La Entrevista Final
Killian
El estudio de televisión es un laberinto de cables y luces cegadoras. Estoy sentado en un sofá de terciopelo azul, con un esmoquin que me aprieta y un micrófono de solapa que me hace sentir como si me estuvieran vigilando. Frente a mí, Mía está sentada con un vestido de seda negro, radiante y serena.
—Buenas noches —comienza la entrevistadora, una mujer de mirada afilada y voz aterciopelada—. Hoy tenemos a la pareja del momento. La autora del libro más vendido del año y el jugador que ha redefinido el concepto de "fénix" en la NHL. Mía Sterling y Killian Vane.
Los aplausos del público resuenan en el estudio. Siento que me sudan las manos. Mía me toma de la mano y me aprieta, dándome el equilibrio que necesito.
—Mía —continúa la entrevistadora—, tu libro ha sido aclamado como una obra maestra de la redención y el amor propio. Pero también ha sido criticado como una traición a tu familia. ¿Cómo respondes a esas críticas?
—El silencio es el arma de los cobardes, y mi familia usó el silencio para construir un imperio de mentiras —responde Mía, con una voz clara y firme—. Yo elegí la verdad. Y la verdad no es una traición, es una liberación.
—Killian —la entrevistadora se gira hacia mí—, tu carrera ha sido una montaña rusa de escándalos y triunfos. Has pasado de ser un delincuente juvenil a ser el capitán de tu equipo. ¿Cómo te sientes al ver tu vida expuesta en un libro?
—Me siento orgulloso —respondo, mirando a Mía—. Porque ese libro no solo cuenta mis errores, sino cómo una chica que vivía en una biblioteca de cristal me enseñó a ver la luz en medio de la oscuridad. Me enseñó que el hielo no es solo para patinar, sino para endurecer el alma. Y que el amor es el único contrato que vale la pena firmar.
Los aplausos vuelven a resonar, más fuertes que antes. Mía y yo nos miramos, y en sus ojos veo el reflejo de nuestro futuro. Un futuro sin sombras, sin mentiras, sin secretos. Un futuro que hemos construido nosotros, con nuestras propias manos vendadas y nuestros corazones agrietados.