y es el número uno en la lista de los más vendidos antes de que abran las puertas.

—Tengo miedo. ¿Y si no entienden por qué lo hice? ¿Y si me ven como una traidora a mi familia?

Killian se inclina y me besa la sien. Sus labios están calientes contra mi piel fría.

—Lo hiciste por amor, Mía. Y el amor es el único idioma que todo el mundo entiende. Además, ya no eres una Sterling a secas. Eres la mujer que me enseñó a patinar sobre el dolor.

​—Y tú eres el Tanque que me enseñó que el silencio no es una opción —le sonrío, y el miedo desaparece.

Las puertas se abren. Una marea de lectores entra, con copas del libro en alto. Veo a chicas jóvenes con gafas y libros de texto, y a hombres con camisetas de hockey. Veo a mi público: los que buscan una historia de redención en medio del caos.

Paso las siguientes tres horas firmando copas, escuchando historias de personas que también se sintieron atrapadas en una jaula de oro o en un hielo que no querían patinar. Me siento viva, plena, por primera vez en mi vida. No soy la hija de Arthur Sterling. Soy Mía, la autora que contó la verdad.




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